Zombieland: Double Tap

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El 2009 se siente bastante lejano ahora que ha vuelto una de esas pequeñas cintas de culto que, sin hacer mucho ruido, dejaron una marca en los espectadores que la vieron en su tiempo. Recuerdo que vi la primera Zombieland en un cine que está por mi casa, cuando aún se llamaba de otra forma y mientras vivía en un contexto interno bastante diferente. Hoy la volví a ver en el mismo cine, ahora propiedad de otra cadena y siendo yo un sujeto que ya pasó por muchas cosas. Vaya que diez años no pasan para nada en vano. Zombieland: Double Tap fue como reencontrarse con un viejo amigo.

Las cosas en la historia están más o menos donde se quedaron cuando finalizó la primera entrega. El grupo liderado por Tallahasse (Woody Harrelson) sigue vagando a lo largo de los abandonados paisajes norteamericanos en busca de un hogar. Esta vez terminan parando nada más y nada menos que en la Casa Blanca, alguna vez hogar del presidente de los Estados Unidos y símbolo máximo de la soberanía estadounidense. Las cosas se complican cuando Columbus (Jesse Eisenberg) toma una decisión abrupta en su relación con Wichita (Emma Stone) y esta última decide abandonar a Columbus y a Tallahasse a su suerte. Ella y su hermana Little Rock (Abigail Breslin) se van en la madrugada, no sin antes dejar una nota mal hecha. Un mes después, Wichita regresa en busca de armamento, pero es descubierta por Tallahasse y Columbus quienes al cuestionarla se enteran que la no tan pequeña Little Rock también abandonó a Wichita. Es ahí cuando comienza la aventura que definirá el resto de Zombieland: Double Tap.

La secuela es cumplidora. De hecho, es una película bastante entretenida que regala varios momentos de humor bastante legendarios. Está claro que las intenciones detrás de esta cinta son las de brindar entretenimiento puro y darle un final satisfactorio a cada uno de los personajes de Zombieland. ¿Era una secuela necesaria? Realmente no, pero es un producto que, en lo general, cumple con su cometido y nos regala una comedia que mantiene la esencia de la primera película. Lo que más me gustó fue el buen desarrollo que se le da a los personajes de Columbus y Wichita, cuya relación siempre ha sido bastante particular y aquí encuentra un conflicto que se va desenvolviendo sin traicionar la personalidad de ambos personajes. Tallahasse, por otro lado, está ahora en un segundo plano, aunque sus intervenciones son suficientes. La producción, sin ser brillante ni contar con un presupuesto elevado, mantiene los mismos estándares de calidad que se vieron en la primera entrega. Además, hay uno que otro momento sublime por ahí, como el de cierta toma larga donde los protagonistas deben combatir a otros personajes que se acaban de infectar. Insisto en que Zombieland guarda varios aciertos grandiosos en los detalles.

Sin embargo, no todo es hermoso. Creo que la película también tiene varios detalles que se ven prometedores cuando aparecen en pantalla, pero se van perdiendo y no se retoman. Además, mi principal queja: hay un tipo de infectados que son introducidos como un peligro más preocupante que los demás, pero en ningún momento se les da un conflicto apropiado que verdaderamente represente un problema difícil de enfrentar. Me parece que la adición de estos personajes fue un total desperdicio y yo me quedé con muchas ganas de ver más sobre ellos. En ese sentido, Zombieland: Double Tap toma una apuesta demasiado segura y falla en desarrollar un conflicto sólido en su narrativa; se siente bastante hueca en ese sentido.

En general me la pasé muy bien viendo esta película y es muy seguro que quiera volver a verla varias veces más. Como alguien que ha vivido lo suficiente como para haber visto ambas entregas en una sala de cine, teniendo ya una edad en la que fui y soy consciente de todo lo que vi, reconozco que Zombieland es una franquicia a la que le guardo mucho cariño.

Calificación personal: 7.3 


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