Mad Max: Fury Road

Mad Max: Fury Road, de George Miller (2015). Revista Mutaciones



 
Angharad, is that just the wind, or is it some furious vexation?

El cine de acción no sería el mismo sin George Miller. El director australiano de 70 años ha tenido una carrera un tanto silenciosa para sorpresa de muchos. Y es que para tratarse de alguien que le dio una identidad muy peculiar a uno de los géneros cinematográficos más taquilleros, no es muy común ver su nombre en las caprichosas listas de los mejores realizadores de la historia del séptimo arte. Miller tuvo su primera incursión el largometraje en 1978 con un filme independiente llamado In Search of Anna donde desempeñó el trabajo de asistente de director. Él ya había hecho dos cortometrajes previos bastante polémicos (Violence in Cinema: Part 1 y St. Vincent's Revue Film) que no consiguieron buenas críticas. El filme de Anna pasó sin pena ni gloria y la carrera Miller parecía no prometer mucho. Esto cambió por completo cuando consiguió financiación para su ópera prima en 1979. La obra se llamaba Mad Max y desde su estreno, el cine de acción no ha sido el mismo.

El mundo de Mad Max fue creado por James McCausland y el propio Miller. Tenían guardada la historia desde hace algunos años atrás y consiguieron el presupuesto por parte de la productora independiente Kennedy Miller Productions. La trama de la película cuenta la vida de Max Rockatasky, interpretado en ese entonces por Mel Gibson. Max es un oficial de policía que intenta mantener el orden en una sociedad australiana que existe en un futuro distópico. El protagonista, callado y muy serio, es visto usualmente como un anti héroe, ya que no tiene ninguna enseñanza valiosa a lo largo de su camino y ni siquiera la busca; más bien, es un errante que solamente busca sobrevivir. A lo largo de tres películas, Max se enfrenta a varios peligros mientras intenta resguardar a su familia y escapar de una enorme organización de criminales que se mueven en motocicletas y autos modificados que evocan la imagen de máquinas de guerra. Se puede decir que Mad Max es una de las pioneras en la creación del género Dieselpunk, que consiste en una combinación de la estética de la tecnología basada en el motor diésel y la tecnología futurista posmoderna. Este género tomó como base los diseños de las grandes maquinarias que existieron en el período de entre guerras del siglo XX (1919-1938) y utilizó el monocromático a su favor para darle una visión más cutre y desoladora.

Mad Max: Fury Road ocurre mucho tiempo después de la última entrega de la saga. Aún no está muy claro si se trata de un reboot o de un universo alterno, ya que el rostro de Max Rockatasky ya no es el de Mel Gibson, sino el de un joven llamado Tom Hardy. Eso sí, el universo sigue siendo el mismo, ya que en la sociedad distópica de Fury Road tampoco hay recursos y la civilización parece haber sido erradicada casi por completo del planeta. En la película hay una ciudadela resguardada por un temerario villano llamado Immortan Joe (Hugh Keays-Byrne) que ha creado una imagen divina de su persona. En la sociedad de Immortan, el pueblo es castigado y amedrentado constantemente, pues el sufrimiento terrenal solamente es una estancia necesaria para poder llegar al paraíso, el dichoso valhalla. Todo parece ir perfecto en la ciudadela hasta que un día, la Imperator Furiosa (Charlize Theron), principal colaboradora y transportista de Immortan, decide hacer una rebelión al llevarse consigo a las esposas del infame villano, quien las mantenía resguardadas en un pequeño paraíso en el punto más alto de la ciudadela, en donde también se contaban con recursos esenciales como el agua y la comida, mismos que ahora son bienes para los privilegiados. La película poco a poco va hilando a Furiosa con Max, quien es secuestrado al inicio de la cinta y llevado a la ciudadela como prisionero para ser tratado como una mercancía, ya que al ser donante de sangre universal, puede ser usado como "bolsa de sangre" para los soldados de infantería de Immortan.

Esta película es un caso de estudio fascinante, pues al ser una obra tan completa, se pueden hacer diferentes lecturas de la misma. Hay dos en particular que tienen visiones distintas entre sí, pero pueden llegar a complementarse. La primera es la idea de que Fury Road es un relato bíblico que propone la realización de un nuevo mundo que acabe enterrando al viejo mundo que nunca pudo sostenterse. Al inicio de la película se pueden observar varias imágenes de archivo reales en donde se llevan a cabo actos atroces, siendo la explosión de una bomba nuclear el estallido que le da un contexto a la realidad distópica de la película. Se habla que los recursos se han acabado y ahora la gente se pelea por el agua. Tras una serie de cortes, la película presenta a Max a través de una toma panorámica en donde se le observa junto a su automóvil y frente a él solo existe el páramo que alguna vez estuvo lleno de vida. Conforme avanza el relato, podemos encontrar varios motivos que pueden simbolizar puntos religiosos. Max nace y renace a lo largo de la película cuando, tras escapar de los hombres de Immortan, sus cadenas son liberadas a través de un corte de pinza que puede simbolizar ese corte de tipo cordón umbilical. De la misma manera, los personajes femeninos liderados por Furiosa tienen un desarrollo y un final que respeta este tipo de narrativa espiritual y creacionista. Asimismo, la narrativa que crea Immortan hacia su persona y el hecho de que se utilicen varios conceptos religiosos paganos sobre esa facción de personajes, crea un conflicto entre el dogma cristiano y la herejía. Desde este punto de vista, la película se entiende como una propuesta que podría mostrar el nacimiento de nuevas civilizaciones a través de un contexto posmoderno y distópico, pero en el cual se siguiera repitiendo esta línea del tiempo que se ha ido contando desde la antiguedad. Sería un tipo de discurso en el que sus creadores admiten que el ser humano está condenado a repetir el mismo círculo vicioso una y otra vez.

