
—You dreamt of me?
—No. I thought of you.
A finales del siglo dieciocho, en una isla aislada del resto del mundo, una joven pintora es contratada para realizar un retrato de bodas para una joven desconocida. Así empieza la historia de Marianne (Noémi Merlant), quien es una gran artista que domina las técnicas más importantes del arte pictórico. Ella es contactada por la madre de Héloise (Adèle Haenel) para realizar un retrato de la joven. Héloise se va a casar, pues su madre ha arreglado el matrimonio con la familia de su futuro esposo. Actividad bastante normal, ya que esta historia se ubica en los años 1700. Sin embargo, Héloise, en un acto de rebeldía, se rehúsa a posar para los pintores que han intentado retratarla. Entonces, Marianne es requerida para convivir con Héloise, haciéndose pasar por una chica que ha venido a acompañarla en sus caminatas solitarias. Su tarea es observar a Héloise y memorizar todas las facciones que componen su rostro, para realizar un retrato a escondidas, mismo que será llevado a la familia del prometido.
Esta película, realizada por la francesa Céline Sciamma, es una desbordante historia de amor prohibido que invita a hacer una reflexión acerca de las condiciones que se dan para que se produzca un enamoramiento. En su historia, Sciamma establece una regla que, de no romperse, provoca una inevitable tensión entre las protagonistas. Marianne y Héloise se conocen de repente y durante sus primeras escenas no parece existir algo más allá de la curiosidad que una puede sentir por la otra, pero conforme avanza la trama, se lleva a cabo un intercambio de miradas entre las dos que se vuelve más sugerente. Marianne está obligada a observar con detenimiento a Héloise con la finalidad de retratarla sin necesidad de que la joven Héloise modele; desde la forma de sus orejas hasta la profundidad de su cautivadora mirada. Héloise no es indiferente y le corresponde, tal vez para saber por qué tanta curiosidad de parte de Marianne. Ambas caen en ese juego de miradas en el que se conocen a través de los detalles y los gestos. Un punto de quiebre que podría definir el resto de sus vidas.
La interrogante es clara: ¿Hasta qué punto se puede conocer a alguien sin enamorarse? Las personas del siglo XXI tienen la libertad de elegir a sus parejas y ver por lo que más les conviene, pero sobre todo tienen la libertad de elegir a sus amistades y ver hasta qué límite pueden dar afecto a los demás. Sin embargo, ¿Qué pasaba con la gente del siglo XVIII? Los matrimonios solían arreglarse y las costumbres, tan pudorosas en aquellos años, dictaban tradiciones llenas de censura, en las cuales la gente tenía prohibido verse antes de casarse, muchas veces se veían por primera vez al llegar al altar. Este tipo de comportamientos se han ido erradicando a lo largo de la historia, pero aún al día de hoy existe entre las personas ciertos códigos de conducta que les impide conocerse a profundidad. Hay parejas que nunca se terminan de conocer y lo hacen verdaderamente cuando ya se están separando (véase: Marriage Story). Es por eso que la película de Sciamma funciona como la antítesis perfecta: la de una relación fugaz que ocurre y funciona porque sus protagonistas son forzadas a convivir y a conocerse y que sin desearlo, crean un vínculo emocional profundo.
Portrait of a Lady on Fire es una experiencia fantástica. Es una historia pequeña y simple, pero lleva consigo una serie de detalles significativos que hablan mucho del carácter humano y su manera de relacionarse a través de las circunstancias. Es un amor prohibido porque dos mujeres juntas en un mundo como el del siglo XVIII es sinónimo de castigo eterno y por ello sus protagonistas se cortejan a través de la mirada y aprovechan cada momento que tienen a solas para quererse. Muchos se atreverán a comentar que esta película es el equivalente femenino de Call Me By Your Name, filme en donde sus protagonistas, Elio y Oliver también viven una relación que se presume como prohibida. Es notorio que ambas cintas guardan sus semejanzas y en ellas se produce la misma reflexión; ya es cuestión del espectador decidir con cuál se identifica más. La película de Sciamma es más íntima, pues todo ocurre prácticamente en una locación. Ahí, la realizadora lleva su puesta a través de planos muy estilizados que en ciertos momentos aluden al lienzo donde Marianne realiza su pintura y de esta forma se crea una obra cinematográfica con un trabajo visual digno del arte pictórico. La película se da la libertad de explorar varias de las fantasías que los humanos tenemos en nuestra manera de relacionarnos, así como la fijación que existe hacia el tabú que nosotros creamos. Razón por la cual, ciertas experiencias personales son capaces de dejar una marca muy profunda por el resto de nuestras vidas.
