
En esta ocasión, nos encontramos con una cinta enigmática como pocas. Realizada en distintas locaciones de la montaña y la selva colombiana, Monos es la más reciente película del realizador de origen brasileño, Alejandro Landes. En su historia, un grupo de jóvenes realizan ejercicios de entrenamiento militar de tipo castrense en lo alto de una montaña. Los chicos están armados con rifles y metralletas y son adiestrados por un hombre (Wilson Salazar) del que no se sabe nada. Él es su reclutador (o mensajero, como él mismo se hace llamar) y ellos obedecen cada una de sus indicaciones sin cuestionar nada. El conflicto de la historia se empieza desarrollar a través de dos elementos: el primero es una mujer estadounidense (Julianne Nicholson), quien fue secuestrada y puesta a cuidado de los jóvenes armados. No se sabe nada de ella, salvo que es una doctora y que la están buscando. A esto se le suma la misión de cuidar a una vaca y ordeñarla constantemente. Si algo le sucede al animal, "la organización" a la que ellos pertenecen, no estará muy contenta. Así, los jóvenes Rambo (Sofía Buenaventura), Leidi (Karen Quintero), Sueca (Laura Castrillón), Pitufo (Deibi Rueda), Bum Bum (Sneider Castro), Perro (Paul Cubides), Lobo (Julián Giraldo) y Patagrande (Moisés Arias) se ven obligados a cumplir con la misión o, de lo contrario, tendrán que pagar con su vida.
La película de Alejandro Landes se centra en una época muy conflictiva en la Colombia moderna. Si bien no se tiene muy en claro en qué año transcurre la historia o de qué va la organización en la que trabajan estos chicos (algunos tan jóvenes que pueden ser considerados niños), hay ciertos guiños que dan a entender que la película aborda el conflicto que el país tuvo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que es una organización militar de extrema izquierda que ha sido partícipe de un conflicto interno del país que data desde la década de los sesenta. Las FARC han sido responsables de muchos actos que violentan los derechos humanos y han intentado, tanto de forma independiente como de la mano de cárteles del narcotráfico, desestabilizar al Estado colombiano. Una de las actividades más infames de esta organización fue la extorsión y el secuestro, sobre todo de ciudadanos extranjeros y personajes públicos (tal fue el caso de la ex candidata a la presidencia Ingrid Betancourt hace ya algunos años). Esto es importante, puesto que la película de Landes cuenta con el personaje de la "doctora", una mujer extranjera que parece ser muy valiosa para su país de origen. Landes retrata con mucha crudeza el tipo de protocolos y acciones que estas organizaciones paramilitares tenían al momento de proceder con acciones como la que se ve en la película. También es sorprendente ver el tipo de adiestramiento que se tenía en cuanto a los jóvenes que eran reclutados, prácticamente desde niños, para ser soldados. Del escuadrón que protagoniza esta película tampoco se sabe nada y prácticamente no se necesita saber, ya que Landes y Alexis Dos Santos (co-escritor del guión) le dan una identidad muy definida a cada uno de los chicos que protagonizan la película. Monos se puede ver como un rompecabezas en cuanto a la trama, en donde el espectador que no está familiarizado con el tema se puede confundir, pero la película es lo suficientemente intrigante como para mantener a uno a la expectativa.
Monos es un relato de terror, una pesadilla. A lo largo de sus 102 minutos, la película explora ciertos temas que van desde la decadencia de los grupos guerrilleros, hasta la vivencia personal de los chicos, a quienes les han robado la infancia y los han hecho levantarse en armas, aún sin poder comprender al cien por ciento la violencia que crean y las razones por las que están ahí. En ese aspecto, Landes se concentra en desarrollar la perspectiva de estos chicos y cómo inevitablemente se toman las cosas a juego cuando no deberían de hacerlo. Es más que comprensible, pues no tienen ni idea de lo que hacen y, al igual que ocurre con el espectador, el contexto que tienen es inmediato: el entrenamiento, la doctora, la vaca lechera, las armas, sobrevivir.
Se ha comparado esta película con obras como la novela Lord of the Flies (1954) de William Golding. En ese libro, un grupo de soldados preadolescentes se encuentran recluidos en una isla abandonada. Al igual que en la novela, en Monos de Alejandro Landes los preadolescentes están aislados en la montaña y en la selva. Asimismo, empieza a ocurrir una lucha de poder interna que se da gracias a ciertas situaciones y acciones que ocurren a lo largo de la trama. El conflicto con la doctora y la vaca trae algunos problemas muy fuertes para los protagonistas y esto provoca un caos que los lleva a tomar decisiones peligrosas. Se puede concluir que existe un interesante análisis de la moral en esta película, mismo que es llevado a cabo con puntualidad.
Lo más destacado de la película de Landes es, sin duda, el trabajo de producción. Esta obra es un portento visual que evoca el cine técnico de algunas cintas de guerra como Apocalypse Now (1979) de Francis Ford Coppola. El trabajo de cámara de Jasper Wolff es simplemente espectacular, sobre todo en algunas secuencias que se llevan a cabo en las impetuosas corrientes de los ríos de la selva, así como en varias escenas oníricas que ocurren a lo largo de la película. El lenguaje visual de Monos es impresionante y demanda mucha atención, pues aquello que no se dice a través del diálogo es posible descifrarse a través de las imágenes, aunque esto abre muchas interpretaciones al ser un aspecto más subjetivo.
La película tiene sus deslices, aunque no son tan importantes como para arruinar la experiencia. Ciertamente el que Landes haya tomado la decisión de apostar por el lenguaje visual como principal emisor para contar su película hace que algunas imágenes se sientan un tanto crípticas o causen extrañeza, sobre todo para aquellos espectadores que no tengan nada de contexto sobre el trasfondo de esta obra. Esto provoca que varias escenas se sientan insatisfactorias o que la resolución de algunos puntos narrativos causen cierta decepción o extrañeza. Evidentemente, la obra de Landes se apega al realismo y es válido que no apueste por los típicos desenlaces de Hollywood que constituyen una norma para el público en general. Tal y como se mencionó antes, Monos es una pesadilla, pero también un retrato crudo que forma parte de la historia real de un país que ha sido golpeado por la violencia hasta el día de hoy. Apegarse a esta realidad es el aspecto más valioso y significativo en la obra de Landes y en definitiva, esta no es una película para todos (yo diría que es un relato muy personal), pero es una de las obras de cine de autor más destacadas que se han visto a lo largo del año.
Calificación personal: 8.3
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