The Art of Self-Defense

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Casey (Jesse Eisenberg) es un hombre promedio que vive en algún poblado lejano y pequeño en los Estados Unidos. Su vida cotidiana es predecible y tranquila: vive con su pequeño perro salchicha en una casa confortable, trabaja como contador en una oficina donde su jefe es su mejor amigo y donde es ignorado por los demás empleados. Casey es un tipo bastante tímido con problemas para socializar, aunque no parece asustarle la idea de seguir viviendo solo como lo hace hasta ahora. Toda su vida sucumbe cuando una noche es atacado por un grupo de motociclistas mientras se dirigía al super para comprar comida para su perro. Casey es herido gravemente, pero sobrevive al ataque; sin embargo su vida cambia drásticamente cuando, al darse cuenta que está completamente desprotegido, decide inscribirse en una escuela de karate con el fin de aprender a defenderse.

The Art of Self-Defense, a simple vista, parece una película de humor negro donde la historia sigue a un pobre sujeto "beta" que no se mete con nadie, pero que es obligado a tomar acciones ante las inesperadas circunstancias de la vida. En esta película podemos observar a fondo una evolución de personaje que, aunque poco notoria, es lo suficiente compleja como para establecer un antes y un después en la vida del joven Casey. Además, si hay algo que me anima lo suficiente a escribir sobre esta película es que se presta al análisis de un tema controversial, pero necesario: la masculinidad tóxica.

Hay un momento en la vida de todo individuo, sobre todo en los hombres, donde nuestro "orgullo masculino" se pone a prueba de diferentes maneras. Desde que son niños, los hombres son enseñados a seguir reproduciendo ciertos estereotipos de género en los cuales deben de seguir un rol y cumplir efectivamente con éste, pues dicho cumplimiento los convertirá en hombres "alfa". Auténticos hombres exitosos, llenos de testosterona que ejercitan sus cuerpos con dos fines: imponerse ante otros hombres y asegurar un cortejo efectivo cuando deseen tener relaciones sexuales con mujeres. El alfa es un líder, un ejemplo a seguir que es capaz de ganar grandes cantidades de dinero y con esto obtener lo que quiera. La masculinidad se va forjando desde los primeros años de vida cuando los niños están en contacto con el juego y empiezan a ser forzados a competir entre ellos para determinar un ganador y ese ganador es una figura incuestionable. Aquellos que se van quedando en el camino, esos que no pueden desarrollar ninguna característica antes mencionada, terminan en la categoría denominada "beta". El desperdicio de un hombre que no pudo desarrollarse como tal y ese es Casey, un tipo flacucho y débil que vive con su perro porque no ha podido tener hijos con una mujer y está posicionado en un puesto laboral donde él no es indispensable.

Conforme Casey empieza a avanzar en sus clases de karate se van encendiendo ciertos focos rojos que a simple vista parecen buenas señales. Casey es adiestrado por un maestro al que todos adoran y llaman como "Sensei" (Alessandro Nivola), quien se siente atraído por Casey y lo demuestra al prestarle más atención que al resto de sus alumnos y al invadir su vida privada, "ayudándole" a resolver sus problemas. No obstante, Sensei juega un papel crucial en la historia, al ser el principal emisor de la masculinidad tóxica que acaba afectando la vida de Casey hasta niveles insospechados. La película es un logro narrativo porque detalla este tipo de conflictos de manera inteligente. The Art of Self-Defense es una sátira hacia la figura del hombre "alfa" y encuentra en Sensei un villano que no quiere serlo, pero que inevitablemente lo es porque toma decisiones horribles basándose en sus ideales y esto termina hundiendo a los demás personajes en un infierno del que parece ser imposible salir. 

En conclusión, creo que estamos ante una película que dice mucho a través de pocos recursos, que se vale de una apuesta en escena sencilla, pero bastante sombría, dejando una impresión bastante gris y poco optimista sobre el valor hay en construir una figura masculina ideal, basándose en estereotipos que ya están obsoletos y de los cuales hay poco por rescatar. Gran película.

Calificación personal: 8.3



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