Sciamma no descubre ningún hilo negro, pero realiza una obra concreta cuya ejecución es capaz de transmitir emociones muy fuertes. La historia de Marianne y Héloise es un romance que se siente más grande que la vida, a pesar de su aparente simpleza, es capaz de contar uno de los relatos de amor más apasionantes que se hayan visto en la pantalla grande.
Calificación personal: 9
La interrogante es clara: ¿Hasta qué punto se puede conocer a alguien sin enamorarse? Las personas del siglo XXI tienen la libertad de elegir a sus parejas y ver por lo que más les conviene, pero sobre todo tienen la libertad de elegir a sus amistades y ver hasta qué límite pueden dar afecto a los demás. Sin embargo, ¿Qué pasaba con la gente del siglo XVIII? Los matrimonios solían arreglarse y las costumbres, tan pudorosas en aquellos años, dictaban tradiciones llenas de censura, en las cuales la gente tenía prohibido verse antes de casarse, muchas veces se veían por primera vez al llegar al altar. Este tipo de comportamientos se han ido erradicando a lo largo de la historia, pero aún al día de hoy existe entre las personas ciertos códigos de conducta que les impide conocerse a profundidad. Hay parejas que nunca se terminan de conocer y lo hacen verdaderamente cuando ya se están separando (véase: Marriage Story). Es por eso que la película de Sciamma funciona como la antítesis perfecta: la de una relación fugaz que ocurre y funciona porque sus protagonistas son forzadas a convivir y a conocerse y que sin desearlo, crean un vínculo emocional profundo.
Portrait of a Lady on Fire es una experiencia fantástica. Es una historia pequeña y simple, pero lleva consigo una serie de detalles significativos que hablan mucho del carácter humano y su manera de relacionarse a través de las circunstancias. Es un amor prohibido porque dos mujeres juntas en un mundo como el del siglo XVIII es sinónimo de castigo eterno y por ello sus protagonistas se cortejan a través de la mirada y aprovechan cada momento que tienen a solas para quererse. Muchos se atreverán a comentar que esta película es el equivalente femenino de Call Me By Your Name, filme en donde sus protagonistas, Elio y Oliver también viven una relación que se presume como prohibida. Es notorio que ambas cintas guardan sus semejanzas y en ellas se produce la misma reflexión; ya es cuestión del espectador decidir con cuál se identifica más. La película de Sciamma es más íntima, pues todo ocurre prácticamente en una locación. Ahí, la realizadora lleva su puesta a través de planos muy estilizados que en ciertos momentos aluden al lienzo donde Marianne realiza su pintura y de esta forma se crea una obra cinematográfica con un trabajo visual digno del arte pictórico. La película se da la libertad de explorar varias de las fantasías que los humanos tenemos en nuestra manera de relacionarnos, así como la fijación que existe hacia el tabú que nosotros creamos. Razón por la cual, ciertas experiencias personales son capaces de dejar una marca muy profunda por el resto de nuestras vidas.
Sciamma no descubre ningún hilo negro, pero realiza una obra concreta cuya ejecución es capaz de transmitir emociones muy fuertes. La historia de Marianne y Héloise es un romance que se siente más grande que la vida, a pesar de su aparente simpleza, es capaz de contar uno de los relatos de amor más apasionantes que se hayan visto en la pantalla grande.
Calificación personal: 9
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