
En la historia de Estados Unidos hay muchos personajes. Algunos son considerados héroes eternos y otros son unos villanos despiadados que han dejado huellas imborrables. También han existido personajes que dejaron marca, pero no fueron considerados por la historia. Y esto no se debe a que ellos prefirieron realizar sus movimientos por debajo del agua, siendo maquiavélicos entre las sombras y pasando desapercibidos en público. Vice es la historia de uno de ellos.
Dick Cheney, vicepresidente de los Estados Unidos entre 2001 y 2009, es uno de los personajes más despiadados que se han visto en los años recientes. De acuerdo con la película, Cheney se mantuvo al margen de la política, esperando su momento, durante muchos años. Sirvió para una buena cantidad de presidentes desde Nixon hasta Bill Clinton. La casa blanca fue su hogar durante muchos años y se formó una buena reputación durante su vida profesional. Esto lo llevó a ser elegido por George W. Bush para ser su vicepresidente y tras las elecciones del 2000, Cheney se convirtió en el segundo hombre más importante del país. Pareciera que es la carrera profesional más ejemplar de un político en tiempos recientes, pero Cheney tenía una ambición de poder tan grande que lo terminó superando. El vicepresidente asumió responsabilidades absolutas que no le correspondían, entre ellas: la seguridad nacional. Tras los ataques del 11 de septiembre del 2001, el gobierno estadounidense inició una emboscada en contra de países de Medio Oriente como Afghanistán e Iraq. Durante muchos años, la gente señaló al mismo Bush de ser el megalómano quien buscaba obtener petróleo y otro tipo de riquezas con la justificación de estar defendiendo a su país del terrorismo. Lo cierto es que fue el mismo Cheney quien promovió todo lo que hoy en día es historia.
La película de Adam McKay está aquí con el propósito de evidenciar cada una de las decisiones que el infame vicepresidente tomó en favor de los intereses de su país. Decisiones completamente cuestionables que, en casi todas las veces, no mostraban interés alguno en proteger los derechos humanos de cualquier vida humana. McKay, como en The Big Short (2015) regresa con su estilo característico de filmar y editar con violencia y crudeza. La película se mueve entre una gran cantidad de freeze frames, voces en off, transiciones para nada ortodoxas y un guión que juega con el humor negro y el mal gusto. Anteriormente, el estilo visual/narrativo del director y su equipo me había parecido interesante y admito que llegué a considerarlo, hasta cierto punto, bastante efectivo para algunas cosas (en el caso de The Big Short como un gran vehículo para retratar la paranoia que se vivía en los mercados cuando la burbuja inmobiliaria estaba a punto de explotar). Sin embargo, en esta ocasión no puedo decir lo mismo de esta manera de filmar y producir. Me parece que McKay está estancado en un estilo que no le funciona en lo absoluto. Y es que en esta película, muchas escenas se sienten forzadas, pobremente ideadas y peor ejecutadas debido a muchos caprichos. Por si fuera poco, el guión y la historia no se muestran lo suficientemente sólidos y me parece que se pudo haber hecho un mejor trabajo para poner en evidencia a una administración entera y no a un solo hombre que, sí, era despiadado, pero que no fue el único en tomar malas decisiones durante los ocho años de mandato de George W. Bush.
Vice es una experiencia frustrante como pocas e incluso se siente auto-paródica durante algunas escenas. El papel de Christian Bale como el vicepresidente Cheney y su caracterización es de lo más rescatable de este gigantesco desastre.
Calificación personal: 4
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