Quizás en otra vida

 

arte: @danval50

El pasado fin de semana se estrenó la segunda y última temporada de Arcane, la serie animada que está basada en el juego de League of Legends. Hace tres años se lanzó la primera temporada y arrasó con todas las expectativas que eran muy bajas, pues al ser un producto que tiene un origen de nicho, la gran mayoría de la gente ni siquiera sabía de qué se trataba todo. Lo que parecía una serie de fantasía y ciencia ficción del montón que seguramente iba a explorar algunos temas universales del carácter humano mientras por encima soltaría algunos comentarios sociales y políticos como la división de clases o la corrupción, se convirtió en un ensayo magnífico sobre la condición humana y su trascendencia, así como los ciclos de violencia que se producen dentro de ésta. 

Esta última idea es explorada con mayor detalle durante la segunda temporada, incluso el episodio 8 lo lleva en el nombre (Matar es un ciclo). Los ejemplos son más que claros: Piltóver y Zaun, Noxus, el ejército de Ambessa Medarda y su misión contra la Rosa Negra. La manipulación de masas que comienza dentro del mismo sistema, siendo Caitlyn la representación de esto. La ciencia que inevitablemente también se convierte en un arma política y personajes como Jayce y Viktor que están detrás de varios de los descubrimientos más grandes ni siquiera se pueden tomar el tiempo de pensar si están siendo utilizados. Tan solo estos ejemplos dan para cinco o diez ensayos enfocados en cada campo que abarcan.

Sin embargo, yo quisiera abordar el concepto de los ciclos de violencia a través de un tema especial: el amor. Lo voy a hacer porque esta serie me provocó un daño emocional que nunca había sentido, así que necesito un espacio para hacer catarsis. Ahora, ¿cuál es la razón principal que me motiva a abordar mi premisa desde esta perspectiva? Durante mucho tiempo, especialmente en el agobiante lapso de tres años entre la primera temporada y la segunda, me estuve cuestionando la siguiente idea: Si Arcane es una serie que toca conceptos que trascienden la condición humana desde el punto de vista evolutivo y mientras toda esta idea de la tecnología Hextech y sus misterios se desarrolla, a la par también hay un trasfondo político muy complejo entre un país que está dividido en dos, que tiene protagonistas de peso bien definidos (Silco vs. el consejo de Piltóver) ¿Por qué la serie insiste en mostrar a dos de sus personajes femeninos (Jinx y Vi) como las protagonistas? Entiendo que el personaje del agente del caos que representa Jinx es importante para la aparición de las narrativas fuertes de la historia, pues existen debido a que son una consecuencia directa de sus acciones, como el atentado al consejo. Pero, ¿no más bien Silco debería ser el responsable de todo esto? Y si es El villano, ¿por qué su historia termina de una manera tan anti-climática?

"¿Hay algo más debilitante que una hija?"

Arcane se llama así por el poder de la magia arcana que reside en el núcleo de la tecnología Hextech y cómo su poder es capaz de corromper a cualquiera que pueda manipularlo. Sin embargo, no es la única fuerza que es capaz de destruir y de formar otro ciclo de violencia. Dicho ciclo nació al inicio de la serie, tras los trágicos eventos que dejaron huérfanas a las dos hermanas y cuyo resentimiento de dos individuos comenzaron a contaminarlas hasta dejarlas en un estado donde es imposible que las dos vivan en el mismo tiempo y espacio. El amor no es un tipo de violencia, pero es capaz de desencadenarla, incluso puede usarse como instrumento para engañar y eventualmente causar un daño irreparable. Las dos personas que más han amado a Jinx en toda la historia tuvieron que afrontar las consecuencias de su amor de la manera más nociva posible. Por un lado, Silco murió a manos de la propia Jinx en la primera temporada, mientras que Vi ha ido perdiendo, una por una, a las demás personas que ama porque las acciones de su hermana han provocado directa e indirectamente dichas tragedias. El único personaje que está como excepción a la regla, es aquel que prefirió guardarse su amor en secreto, como si estuviera consciente de que declarar dicho sentir también lo va a maldecir por el resto de sus días.



El resto de los personajes también cargan esta maldición de alguna u otra forma. Ambessa debe lidiar con el miedo de perder a la única hija que le queda mientras aún no puede superar la pérdida de su otro hijo. Si bien, canaliza sus emociones a través de su misión bélica para apropiarse de la tecnología Hextech en secreto y usarla tanto en favor del imperio noxiano como en favor de sus intereses personales para vengarse de la Rosa Negra, es evidente que aquello que puede quebrar a la general es el ciclo de violencia que se genera a través de esta fuerza. Por otro lado, en el caso de Viktor y Jayce, si bien no hay un lazo de padre e hijo entre ellos, sí se establece uno de mentor y alumno, pues Viktor lo ha guiado prácticamente desde que era un niño para llevarlo hasta el momento donde culmina todo. Lamentablemente, para llegar ahí, será necesario abrir un ciclo más que desencadene todas las tragedias que puedan ocurrir.

Si bien Vi y Jinx nunca fueron madres, ambas cargaron con el peso de vivir dicho ciclo a través de la familia. Vi siempre tuvo que ver por su hermana menor Powder, intentar guiarla y enseñarle todo mientras la protegía de todo como una especie de madre sustituta. Jinx, por otro lado, se encontró a Isha y la adoptó sin realmente quererlo. Eso sí, eventualmente ella entendió lo importante que la pequeña Isha era en su vida, pues no solo le enseñó a cuidarla, a quererla y protegerla, sino que también le ayudó a hacer las paces con la difunta Powder, quien fue una niña que nunca tuvo la oportunidad de crecer y de amar. Lo más trágico de este asunto es que una vez que el ciclo de violencia se cierra, la persona que tiene el lugar de la hija es quien debe morir.

Si para este punto alguien me dice que Arcane fue escrito por una persona que perdió un hijo y esta historia es un duelo que representa todo el sufrimiento y el proceso de superación, me lo creo por completo. Sí es verdad que Arcane tiene varias lecturas, entre ellas la que está resonando más entre los analistas más populares de la cultura pop: que esta es una historia que invita a reflexionar sobre la imperfección humana y que todos somos o fuimos alguna vez el villano en la historia de alguien más. Sin embargo, yo he decidido creer en que Arcane también es una historia de fantasmas, pues todos los personajes llevan la carga de tener a uno en sus vidas. Algunos están muertos y otros son fantasmas en vida, como la hija del doctor Singed Reveck, quien definitivamente no tuvo un final feliz, aunque la gente quiera verlo de esa manera. Es un ciclo de violencia más que apenas está empezando y del que difícilmente nos vamos a librar, por eso es que toda la secuencia del Zaun alterno es tan importante, porque en su belleza tan perfecta, tan acogedora, reside un engaño que nunca va a cobrar una tangibilidad real. Ekko no se regresa a la realidad solamente porque es el personaje más altruista y desinteresado, el héroe anónimo que la gran mayoría de los fans están retratando. Se regresa porque él más que nadie ha visto a toda su gente morir y porque sabe que esa noche, en esa hermosa versión de La última gota, estuvo bailando con fantasmas.




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