Bacurau

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Una de las pocas certezas que podemos tener en esta vida es que vivimos en un continente lleno de magia. A través de la literatura, diversos autores nos han contado relatos fantásticos que suceden en poblados aislados del resto del mundo, donde sus habitantes pueden ser fantasmas que habitan en la tierra como un rencor vivo, o personas que sufren del olvido provocado por el insomnio. América Latina en particular es un paraje lleno de sucesos, una entidad maravillosa que es alimentada por los relatos de sus hijos. 

Así como en la literatura, el cine latinoamericano crece gracias a varias historias increíbles que son contadas por valientes cineastas que no tienen miedo a alzar la voz. En este caso, los cineastas Kleber Mendonça Filho y Juliano Dornelles presentan una historia que ha dado mucho de qué hablar en tierras sudamericanas y que llegó a resonar con fuerza en Europa, consagrándose con el valioso premio del jurado del Festival de Cannes en mayo de este año. Bacurau es una película complicada de la que se tiene que hablar poco, a fin de no arruinar la experiencia. La cinta inicia con la muerte de la abuela de Teresa (Barbara Colen), la matriarca del pequeño poblado ficticio llamado Bacurau, que se encuentra en Brasil. Teresa regresa al pueblo que la vio nacer, una pequeña villa ubicada en el norte del país y que es tan insignificante, que ni siquiera aparece en los mapas. Una vez que Teresa regresa a la villa y convive con familiares y amigos, empiezan a ocurrir una serie de sucesos extraños que ponen en peligro la vida de los habitantes.

Bacurau está situada en un futuro que no se sabe si es lejano o cercano, pero que tiene sus particularidades. Se presenta una problemática poderosa: la escasez de agua. A esto, otro tipo de amenazas empiezan a rodear al pequeño poblado, en una narrativa que se va transformando en un home invasion aterrador. Las locaciones dan la oportunidad para que Mendonça Filho y Dornelles empiecen a construir un feroz western que se va moviendo a través de un guión impredecible y sorprendente. Esto permite que Bacurau pueda exhibir sus cartas más fuertes; y es que la premisa está hecha para hacer muchos señalamientos que van desde problemas universales como la escasez de agua y el cambio climático hasta conflictos particulares que tienen que ver con Brasil y el momento histórico tan complicado que vive en estos tiempos. En la película se explica que el país está dividido entre norte y sur, donde los sureños presumen de una posición de poder y superioridad. Ante el nulo apoyo por parte del gobierno corrompido, los pobladores de Bacurau se han visto en la necesidad de crear su propio régimen y también han aprendido a defenderse con sus propios medios ante las amenazas que se van presentando.

La película es un goce absoluto. Los realizadores de esta cinta supieron crear su propia Mad Max, limitada y a su manera, para dar un contundente mensaje hacia todo tipo de público, incluso hacia el público que no es brasileño. La historia puede caer en lo absurdo en algunas ocasiones, pero está en el espectador el aceptar este tipo de universo, que en ningún momento traiciona su propia lógica y lleva a sus protagonistas por un camino aterrador. Hay muchas escenas llenas de violencia y humor ácido que contrastan entre sí, creando una atmósfera un tanto chocante. Si el propósito de los directores es incomodar, el tono que crean para esta película no podría ser más oportuno. Gracias a esto, la película se da la oportunidad de crear alegorías que sirven para ejemplificar y satirizar conflictos propios del país y también reforzar esa crítica histórica que los pueblos latinoamericanos han hecho sobre el colonialismo bárbaro que de vez en vez se presenta en la historia cuando una nación hambrienta de poder decide invadir un territorio ajeno, exterminando por completo la cultura y la identidad de los nativos. Es como una carta que invita a siempre tener presente la memoria histórica y no olvidar a aquellos que nos han hecho daño en el pasado.

En lo general, esta película me ha parecido fascinante, ambiciosa y muy polémica. El apartado técnico me parece magistral y aunque reconozco que no es fácil seguirle el paso en un principio (y salvo algunas cosas en lo particular que me parecen puntos un tanto flojos), me parece que Bacurau es un triunfo dentro de la filmografía de Mendonça Filho y Dornelles.

Calificación personal: 8.6 - 9


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