
El Universo Extendido de DC tuvo muchos problemas para destacar durante la década pasada. Peor aún: su principal competencia, Marvel, le sobrepasó por completo, prácticamente, en todas las películas que lanzó desde que inició el proyecto en el año 2008. DC se tardó en responder, pues su primera producción de universo extendido se estrenó hasta el 2013 con Man of Steel, cuando Marvel ya le llevaba siete películas de ventaja. Además, la propuesta de DC no fue recibida con tanta complacencia, pues el estilo de Zack Snyder, realizador al que le encargaron la misión de darle forma al universo extendido, no terminó por convencer. El 2016 fue el peor año para la compañía, ya que sus apuestas más ambiciosas hasta ese momento, Batman v Superman y Suicide Squad recibieron una enorme cantidad de críticas negativas. Desde entonces, DC ha intentado nadar contra la corriente, sin cosechar éxito alguno, pues ni siquiera con Justice League (2017) lograron convencer a los espectadores, quienes aún reclaman con terquedad por el famoso "Snyder cut".
Tras una década para el olvido, parece que DC decidió apostar por aquello que sí pudo funcionar en producciones pasadas. El año pasado se arriesgaron con darle una nueva lectura al personaje del Joker, con la película protagonizada por Joaquin Phoenix, que si bien no pudo ganarle a Marvel en ser la primera cinta de superhéroes en ser nominada al Oscar por Mejor Película (Black Panther (2018) lo consiguió el año pasado), sí logró conseguir el récord de ser la primera película de dicho género con más nominaciones en la historia (11). Ahora, la nueva apuesta de DC se centra en el personaje de Harley Quinn que fue interpretado por Margot Robbie, quizás el elemento más rescatable de la infame Suicide Squad que salió en 2016. Robbie fue reconocida por su buena interpretación, prácticamente desde la salida del primer avance y su personaje fue tan grandioso que pudo trascender en la cultura. No es de extrañar que DC se incline por la Harley Quinn de Robbie para volver a construir desde cero.
La película de Birds of Prey trata precisamente de eso. Es una declaración de parte de DC acerca de lo conscientes que están por no haber hecho las cosas bien desde un inicio. Harley se encuentra en una crisis emocional porque su relación con el Joker (el personaje de Jared Leto) finalmente llegó a su fin y no sabe cómo seguir con su vida. Durante gran parte de la cinta el Joker es tema de conversación, pero nunca aparece en pantalla. Es curioso porque se trata de una figura ausente de la que su protagonista aún no puede escapar del todo, ya que le dejó un severo estrés post-traumático. Este es un acierto por parte de la película, pues se siente coherente en la narrativa de una mujer que fue abusada constantemente en el pasado y ahora se da cuenta de lo horrible que fue su relación a través de un proceso bastante doloroso. Todo esto suena a que la película se encamina por un tono más dramático, pero realmente no es así.
Las producciones del universo DC han caído en las tediosas comparaciones con las obras realizadas por Marvel. Por ejemplo: en su momento se habló del Escuadrón suicida como una versión retorcida de los Guardianes de la galaxia, ya que ambos son un colectivo de anti héroes que deben trabajar en equipo para sobrevivir y eventualmente se reivindican. Asimismo, en ambas películas existía el factor sonoro que les daba un toque especial. Si los guardianes se valieron de la nostalgia proveniente de la música pop de los setentas, el escuadrón hacía lo propio con el rock de los ochentas. Ahora, Birds of Prey es comparada otra vez, pero ahora con una producción un poco diferente. Muchos críticos encuentran un consenso en decir que Birds of Prey es la Deadpool del universo DC. Ciertamente esta cinta manifiesta irreverencia y un sentido del humor ácido. Sin embargo, resulta un tanto injusto para Harley, quien se muestra como un personaje que puede proponer más cosas que el Deadpool de Ryan Reynolds.
La historia de esta película no es nada del otro mundo, mucho menos es algo espectacular. Tras su rompimiento con el infame Joker y sabiendo que ya no está protegida por nadie, Harley Quinn es buscada por muchos personajes del bajo mundo de ciudad Gótica, incluyendo un villano caricaturesco llamado Black Mask (Ewan McGregor). Además, la trama gira en torno a un diamante que termina uniendo a Harley con otros personajes femeninos que llegan a ella por diversas circunstancias. Si bien en un inicio la historia se siente un tanto confusa y tarda en despegar, se termina confirmando como una buena obra de acción y comedia que está llena de varias secuencias emocionantes donde, además, es posible ir apreciando la evolución que tiene Harley a lo largo de las dos horas de película, en una especie de viaje heróico que es un tanto extraño, pero muy extravagante.
