The Favourite

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En el año de 1708, el Reino de Gran Bretaña (aliado con Escocia, formando un solo estado soberano) se encuentra en guerra con Francia debido a la guerra de sucesión española. Son tiempos conflictivos que necesitan de un gran líder para poder superarse. Y en este caso, la gran responsabilidad cae en manos de Ana, reina de Gran Bretaña (Olivia Colman) quien a pesar de su decadente estado físico y emocional debe rendir cuentas a una nación. Ana, no obstante, prefiere aislarse en su burbuja monárquica donde prefiere organizar carreras de patos en uno de muchos salones de su palacio o cuidar de sus 17 conejos, que simbolizan los 17 hijos que ella tuvo, pero que no pudieron sobrevivir gracias a muchas circunstancias. Debido a esto, su confidente y mejor amiga Sarah Churchill (Rachel Weisz) toma ventaja de la condición de la reina para gobernar en su nombre. Es un secreto a voces, pero la relación entre la reina y Sarah va más allá de la amistad y todos están conscientes de que las decisiones que toma la reina son, en gran parte, ideas de la propia Sarah en favor de sus intereses. Esta situación favorable para Sarah empieza a cambiar cuando su prima Abigail (Emma Stone) arriba de imprevisto al palacio real en busca de empleo. Abigail inmediatamente se gana un puesto de sirvienta y atiende personalmente a la reina, quien empieza a ser mucho más empática con ella y deja de hacerle caso a Sarah. A partir de ahí, una batalla de traiciones entre Sarah y su prima iniciará para ver quien se gana la confianza absoluta de la reina.

A pesar de lo convencional y simple que esta trama suena, la nueva apuesta del director griego Yorgos Lanthimos es grandiosa por donde se le vea. El cine de Lanthimos es extraño por naturaleza y sus personajes suelen llegar a ciertos límites donde se les pone en situaciones aptas para deshumanizarlos. Esta película no es la excepción, pues ante tal interesante juego de poder donde todos los privilegios y riquezas de un país están al alcance de ganar la confianza de una reina inestable, los personajes de Sarah y Abigail se involucran en una batalla pasivo-agresiva donde sus movimientos están meticulosamente calculados, como si se tratara de una enredada partida de ajedrez donde un movimiento incorrecto detonaría una serie de movimientos hilados en favor del rival. Dada la naturaleza cruel de este concepto, Lanthimos apuesta por mostrar una de sus armas más efectivas: el humor negro. Esta película está llena de momentos inquietantes, ética y moralmente cuestionables donde los personajes sacan a relucir sus rasgos más histriónicos, a veces haciendo ver esto como una parodia de sí mismos, para entregar escenas y diálogos memorables. Dicha apuesta se complementa con un trabajo visual espectacular, donde la lente ultra gran angular capta imágenes panorámicas, alargadas y exageradas para retratar la psique de los personajes. Y es que en The Favourite el verdadero enemigo es la soledad y por ello Sarah, Abigail y la misma reina Ana salen en pantalla, distorsionadas por el gran angular de la cámara. Así, ellas se ven pequeñas y el fondo es gigantesco.

Hay muchas cosas sobresalientes y perfectas en esta producción. Si acaso me quedé frío con algunos momentos a lo largo de la cinta aunque no por eso deja de ser una grandiosa película. El cine de Yorgos Lanthimos a veces puede ser difícil y extraño; se toma la paciencia para presentar cada escena como si se tratara de un cuadro (un elemento característico del legado de Kubrick) y retrata realidades que son aptas para sacar lo peor de sus personajes. El siempre atinado humor ácido del director sigue presente en esta cinta y no podría ser más perspicaz.

Calificación personal: 9.3


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