Knives Out

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Titulada "Entre navajas y secretos" aquí en México, Knives Out es una película de detectives dirigida por Rian Johnson, un realizador que se ha hecho fama en los últimos años por ser el responsable de Ozymandias, el mejor episodio de Breaking Bad y Star Wars: The Last Jedi (2017), una de las entregas más controversiales de la franquicia creada por George Lucas. Se pueden hacer varias conclusiones sobre el trabajo del señor Johnson a través de estos dos ejemplos, pero si hay algo en lo que se tiene que estar de acuerdo es que el realizador de 45 años de edad tiene un talento nato para contar historias y dar de qué hablar con ellas. En esta ocasión ha venido a hacer ruido con un género cinematográfico que ya no se ve con la misma frecuencia que antes.

Knives Out inicia, como toda buena película de detectives, con una muerte que a simple vista parece tratarse de cualquier cosa, menos de un crimen. El octogenario escritor Harlan Thrombey (Christopher Plummer) ha sido encontrado muerto en su mansión. El tipo, quien en vida hizo una enorme fortuna con sus libros, fue encontrado con una cortada en el cuello y a pocos centímetros de su cuerpo se aprecia un puñal manchado de sangre. La evidencia nos indica que la causa de muerte fue un suicidio y así es como todos sus hijos y demás familiares lo toman. Sin embargo, las situación toma un giro inesperado cuando aparece en la escena el afamado investigador privado Benoit Blanc (Daniel Craig) quien fue contratado por un desconocido para investigar el caso. La perspicacia del señor Blanc lo llevará a reunir los argumentos suficientes para sospechar que, efectivamente, alguien más estuvo involucrado en la muerte del millonario anciano. Blanc se vale de Marta (Ana de Armas) una joven inmigrante que fue contratada para cuidar a Harlan y servirle como compañía durante la última etapa de su vida. Harlan y Marta tenían un vínculo fuerte y ella es la más afectada en todo este caso. Blanc poco a poco va descubriendo que los demás integrantes habían tenido discusiones y malentendidos bastante delicados con el viejo Harlan en torno a su legado. Harlan había tenido intenciones de modificar su testamento y repartir su herencia de tal modo que uno o más de sus allegados se quedaría con poco o nada de su fortuna. Es entonces que Knives Out se vuelve una suerte de Clue en donde Blanc y Marta deberán investigar a fondo para llegar con el asesino de Harlan.

Como toda buena película de detectives, Knives Out sigue una narrativa enredada, donde la investigación se vuelve más complicada y en ciertos momentos parece que la respuesta está frente a nosotros, solo para que un momento después se termine desechando y se empiece desde cero. Primero que nada, Rian Johnson escribió una película grandiosa, llena de detalles tramposos, personajes encantadores y un misterio tan complejo, que se necesitan caminos poco ortodoxos y muy creativos para llegar a la verdad. En cierto momento parece que el caso está resuelto (o al menos eso es lo que piensa el espectador) y que la historia se vuelve un juego del gato y el ratón. Pero Johnson se guarda un as bajo la manga y cuando lo expone, cierra su narrativa de forma excepcional. La película, además, cuenta con un reparto de primer nivel: Daniel Craig, Jamie Lee Curtis, Michael Shannon, el legendario Chris Plummer, Toni Collete, el talento joven de Ana de Armas y Katherine Langford, quien está discreta, pero cumple a la perfección con el rol que tiene su personaje. Knives Out es un juego de máscaras y Johnson lo sabe, por eso dirige a la perfección a sus actores, desenvolviéndolos de tal manera que son creíbles y proyectan poca confianza, de tal modo que el espectador podría tener cierta inseguridad en apostar por uno de ellos como el verdadero culpable. Todos tienen intereses particulares y la herencia de Harlan podría ser determinante para ellos. La editorial de Harlan y otros negocios suyos están en juego y quien controle poco o todo de eso se hará con el poder dentro de la familia.

Otro aspecto que considero superior en esta película es el enorme trabajo de producción que está de primer nivel: filmación en locación, diseño de producción discreto, pero bello y coherente. Asimismo, al tener una historia tan enredada, uno esperaría confundirse ante todos los eventos que suceden en esta película, pero la edición de esta película es precisa, fluida y dinámica. Hay transiciones muy bellas y los cortes están en donde deben estar; ninguna elipsis o analepsis se siente errónea y (hablando por mí) es difícil perderse entre los saltos temporales que, además, están guiados por los diálogos, y de esta forma se llevan a cabo de manera flexible.

En general, Knives Out es una experiencia fascinante y muy divertida. De lo poco negativo que hay aquí es que en algunas escenas los diálogos de los personajes parecen divagar por ratos o se politizan de manera gratuita. Hay una discusión sobre la administración de Trump y la problemática que hay en la comunidad ilegal. Si bien esto último es coherente con respecto al personaje de Ana de Armas, es un comentario que se queda aislado y ya. También es posible que algunos encuentren la solución del misterio como algo demasiado rebuscado y puedo entender si no gusta del todo, pero a mí me parece coherente con el tono de la película; después de todo, no parece que Rian Johnson haya querido tomarse su historia tan en serio y esa es una de las razones por las que funciona muy bien. A veces parece un homenaje a los detectives y a las obras de Agatha Cristie y a veces parece parodia de los mismos. Es un resultado que es justo con ambas perspectivas y en definitiva es una de las mejores películas del género.

Calificación personal: 8.6



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