Birds of Prey es una película que tiene sus altibajos y que no se siente tan determinante; aunque esto último ya no es de sorprenderse, puesto que la película es consciente de que forma parte de un engranaje que eventualmente se irá revelando, y que tiene su próxima parada en 2021 con lo que parece ser un reinicio en The Suicide Squad. La realización de Cathy Yan es convicente y se permite ciertos experimentos que son un tanto arriesgados, pero al ser coherentes con la narrativa tan explosiva que rodea a Harley, ninguna escena se siente fuera de lugar. Esta película cumple con entretener, brindar buenas dosis de acción y lo positivo es que parece un buen inicio para el universo extendido de DC. Birds of Prey es una película de rompimiento, pero también es una experiencia empoderante que no cae en sobre exposiciones o discursos tan evidentes. Es una obra que ayuda a DC a encontrar un firme soporte en las mujeres de su universo. Asimismo, Harley y compañía saben que su lugar en esta película no necesita de la tan presente (y a veces tediosa) solemnidad que DC quería imponer en conjunto con Zack Snyder y por lo mismo se dan el lujo de divertirse en una película de supervillanos y anti héroes que se traduce en una experiencia catártica.
Calificación personal: 7
Las producciones del universo DC han caído en las tediosas comparaciones con las obras realizadas por Marvel. Por ejemplo: en su momento se habló del Escuadrón suicida como una versión retorcida de los Guardianes de la galaxia, ya que ambos son un colectivo de anti héroes que deben trabajar en equipo para sobrevivir y eventualmente se reivindican. Asimismo, en ambas películas existía el factor sonoro que les daba un toque especial. Si los guardianes se valieron de la nostalgia proveniente de la música pop de los setentas, el escuadrón hacía lo propio con el rock de los ochentas. Ahora, Birds of Prey es comparada otra vez, pero ahora con una producción un poco diferente. Muchos críticos encuentran un consenso en decir que Birds of Prey es la Deadpool del universo DC. Ciertamente esta cinta manifiesta irreverencia y un sentido del humor ácido. Sin embargo, resulta un tanto injusto para Harley, quien se muestra como un personaje que puede proponer más cosas que el Deadpool de Ryan Reynolds.
La historia de esta película no es nada del otro mundo, mucho menos es algo espectacular. Tras su rompimiento con el infame Joker y sabiendo que ya no está protegida por nadie, Harley Quinn es buscada por muchos personajes del bajo mundo de ciudad Gótica, incluyendo un villano caricaturesco llamado Black Mask (Ewan McGregor). Además, la trama gira en torno a un diamante que termina uniendo a Harley con otros personajes femeninos que llegan a ella por diversas circunstancias. Si bien en un inicio la historia se siente un tanto confusa y tarda en despegar, se termina confirmando como una buena obra de acción y comedia que está llena de varias secuencias emocionantes donde, además, es posible ir apreciando la evolución que tiene Harley a lo largo de las dos horas de película, en una especie de viaje heróico que es un tanto extraño, pero muy extravagante.
Birds of Prey es una película que tiene sus altibajos y que no se siente tan determinante; aunque esto último ya no es de sorprenderse, puesto que la película es consciente de que forma parte de un engranaje que eventualmente se irá revelando, y que tiene su próxima parada en 2021 con lo que parece ser un reinicio en The Suicide Squad. La realización de Cathy Yan es convicente y se permite ciertos experimentos que son un tanto arriesgados, pero al ser coherentes con la narrativa tan explosiva que rodea a Harley, ninguna escena se siente fuera de lugar. Esta película cumple con entretener, brindar buenas dosis de acción y lo positivo es que parece un buen inicio para el universo extendido de DC. Birds of Prey es una película de rompimiento, pero también es una experiencia empoderante que no cae en sobre exposiciones o discursos tan evidentes. Es una obra que ayuda a DC a encontrar un firme soporte en las mujeres de su universo. Asimismo, Harley y compañía saben que su lugar en esta película no necesita de la tan presente (y a veces tediosa) solemnidad que DC quería imponer en conjunto con Zack Snyder y por lo mismo se dan el lujo de divertirse en una película de supervillanos y anti héroes que se traduce en una experiencia catártica.
Calificación personal: 7
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