
En esta ocasión, el director coreano Bong Joon-ho regresa con una nueva propuesta que impresionó a toda la audiencia de críticos, cineastas y gente de la industria en general durante la pasada edición del festival de Cannes 2019. Joon-ho anteriormente ha demostrado ser un especialista en crear historias desconcertantes como el imprescindible drama Memories of Murder (2003) y la interesante Snowpiercer (2013) durante su incursión en el cine occidental. En esta ocasión, Parasite es una continuación, un escalón más en la casi impecable carrera del realizador.
La historia de esta película transcurre en los suburbios de Seúl, donde el protagonista llamado Ki-woo y su familia sobreviven a base de trabajos informales como el doblar cajas de pizza. Ellos viven en una pequeña casa que más bien es una especie de sótano ubicado en el subterráneo de un edificio. La familia apenas tiene para comer y vestir lo suficiente mientras batallan para robarse el wi-fi de los vecinos para obtener un poco de entretenimiento en sus celulares. Un día, Ki-woo recibe la propuesta de su amigo Min de cubrirlo como maestro sustituto de inglés. Min trabaja para una familia adinerada que vive en una lujosa casa, pero debe renunciar a su trabajo para enfocarse a continuar con sus estudios universitarios. Ki-woo acepta y de inmediato ve la oportunidad de ganarse la confianza de los dueños de la casa (y de la misma manera, cortejar a su hija mayor para tener la oportunidad de salir con ella y volverse parte de la familia. Tras pasar el filtro de confianza de la señora Park, una mujer joven que vive su vida de casa de una manera despreocupada, Ki-woo recomienda a una amiga suya "Jessica", quien en realidad es su hermana Ki-jeong, para que ella se vuelva la maestra de artes del hijo menor. Una vez que los hermanos se establecen en la casa, empiezan a maquinar un plan para deshacerse del chofer privado de la familia y de la niñera para sustituirlos por el padre y la madre de los hermanos, y de esta manera cumplir con un sueño aspiracional de vivir una vida de clase alta sin esforzarse tanto para obtener los lujos que quieren.
Las acciones de las personas abusivas, que actúan como parásitos en las vidas de los otros, son difíciles de identificar y erradicar, pero eventualmente quedan exhibidas. Esto lo sabe el Joon-ho quien retrata la vida de la familia vividora como si fuera una montaña rusa. Los hermanos, quienes son personas perspicaces, no tardan nada en diseñar un plan que los lleve a alcanzar el sueño aspiracional de ser parte de un sistema privilegiado. Sin embargo, así como las cosas les sale muy bien al principio, también es relativamente sencillo quedar al descubierto. Conforme avanza la historia, Joon-ho crea conflictos que pone a la familia a prueba y en peligro. Eventualmente las cosas comienzan a complicarse para todos y de esta manera la película se encamina hacia un final catastrófico.
La película de Joon-ho es desbordante, con escenas sublimes que traen momentos alucinantes que rayan en lo cómico, en lo dramático y en lo terrorífico. Lo que más me impresiona de esta cinta es que en ella se pueden apreciar diferentes discursos que están estilizados de diferentes formas. Por un lado, tenemos una historia de drama familiar donde cada persona tiene motivaciones específicas y transmite un carisma singular. No es difícil conectar con los personajes y tener cierta empatía hacia ellos, a pesar de que en realidad son unas personas desagradables. El protagonista Ki-woo tiene un arco de romance que podría tener su propia película y es encantador a pesar de su brevedad. A lo largo de la película, dos personajes aparecen como los antagónicos que están en contra de la familia, pues rápidamente descubren sus verdaderas intenciones. A partir de ese punto, ambos grupos chocan, transformando la cinta en un acto de thriller y terror psicológico, realizado enteramente en la casa donde la familia que vive ahí no debe enterarse de nada de lo que sucede por debajo de la mesa. Visto desde este punto, Parasite también se presta como un interesante y valioso análisis de clases sociales.
Podría seguir escribiendo mucho más sobre esta grandiosa película y no me cansaría, pero por el momento no diré más. Parasite ganó la prestigiosa Palma de Oro en el Festival de Cannes en mayo pasado y se convirtió en la primera película coreana en lograr tal distintivo galardón. Ciertamente, estamos hablando de una de las mejores cintas que se verán en el cine a lo largo de este año (esperemos que sea este y no el siguiente en el caso de las salas mexicanas). Es una obra imperdible.
Calificación personal: 9.3
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