Sausage Party

dogma
Del lat. dogma, y este del gr. δόγμα dógma.*

1. m. Proposición tenida por cierta y como principio innegable.
2. m. Conjunto de creencias de carácter indiscutible y obligado para los seguidores de cualquier religión.
3. m. Fundamento o puntos capitales de un sistema, ciencia o doctrina.

----



Uno de los miedos más profundos y universales que experimenta el ser humano a lo largo de su vida es el miedo a morir. La muerte representa el cese de toda función biológica, por lo que un ser vivo dejará de procesar funciones fisiológicas y cognitivas a partir del momento de su muerte. ¿Qué es lo que hay después? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Se sabe que cuando un cuerpo deja de albergar vida, inicia el proceso de descomposición ("polvo eres y en polvo te convertirás"), pero aún no está demostrado con toda seguridad el rumbo que toma la conciencia humana cuando llega el momento de morir. Es entonces cuando la religión juega un papel fundamental en la vida del ser, intentando llenar dos grandes vacíos dentro del conocimiento humano: el origen y el fin de la vida. El dogma religioso existe para complementar la vida de una persona; aceptar la existencia del paraíso y la redención después de la existencia física permite la posibilidad de vivir una vida plena. El dogma incluso puede incitar reacciones positivas ante la muerte.

Imaginemos que la vida es un supermercado y nosotros somos productos de comida. Estamos frescos y nuestro cuerpo físico se encuentra en buen estado, ya sea porque somos regados de manera constante, estamos sellados o refrigerados. Tenemos una fecha de caducidad así que no viviremos por siempre. La muerte nos encontrará y nos llevará por dos caminos: el cielo (los clientes nos comprarán y nos consumirán)  o el infierno (llegará la fecha de caducidad y un empleado nos tirará a la basura). Esta verdad universal no es motivo de pánico, pues creemos en el paraíso; es decir, creemos en que, tarde o temprano, seremos consumidos por los clientes. La idea del consumo no genera temor, pues el dogma dicta que los comensales nos darán un trato especial y nunca nos harán daño. Entonces ¿qué sucedería si descubrimos que esta ideología impuesta existe para disfrazar una idea aterradora?

Sausage Party explora el comportamiento social de una comunidad que, sin desearlo, descubre que su doctrina es una farsa. Los protagonistas, un grupo de productos de supermercado, se ven obligados a enfrentar la terrible realidad de su razón de existir: ser consumidos por personas comunes y corrientes que ellos reconocían como dioses. Personas desagradables que eructan, escupen, sueltan flatulencias y viven en lugares sucios. Salir del empaque significa una muerte segura y violenta, donde el cuerpo se transformará en desechos fisiológicos humanos. No existe tal paraíso y no hay esperanza.

Detrás de este proyecto están los actores Seth Rogen y James Franco, dupla que en los últimos años ha creado una auténtica compañía, al estar detrás de otros proyectos (ya sea ellos mismos o sus familiares, que también trabajan en la industria) como Superbad (2007), Pineapple Express (2008), This is The End (2013) y The Interview (2014). La meta-comedia de Rogen y asociados vuelve a exponer las visicitudes de la sociedad contemporánea, que hoy en día se asienta casi por completo en la posmodernidad (al menos las grandes urbes de Occidente). Sausage Party es una animación que invita al espectador a revolcarse en su propia hipocresía, a fin de llegar a un momento de reflexión creado por la culpa. Cada producto de supermercado está lleno de estereotipos y no es difícil reconocer la nacionalidad a la que están asociados. El autoservicio es una analogía del mundo globalizado.

A pesar de su original y visceral forma de contar las cosas, Sausage Party no es tan rotunda. El concepto de la película es fantástico, pero la trama en sí no es precisamente buena. Los personajes, que representan los esteretipos de la sociedad occidental son bastante planos y simples. El protagonista, que es una salchicha que solamente busca llegar al paraíso para cumplir su propósito de "estar adentro" de un panecillo para hot dogs, es un personaje bastante simplón del que no se puede rescatar mucho (no tiene contexto, su motivación es bastante pobre y encuentra el conflicto de una manera circunstancial; asimismo, no plantea nada y solo quiere sobrevivir). Del resto de los personajes tampoco hay gran cosa y muchos de ellos solo funcionan para mantener el estereotipo que representan. Tampoco es sorpresa ver que la trama de esta película se resuelve a través de recursos tontos y que no tienen mucho sentido (o que son convenientes). Es evidente que, como compensación, esta película ofrece una generosa cantidad de humor negro y metáforas de alta carga sexual para que las fallas de la trama pasen un tanto desapercibidas. Eso sí, es de reconocer la apuesta riesgosa de terminar este conflicto espiritual en una escena que seguro pasará a la historia como lo más disparatado que se ha visto en el cine de animación en los últimos tiempos.

Sausage Party es una interesante propuesta satírica que debe disfrutarse, pero sin tomarla tan en serio. Otras producciones de gran calibre como South Park (1997- ) han generado contenido satírico con mensajes más significativos y de calidad superior. 

Calificación personal: 5




*Definición de la Real Academia de la Lengua Española (RAE).

Comentarios