Once Upon a Time in Hollywood

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El paso del tiempo trae consigo una inevitable e incómoda verdad: sucumbimos en la inutilidad. Es por ello que el personaje principal de Tarantino en Once Upon a Time in Hollywood, Rick Dalton (Leonardo DiCaprio), que es un actor de series de televisión, se encuentra en una lucha constante para seguir siendo relevante para una industria que lo ha ido empujando hacia el retiro. Esto es, de alguna manera, un reflejo para el propio director de esta película. Ciertamente el realizador de obras como Reservoir Dogs (1992) y Kill Bill Vol. 1 (2003) se hizo de una reputación grandiosa durante las últimas dos décadas. Es, sin lugar a dudas, uno de los directores de cine más importantes en la actualidad, pero hasta él sabe que el fin del camino ya no está tan lejos.

La película de Tarantino se ubica en Los Ángeles de 1969, una época donde la cultura hippie estaba en su apogeo, donde el rock y las drogas hacían mancuerna para satisfacer las necesidades inmediatas del espíritu adolescente. Ahí, Rick Dalton y su doble de acción, Cliff Booth (Brad Pitt), hacen equipo para conseguir un lugar en las grandes producciones de la época. Poco después, Rick se entera que tiene un nuevo vecino: Roman Polanski y su esposa Sharon Tate, quienes se están abriendo camino en una de las industrias más competitivas en el mundo. La trama se divide en dos partes: Rick y su constante búsqueda para reafirmarse como el actor del momento y Sharon, a quien vemos en escenas más bien breves y cuyo tratamiento podría ser considerado por momentos onírico. El hilo conductor que unirá ambas historias es Cliff, quien se involucra con una joven hippie, quien pertenece a un grupo de jóvenes que le rinden culto a un hombre que responde al nombre de Charles Manson. Once Upon a Time in Hollywood existe como una película que retrata diferentes realidades, un lapso importante en el tiempo cuyas consecuencias cambiaron a Hollywood en muchos sentidos.

Hace no mucho leí que Tarantino considera esta película como su más personal (una especie de Roma, y él mismo la describió de esta forma, según IMDb). Dicha afirmación es bastante evidente desde el primer plano que vemos en el filme. Tarantino construye su obra a partir de una generosa cantidad de homenajes al western, a Hollywood, a la música rock de los sesenta, a los diferentes formatos de imagen que se tenían en esos tiempos, a sus más terribles miedos y fantasías. No obstante, es un ejercicio de formalismo bastante pulido que brilla en casi cada cuadro. Es una de las películas más impecables, visualmente hablando, que he visto del director. Sin embargo, los halagos se quedan un poco cortos, pues Once Upon a Time in Hollywood se queda corta en muchos elementos "tarantinescos". El director, en algunas escenas, deja de lado su propio estilo para capturar momentos contemplativos más extensos y complejos, aunque realizados de manera un tanto accidentada o aletargada. Hay escenas que no me terminaron de convencer de todo debido a una innecesaria larga duración o pausas, así como el hecho de que Tarantino se toma mucho tiempo en ir hilando su trama. Y es que por momentos pareciera que solo quiere disfrutar el momento y dejarse llevar en el poco tiempo que le queda como director de cine.

Existen muchos elementos dignos de apreciar en esta película. La trama, sin ser del todo atrapante, regala escenas sublimes, en parte gracias a las actuaciones de primer nivel que tiene el reparto y gracias a la siempre buena pluma que Tarantino tiene cuando se trata de desarrollar a sus personajes. Aprecio todo eso y mucho más, pero Once Upon a Time in Hollywood, a pesar de su innegable calidad y que podría ser una grandiosa carta de despedida, se queda algo corta en comparación con otras obras apasionantes que Tarantino nos ha regalado en el pasado.


Calificación personal: 7.6


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