
La fantásticamente cotidiana visión de la directora Alice Rohrwacher continúa con su tercer largometraje: Lazzaro Felice. Esta película es una especie de fábula centrada en Lazzaro, un personaje cuya inocencia es demasiado buena para este mundo. La personalidad del chico combina con el estilo de vida rudimentario que tiene, pues es parte de una familia de agricultores que viven día a día con base en el trabajo. Los granjeros con los que Lazzaro vive son continuamente sobre explotados, incluyendo el mismo Lazzaro. Sin embargo, ante los ojos del joven, este tipo de tratos es algo común y el chico ve las cosas desde una visión positiva. Cuando la película parece seguir la forma de vida tan cotidiana del chico (siguiendo un estilo neorrealista, elemento típico en el cine italiano), de pronto aparece un conflicto que va a poner a prueba la manera que Lazzaro tiene de percibir el mundo y que es más grande que la realidad en la que vive el círculo de agricultores que son parte de su vida.
La película es una experiencia desbordante. La realizadora Rohrwacher construye una historia de clases sociales y crueldad con tintes bíblicos. Es un trabajo de realización sorprendente que expone los contrastes en el sistema económico y social del que somos parte. En la película se toman elementos del realismo mágico, perfectamente construidos, para ejemplificar varios de los conflictos morales que existen en el mundo. El viaje de Lazzaro es uno sin miramientos donde la imagen de un alma bondadosa se ve atacada constantemente por la injusticia y el abuso. Esta película triunfa como una crítica social hacia un sistema que se presume fallido, inundado de seres que se dejan llevar por el oportunismo y los abusos para cumplir con sus propósitos egoístas.
He de decir que Lazzaro felice es una experiencia sin igual que es digna de ser apreciada cuantas veces sea necesario. Las enseñanzas que nos deja la visión mágica de Rohrwacher son universales. Ciertamente, al ser una fábula que toca temas ya explorados con anterioridad, la película no está aquí para realizar una propuesta nunca antes vista. Sin embargo, atina bastante bien en ser un recordatorio para que el público pueda llegar a un ejercicio de reflexión que, al menos en la parte del mundo donde yo vivo, hace mucha falta. La película de Lazzaro es un ejercicio grandioso y sensible, una película donde la sensación de pesimismo y felicidad están presentes en partes iguales (en conjunto donde una parece depender de la otra). Es una fantástica película que invita a hacer una reflexión honesta.
Calificación personal: 9
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