Obras maestras | M - Eine Stadt sucht einen Mörder (1931)

Image result for m 1931


Uno de los temas más recurrentes en el cine suele ser el crimen y todo lo relacionado a ello. Desde estafas y fraudes fiscales hasta asesinos en serie o en masa. Lamentablemente, la historia nos ha dado mucho material para trasladarlo a la pantalla grande y fue justo en el siglo XX cuando se lanzaron al mercado del cine muchas películas de esta naturaleza. Hubo dos grandes guerras mundiales en un lapso menor de 50 años y aún en siglo XXI seguimos analizando las causas y las consecuencias de ambos eventos militares. Muchos artistas de ese tiempo se vieron afectados profundamente y movimientos importantes como las vanguardias artísticas que nacieron a principios del siglo XX fueron opacadas por los horrores más terribles de la guerra. Nadie estaba pensando en hacer arte en ese tiempo y muchos autores tuvieron que cambiar sus lienzos por fusiles. Cuando M - Eine Stadt sucht einen Mörder del realizador Fritz Lang vio la luz, la historia se encontraba en un punto intermedio entre ambas guerras y en ella podemos notar efectos secundarios de lo que dejó la primera gran guerra y los síntomas que provocarían el inicio de la segunda.

Fritz Lang fue un importante director de cine y uno de los realizadores más innovadores de su época. Nacido en Austria, Lang vivió una gran parte de su vida en Alemania, país muy afectado por ambas guerras mundiales en el siglo XX. De hecho, Lang participó en la Primera Guerra Mundial sirviendo al ejército austriaco y peleó por ellos durante dos años, de 1914 a 1916. Para ese entonces, Lang ya había tenido contacto con el arte y con el cine. Esos tiempos oscuros le permitieron tener una perspectiva única sobre el mundo y la vida. Lang abrazó la naturaleza violenta y macabra del ser humano para empezar a crear películas expresionistas en donde ya se empezaba a notar un estilo inigualable. Para 1927, Lang había lanzado una de las obras que cambiarían la forma de ver y hacer cine: Metropolis. Cuatro años más tarde, salió M, considerada su obra maestra por muchos cineastas, críticos y aficionados.

En 1931 aún se estaba viviendo la euforia del sonido. Tan solo cuatro años después del lanzamiento de The Jazz Singer (1927), la primera película con sonido de la historia, muchos realizadores empezaron a experimenta con esta nueva herramienta y de inmediato crearon películas con extensas líneas de diálogo. Finalmente tenían la posibilidad de transmitir todas sus ideas sin necesidad de recurrir a transiciones que cortaran el ritmo de las escenas o forzar a sus actores a emplear un lenguaje corporal que le quitara todo el realismo a sus películas. Lang, por otro lado, se tomó esta nueva invención como una oportunidad para enriquecer el naciente lenguaje cinematográfico y realizó M para proponer nuevos recursos que nunca se habían visto antes.

M es la historia de un asesino serial, quizá la primera en su tipo. En la Alemania de la posguerra habita un hombre que tiene una enfermedad mental grave, pues lo orilla a cometer actos atroces. Este protagonista llamado Hans Beckert (Peter Lorre) es un asesino de niños. Su modus operandi consiste en localizar infantes que vagan por la ciudad o salen de sus casas por encargo de sus padres, ya sea para hacer un mandado o realizar una tarea en específico. Beckert los mira desde lejos y se acerca a ellos de una manera casual. Él muestra una personalidad agradable y se gana su confianza hasta que los inocentes niños caen en su trampa. Lang no muestra las atrocidades que Beckert hace con ellos, pero su manera de registrar dichos actos es sublime, pues realiza un tipo de encuadre que simboliza el asesinato en lugar de mostrar a Beckert realizando tal aberración. Un gran ejemplo es cuando el asesino se acerca a una niña que acaba de comprar un globo y para dar por entendido que el asesino se ha salido con la suya, Lang realiza una toma del globo de la niña, quien lo soltó para intentar defenderse, estrellándose contra unos cables de luz.

Conforme la historia avanza es más fácil darse cuenta del universo tan sombrío que Lang ha creado para contar su película. Beckert es un ser maligno que deambula en los barrios de una Alemania desesperanzada y a pesar de que las autoridades le siguen la pista desde el primer momento, el asesino aún tiene muchas facilidades para cometer su crimen. De hecho, es él mismo quien empieza a auto sabotearse, ya que se descuida cuando toma decisiones que no son muy inteligentes y también se revela a sí mismo a través de un silbido que siempre hace (la melodía In The Hall of the Mountain King de Edvard Grieg). Esto, si bien no es un movimiento inteligente por parte del personaje, sí es un recurso brillante por parte de Fritz Lang, quien introduce ese silbido como un leitmotif que, con el paso de los años, se consagró como una de las herramientas narrativas más populares en la historia del cine. Pensemos en nuestras películas favoritas y cómo los cineastas utilizan piezas musicales para darle una identidad o presencia a sus personajes. Sin Lang como precursor, este tipo de recursos no hubieran sido posibles, o hubieran llegado mucho después. 

Otro aspecto fantástico en M es el uso de su cinematografía. Sin duda, estamos ante una de las primeras obras de film noir y cine de terror de la historia. Lang utiliza una gran cantidad de sombras y filma en lugares cerrados, provocando una sensación de claustrofobia y de persecusión. Como lo mencioné antes, M es una película que retrata el sentimiento pesimista que se vivía en la Alemania de los años treinta, que vivía una situación política bastante delicada y donde el partido nazi liderado por Adolf Hitler empezaba a tener más fuerza. Esto es resaltado de manera efectiva a través de las imágenes que Lang registra en su puesta en escena. La persecusión a Beckert se lleva a cabo en lugares peligrosos y cerrados. Casi no existe empatía entre los ciudadanos de ese mundo, pero el miedo a perder a sus hijos y el morbo por ver al asesino siendo cazado los une y los hace trabajar juntos. De esta manera se crea una atmósfera bastante pesada en la cual parece que nadie gana, sin importar si atrapan a Becket o no. 

M es precursora de muchas cintas de su género y aunque en el presente se mira como una obra con muchas limitaciones (algo completamente normal, sobre todo para quien no esté acostumbrado a ver cine tan antiguo), ciertamente lleva consigo una gran cantidad de elementos narrativos y visuales que fueron perfeccionados en futuras producciones. Fritz Lang se consagró como uno de los cineastas más talentosos del siglo XX y ha sido referente para muchos realizadores posteriores, desde Orson Welles hasta Martin Scorsese, quienes, por ejemplo, tomaron este tipo de movimientos de cámara para incluirlos en sus peliculas y darles más dinamismo a sus propuestas. Hoy en día, M - Eine Stadt sucht einen Mörder es una obra esencial para toda persona interesada en estudiar la historia del cine de misterio y de las primeras técnicas de edición sonoras y de imagen.

Esta película se puede encontrar en YouTube de manera gratuita:


Comentarios