
Dicen que la preparatoria (o la high school, como dirían pasando el Río Bravo) es la mejor etapa de la vida para todo adolescente que empieza a definirse y a tomar un camino en esta vida tan difícil. La prepa es esa etapa donde ocurre de todo y las consecuencias aún no son tan graves como uno pudiera pensar (depende del contexto, eso sí). Personalmente, mis tres años de prepa fueron de lo mejor que me pudo pasar porque hice muchas amistades que aún conservo, porque me di el tiempo de experimentar, porque aún podía vivir sin preocupaciones, porque aún no pensaba en el mañana tanto como lo hago ahorita. Eso y mucho más que puedo ver reflejado en ciertas cosas que aparecen en Booksmart, el debut como directora de Olivia Wilde.
Algunos dirán que es la versión feminista y progre de Superbad, esa película donde Jonah Hill y Michael Cera hacían de las suyas con el propósito de perder la virginidad antes de graduarse de la prepa. La realidad es que Booksmart va más allá de eso y logra ser mucho más inteligente que Superbad.
La historia se centra en Amy (Kaitlyn Dever) y Molly (Beanie Feldstein), un par de mejores amigas que están a punto de graduarse de la educación media superior. Amy, quien es una chica abiertamente gay, está enamorada de una compañera de clases, Ryan (Victoria Ruesga) y quiere declararle sus sentimientos antes de que sea demasiado tarde. Para lograr su cometido, Amy contará con la ayuda de su mejor amiga, quien siempre está en las buenas y en las malas. La trama avanza a través de varias situaciones que pondrá a prueba muchas cosas en las protagonistas, incluyendo su amistad.
Ahora, puedo empezar a decir muchas cosas que me gustaron de Booksmart, pero me centraré en el giro que se le da a la tradicional narrativa de protagonistas que están cerca de graduarse. El contexto de estar en el último año escolar, en un nivel donde el estudiante aún no tiene la madurez para tomar decisiones efectivas, provoca en el autor la posibilidad de crear una enorme cantidad de conflictos, razón por la cual se apuesta por la comedia para darle un toque más empático a este tipo de historias. Booksmart toma muy bien esto y además juega con el contexto del personaje, pues Amy no es el tipo de personaje que podría ensamblar en una narrativa tradicional: su expectativas son diferentes, sus gustos y preferencias también lo son. Además, guarda consigo un secreto que termina siendo un detonante importante durante el último acto de la historia. El hecho de que la producción diseñara a sus personajes de una manera diferente, abre camino a más posibilidades. Es una pequeña reinvención que sienta un precedente.
Además, el trabajo de Wilde como directora está bastante pulido. Se pueden notar referencias obvias como el cine de John Hughes o el toque humorístico que realizadores como Adam McKay le dan a sus historias. Sin embargo, también se nota cierta frescura y el trabajo de Wilde se siente genuino. Al menos yo no tuve la impresión de estar viendo a una novata que termina copiando el estilo de sus ídolos porque aún no puede definir el suyo. En general, Booksmart me pareció un triunfo dentro del género del coming of age.
Calificación personal: 8
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