Nuestro Tiempo

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El tiempo. Esa forma de medición inventada por nosotros para registrar el inicio y el fin. Y éste es el nuestro, que sucede mientras vivimos el día a día. Lo que pasa mientras escribo esto y tú lo lees (¿alguien me lee?). Este es nuestro tiempo ¿Tiempo de qué? De todo y nada, de relacionarnos y de dejarnos. Aquí Reygadas elabora un bellísimo discurso sobre la evolución de las relaciones humanas y cómo estas sucumben gracias a elementos posmodernistas que antes no estaban presentes en el día a día. El personaje de Juan, un poeta que se dedica a la crianza y cuidado de los toros decide, en cierto punto de su vida, abrazar el concepto de la libertad y llevarlo a terrenos delicados, como la intimidad y la fidelidad en pareja. Su esposa, Esther, acepta vivir una relación abierta con él. Y todo parece ser perfecto, hasta que aparece Phil, un gringo que trabaja para Juan en el rancho.

La situación entre estos tres llega a un punto en el que debemos cuestionarnos lo evidente: ¿en qué momento se tambalea el concepto de libertad entre personas? ¿es realmente algo que se puede concretar? ¿la naturaleza egoísta del ser humano, repleta de inseguridades, rencores y envidia es una fuerza destructiva ante este tipo de construcciones sociales? Todo esto, sobre un escenario que culturalmente sigue lleno de tabúes: México. El contraste perfecto.

La película, si bien se tarda un poco en arrancar (también creo que tiene una duración un tanto extensa), al final logra retratar momentos impresionantes que significan una representación fiel en la psique del mexicano y su reaccionar ante tiempos de cambio. Juan, interpretado por el mismo Reygadas, es una fiel representación del hombre mexicano contemporáneo que está lleno de contradicciones. Insiste en ser un individuo de mente abierta, pero se muestra inseguro de su perfil como esposo, pero más que nada como hombre. Es un ser lleno de incongruencias, soberbio y de carácter fuerte que al final se reduce a un pobre tipejo frágil, miedoso y envidioso cuando ve que el amor de su vida podría dejarlo por siempre. Un pobre diablo sin importancia que por primera vez está consciente de su inestabilidad.

En mi opinión, Reygadas acaba de realizar su mejor y más personal película hasta la fecha. Un ejercicio honesto de auto reflexión de un hombre que busca dejar una huella de sí mismo en esta pequeña parte del tiempo y de la vida.

Calificación personal: 8.3


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