The Shape of Water


"Since childhood I've been faithful to monsters. I have been saved and absolved by them because monsters, I believe, are patron saints of our blissful imperfection. And they allow and embody the possibility of failing and live."

Guillermo del Toro, enero 2018, durante su discurso en la 75.a edición de los Globos de Oro.

The Shape of Water es la décima película del realizador mexicano Guillermo del Toro, quien, fiel a su estilo, presenta una historia donde monstruos y humanos deben convivir en el mismo universo. En esta ocasión, Del Toro nos cuenta la historia de Elisa Esposito (Sally Hawkins), una mujer bastante peculiar; es muda debido a un evento desconocido en el cual perdió la capacidad de hablar (razón por la que tiene marcas en el cuello que esconde de la vista de todos) y lleva una vida acompañada de Giles (Richard Jenkins), un señor que trabaja como publicista y en sus ratos libres acompaña a la solitaria mujer. Elisa, conforme con su vida rutinaria, desempeña el labor de intendencia en un edificio gubernamental donde se realizan experimentos en laboratorios gigantescos. Ella se relaciona amistosamente con Zelda (Octavia Spencer), una mujer afroamericana, quien sirve de perfecta compañía, pues mientras ella habla sin parar sobre los problemas de su vida cotidiana, la joven Elisa se dedica a escuchar con entusiasmo todo lo que su amiga le tiene que contar.

El gran conflicto de la historia nace a partir de la llegada de un monstruo a los laboratorios. Se trata de un anfibio de aspecto humanoide que muestra signos que indican que podría desarrollar la capacidad de comunicarse con los humanos. Elisa es la primera persona en entrar en contacto con el monstruo y poco a poco se relaciona con él, al ser la encargada de limpiar el aula donde el monstruo está resguardado. Con el paso del tiempo, Elisa se da cuenta que la atracción que siente por el anfibio es indescriptible y pronto, con el apoyo de sus amigos, idea un plan para ayudar al monstruo a escapar y posteriormente liberarlo. No obstante, el mayor obstáculo para que dicho plan se lleve a cabo es el Coronel Richard Strickland (Michael Shannon), un oficial del ejército corrupto y despiadado, que busca aprovecharse del cautiverio en el que está sometido el monstruo para estudiarlo a profundidad y utilizarlo como un arma en contra de los soviéticos. En el universo de The Shape of Water, la línea del tiempo se ubica en la década de los sesentas, donde gringos y rusos están en un punto importante de tensión política.

The Shape of Water es un bello cuento fílmico, quizá el mejor escrito de Del Toro hasta ahora en términos de narrativa. Los personajes, fieles a la forma que se les ha dado, cumplen con su cometido. Elisa es un personaje encantador, misterioso y noble. Durante la película, vemos cómo nace una necesidad por buscar su identidad. Sabemos poco de Elisa y ella es feliz así, pero es a través del amor que tiene por el monstruo, que decide descubrir un poco más de sí misma. De su capacidad de amar, más allá de las fronteras del lenguaje hablado. Giles, entonces, sirve como una especie de protector para que Elisa logre su cometido, pero también es un personaje que se encuentra angustiado porque, a pesar de saber quién es él, se encuentra frustrado porque no puede demostrarlo abiertamente. Esto es: la sexualidad que él reprime, pues la sociedad aún no está lista para alguien como él y es por ello que, a pesar de los obstáculos de la misión cuasi imposible que es el sacar a un monstruo de una base gubernamental, decide actuar en favor de ésta para vencer al sistema que le ha imposibilitado, durante toda su vida, el amar libremente. También tenemos al interesante personaje de Zelda, una mujer negra que aún sufre los efectos de la segregación racial y debe lidiar con todas las implicaciones de un matrimonio machista y poco comprensivo ante sus necesidades. Elisa comprende y comparte (a su manera y con sus limitaciones), la frustración de su amiga, pues ella también es víctima por el hecho de ser mujer y su incapacidad por expresarse oralmente ha sido razón suficiente para ser discriminada.

Dicho esto, podemos decir que The Shape of Water es una historia de amor, pero también es una historia de monstruos. Y en esta historia, el verdadero monstruo no es el anfibio que es custodiado y torturado por sus captores, sino son los propios captores, liderados por el terrible Coronel Strickland, un hombre sin escrúpulos que buscará beneficiarse a costa del nuevo "juguete" que le han dejado en los laboratorios. El éxito de la misión de rescate es a su vez, una victoria en contra del sistema opresor que representa Strickland. Y es que, mientras en el mundo de Elisa, las imágenes se colorean en tonalidades rojas (color de las pasiones), en los fríos y lúgubres pasillos de la base militar, imperan el gris y el verde. Elisa debe penetrar esa cuadrada y fría visión del mundo, debe superarla y demostrar que la fuerza del amor es imparable. Bajo esta premisa, Del Toro orquesta con buen oficio un desenlace lógico que va acorde a una resolución tradicional de la lucha del bien contra el mal.

Las tonalidades rojas aparecen cuando Elisa se encuentra en un estado de ánimo alegre, pasional.

Update al 5 de marzo de 2018:

The Shape of Water se hizo de cuatro premios Oscar el pasado 4 de marzo (mejor película, mejor director, mejor banda sonora y mejor diseño de producción). Su triunfo significó el cerrar con broche de oro una temporada de premios en la que no tuvo rival. Los votantes se inclinaron hacia ella, en mi opinión, por ser la película más inclusiva de la temporada y también por contar con un estilo único dentro de su estética (música romántica con matices afrancesados, diseño de producción impecable, que evoca con fidelidad la estética de la época, actuaciones atinadas y una estructura narrativa lógica y ejecutada con precisión, aunque bastante convencional en mi opinión). ¿Es una buena película? Por supuesto que sí ¿Es la mejor del año? Como siempre lo digo: el tiempo lo dirá.

Calificación personal: 6.3

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