Batman v Superman: Dawn of Justice

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Hace algunos ayeres, en el año de 2013, salió una nueva iniciativa por parte de Warner Bros. y de DC Comics para empezar a construir lo que ahora conocemos como el DCEU (Universo Extendido de DC). Al igual que Marvel, su competidora más cercana, DC se ha puesto el firme objetivo de llevar a la pantalla grande a todos sus superhéroes más celebrados. Hace ya tres años se apostó por Superman, héroe insignia de la marca, del cual se haría una profunda exploración de sus orígenes para convertirlo en el personaje central del universo y que a través de su franquicia cinematográfica se empiecen a desarrollar las historias de los demás superhéroes, tal y como sucedió con Iron Man en 2008. Sin embargo, a diferencia de la marca roja, DC y Warner se tomaron su tiempo para producir su universo. Mientras la competencia ya tenía tres películas hechas y una en camino en un lapso de tres años, el DCEU iba por su segunda producción en esa misma cantidad de tiempo.

Batman v Superman inicia sobre el final de los eventos de Man of Steel (2013), justo en la batalla de Metrópolis donde Supeman (Henry Cavill) se enfrenta al terrible General Zod (Michael Shannon). No obstante, esta apertura de la historia no es una recapitulación gratuita, ya que ahora vemos el desenlace de este evento desde la perspectiva de un hombre de mediana edad llamado Bruce Wayne (Ben Affleck), quien se encuentra en la ciudad cuando ocurre el ataque. Wayne, cuya doble identidad es Batman, no cuenta con los recursos necesarios para hacer algo al respecto; ciertamente el ataque es algo que lo toma por sorpresa. Sin embargo, en lugar de escapar, se involucra en los labores de rescate y al final contempla con mucho terror la idea de tener a un ser extraterrestre como Superman habitando en la Tierra, ya que el costo por alojarlo entre los humanos se traduce en la pérdida de muchas vidas humanas. 

Este dilema es el punto central de la película. A diferencia de otras obras de superhéroes, Batman v Superman se atreve a abrir debate sobre este evidente elefante en la habitación que muy pocos están dispuestos a discutir. ¿Qué es lo que representa tener a un ser de otro planeta protegiéndonos de las adversidades? y ¿Cómo es que el ser humano como especie lidia con la idea de verse superado como especie por este ser de otro mundo? Otro tipo de conceptos muy específicos como el poder, la confianza, la paranoia y la corrupción pueden ser explorados a lo largo de esta película. Las mejores escenas de la obra dirigida por el realizador Zack Snyder son aquellas que le dan al filme un tono de thriller político en donde Superman debe enfrentar las consecuencias de sus acciones mientras él y Batman son manipulados por el que parece ser el villano de la película: Lex Luthor (Jesse Eisenberg), un científico millonario que busca el poder de la criptonita mientras realiza una extensa investigación de los meta humanos que existen en el planeta. El conflicto de esta película es, sin duda, uno de los más interesantes que se han visto en los últimos tiempos. Asimismo, brilla por su ambición de juntar a los superhéroes del DCEU a través de una situación verosímil. Lamentablemente, la película es un desastre.

A pesar del conflicto tan prometedor que se tiene en esta película, Batman v Superman falla miserablemente en terminar de contar su historia. La narrativa de prácticamente todos los personajes entra en un punto de no retorno en el cual, la resolución de las mismas toma caminos inverosímiles, poco efectivos y bastante simples. El conflicto que se crea entre Superman, Batman y Lex Luthor es bastante interesante en un inicio y el choque que se da entre ambos superhéroes, al ser manipulados por Luthor, es muy bueno en un inicio. Sin embargo, conforme la película se va encaminando al tercer acto, el guión empieza a presentar muchos enredos, lo cual significa que se necesita de una resolución bastante inteligente y elaborada para que todo tenga sentido. La propuesta que Snyder y su producción presentan para resolver el conflicto de la película es de lo más pobre y floja. En cierto momento, todo el problema entre Batman y Superman se resuelve con una simple frase que ni siquiera tiene contexto y la explicación de la misma es ridícula. Entonces, al final no importa todo lo que estos protagonistas estuvieron haciendo durante dos horas y media de película, porque todo se resuelve de una forma poco efectiva y creíble.

También es de mencionar el peculiar trabajo de producción que maneja Zack Snyder. Se sabe que el realizador no es particularmente hábil para contar una historia; su fuerte está, más bien, en crear momentos cinematográficos espectaculares. Batman v Superman es eso: momentos cinematográficos hilados unos tras otros, por medio de una edición hiper violenta donde la cámara casi nunca es estática y, por ende, no permite una buena apreciación de lo que sucede en pantalla y mucho menos le da a la propia película darse un respiro. La impresión que este tipo de decisiones dejan es que Snyder utiliza este tipo de recursos visuales para compensar la incompetencia narrativa, ya que al igual que Nolan, el director de Watchmen (2009) busca tapar los desperfectos con coreografías de acción que tienen un elaboradísimo trabajo de cámara que simula ser la cámara de un videojuego, diálogos aparentemente inspiradísimos que buscan darle complejidad al discurso de la película y momentos súper simbólicos que buscan crear en la mente del espectador una imagen icónica del filme. El ejemplo más claro de esto último es en una escena donde muchas personas se reúnen para tocar a Superman, asumiendo una posición de inferioridad ante el "dios" kryptoniano. 

Si se pudiera rescatar lo mejor de Batman v Superman y editarlo en un producto resumido y coherente, al final se tendría un cortometraje de 25 minutos. Ese es el tiempo de duración que arrojarían las mejores escenas de la película, que básicamente consisten en el desarrollo de algunas partes del primer y segundo acto, así como esa última escena dramática y solemne que busca encaminar este gigantesco desastre a lo que podría ser una Liga de la justicia. Si bien la mayoría de la acción que hay en Batman v Superman puede ser calificada como impresionante, lo cierto es que hasta en ese aspecto no hay un control necesario por parte de Zack Snyder, ni alguien de Warner que le ponga un alto, pues hasta sus enormes set pieces de acción se convierten en secuencias semi pornográficas que se alargan innecesariamente y que seguramente funcionan como una excusa facilona para los defensores de DC, cuyo argumento de la "trama adulta y oscura" se complementa con grandes actos de violencia cruda y espectacular.

Esta película no es mala por ser demasiado "seria, oscura y cruda" para el espectador promedio. Simplemente es mala porque utiliza esos recursos efectistas para intentar engañar a sus seguidores, quienes seguramente serán difíciles de convencer de que todo este tiempo han estado defendiendo a un farsante que no ha hecho una película buena en más de seis años. El emperador va desnudo, una vez más.

Calificación personal: 3



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