Otra lectura sumamente valiosa que se puede obtener de Fury Road es el de un análisis comparativo que se puede hacer con la realidad en la que vivimos en pleno siglo XXI. Las problemáticas expuestas en la película pueden ser el reflejo de una preocupación hacia dos conceptos muy grandes: el cambio climático y la caída del sistema capitalista que actualmente sigue dominando el mundo. Ya desde la primera entrega de la saga se veía a la sociedad como individuos que ante la crisis de recursos, deciden organizarse en conjunto y combatir lo poco que queda del mundo. Los paisajes desérticos de la Oceanía continental también pueden simbolizar una tierra universal que se ha quedado sin nada y que a través de la mano del hombre se fue desgastando hasta ser infértil. Ante este conflicto tan grande, lo poco que queda de sociedad es un sistema autoritario en el cual se ha perdido todo principio capitalista, ya que no hay capital y lo poco que queda solo es distribuido por las manos de unos cuantos. También es de mencionar el rol que tienen los personajes femeninos en esta película. Se ha hablado mucho sobre la idea de que Fury Road es una película feminista y hay buenos argumentos para defender esta postura. Furiosa y las mujeres, Splendid (Rosie Hungtintong), Capable (Riley Keough), Toast (Zoe Kravitz), Dag (Abby Lee) y Cheedo (Courtney Eaton), eligieron escapar de un sistema opresor liderado por un hombre que salvaguarda su existencia con el fin de reproducirse con ellas. ¿Y qué ocurre con los hijos de Immortan Joe? Son convertidos en máquinas de guerra, como es el caso de Rictus Erectus (Nathan Jones), el hijo mayor de Immortan, quien es el guerrero más agresivo y corpulento del ejército. Finalmente, una vez que la película llega al tercer acto, se plantea una idea bastante arriesgada para arreglar el conflicto y que significa la posible llegada al poder de las mujeres con el fin de renovar el mundo. En este punto, el personaje de Max Rockatasky ya no es más el tema central de la película y sus intereses dejan de importar; aunque, después de todo, nunca importaron, dada la condición del propio Max al considerarse un ser ajeno que solo gira alrededor del conflicto y nunca pretende ser parte de él. Con esta nueva premisa, Miller y su producción le dan un propósito más grande al personaje de Max al apartarlo de esta figura ajena y desinteresada que solamente cautivaba hasta cierto punto por su personalidad misteriosa, pero nunca por el rol que jugaba en la historia. Con esto se origina la idea de que hombre y mujer trabajando en conjunto son capaces de salvar al mundo, pero también que el sistema político y económico creado por el hombre debe ser dejado atrás para que el primer punto se cumpla. Es una revolución feminista.

Además de la complejidad narrativa de la película (que a simple vista pareciera que no existe del todo debido a la aparente simpleza que hay en los hechos del relato), hay que apreciar a Fury Road por su maestría técnica, por el apartado visual tan majestuoso que lleva consigo y por el excelente trabajo de producción que se hizo a lo largo de muchos años en donde parecía que el proyecto iba a quedarse estancado. El univeso de Mad Max nunca había estado tan enriquecido como lo es hoy. Además de Max y Furiosa, es importante señalar que el diseño del resto de los personajes es muy elaborado. Desde el código y el comportamiento que hay entre los war boys de Immortan, el cuidadoso diseño de producción de los automóviles, la eficaz edición hecha por Margaret Sixel, quien además es esposa de Miller y es la encargada de darle ese ritmo tan frenético y violento a la película, mismo que se cumple en prácticamente todas las escenas de la obra. Asimismo, es indispensable señalar el maravilloso trabajo que se hizo en la banda sonora por parte del compositor neerlandés Junkie XL (Thomas Holkenborg), ya que muchas de las escenas más importantes de la película no tendrían el mismo impacto emocional sin el trabajo del músico. Para la cereza en el pastel, hay que mencionar que esta película tiene muy poco trabajo de CGI. Más allá de esa correción de color tan saturada y sucia que le da una imagen apropiada al tipo de película que es Fury Road, la intervención digital es mínima, lo que significa que prácticamente todas las escenas de acción entre autos fueron coreografiadas y realizadas a través de un equipo de coordinación de dobles que hizo un performance sobre auténticas máquinas de guerra reales, mismas que fueron literalmente explotadas por otro equipo dedicado a la detonación de explosivos.

Mad Max: Fury Road es una barbárica obra maestra del cine de acción. También es una obra esencial que plantea propuestas muy valiosas, que entrega un producto cinematográfico maravilloso y en el cual se puede apreciar todo el potencial de los recursos que han sido creados para llevar al cine a un nivel de trascendencia nunca antes visto. Este tipo de obras, sin lugar a dudas, crean un estándar de calidad importante que desafía a los próximos nuevos cineastas y que deja un legado casi imposible de igualar en el mundo del séptimo arte.


Calificación personal: 10


















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