Obras maestras | The Godfather (1972)

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Cualquier persona que consuma cine regularmente se ha encontrado, en algún momento de su vida, con una película de Francis Ford Coppola. En lo personal, Apocalypse Now (1979) fue mi primera película de Coppola, otra obra maestra de la que me muero de ganas de hablar. Hijo de una familia de inmigrantes italianos, Coppola nació en Detroit Michigan en 1939. Casi tres décadas después, obtuvo su licenciatura en cine en la UCLA, lugar donde conoció a Jim Morrison, cantante de The Doors (y que de ahí Coppola pudiera usar el tema The End para Apocalypse Now). Coppola dirigió unos cuantos cortometrajes y mantuvo una carrera un tanto discreta antes de consagrarse como el más importante realizador estadounidense. 

Tras el éxito rotundo de The Godfather, novela escrita por Mario Puzo y publicada en 1969, el estudio Paramount Pictures consideró la posibilidad de realizar una película basada en la obra del autor, también de ascendencia italiana. El estudio se decidió por un director de origen italiano, ya que consideraban que solamente un realizador cercano a la cultura de ese país podría rescatar la esencia de la cultura italo-americana. Sergio Leone fue la primera opción, pero él ya estaba trabajando en otro mega proyecto: Once Upon a Time in America (1984). Coppola entró al rescate y se encargó de levantar uno de los proyectos cinematográficos más celebrados de toda la historia. Un filme capaz de capturar, como nunca nadie lo había hecho, el verdadero rostro del sueño americano.

¿Cómo podemos describir la identidad de una cultura como la americana? Americana; incluso el nombre no corresponde con la extensión territorial de ese país llamado Estados Unidos de América. ¿Quienes son los Estados Unidos y por qué toman a todo un continente, con sus diferentes territorios, para llamarse a sí mismos de esa forma? Sabemos que Américo Vespucio heredó su nombre para denominar a las tierras del nuevo mundo, pero ¿por qué solo los nacidos en esa latitud tan visitada en el mundo moderno se consideran orgullosos "americanos"? El tema de la apropiación cultural, si bien no nació en alguno de los estados unidos de ese país llamado América, ciertamente ha encontrado su hogar ahí. Y es que, es irónico que la película más estadounidense que existe sea, a su vez, una película muy italiana. ¿Cómo es posible que, a pesar de las características ya mencionadas, The Godfather sea uno de los ejemplos más grandes del cine y la cultura estadounidense? La cultura, dice Zaid, se puede dividir en tres conceptos: el concepto clásico, el concepto ilustrado y el concepto romántico. El primero se da en un nivel personal, el segundo se da en un nivel social y el tercero en un nivel romántico. Los dos primeros son elitistas y el tercero es popular. Mientras los primeros dos niveles enaltecen el valor y el esfuerzo individual y colectivo (éste último, siendo un solo colectivo), el tercero considera a la cultura y a sus pueblos como uno solo. La cultura estadounidense y la de The Godfather recaen en el primer y segundo nivel. Es un grupo elitista, una "familia" de negocios que se enaltece a sí misma y busca un bien común a través de acuerdos con terceros, pero siempre viendo por ellos mismos. Una empresa de carácter privado y exclusivo. Un bastión capitalista que tiene un rol importante en la historia del país donde todos pueden cosechar su propio éxito.

The Godfather inicia con una boda, en el verano de 1945. Se trata de una celebración italiana hecha en las afueras de Nueva York. Ahí conocemos a la familia Corleone, compuesta por el jefe de la familia: Vito Corleone (Marlon Brando). Sus hijos Sonny (James Caan) y Michael (Al Pacino) juegan roles importantes en la historia, aunque éste último se presenta como un tipo ajeno a los "negocios" de la familia. Vito se presenta como un hombre sabio que recibe y da favores. Tiene, además, muchas influencias en la política y en el entretenimiento. De ahí se rescata la famosa escena de la cabeza de caballo en la cama, la cual se produce después de que un famoso productor de Hollywood le negara un papel estelar a Johnny Fontane (Al Martino), un famoso cantante con aires de Frank Sinatra que es ahijado de la familia. Tom Hagen (Robert Duvall), abogado de la familia, se reúne con el productor para negociar la participación de Fontane, pero ante la negativa decide ordenar el asesinato del caballo favorito del productor y poner su cabeza en el regazo de su cama. A lo largo de la película ocurren otro tipo de eventos en donde Vito Corleone es consultado para ordenar ciertas acciones que afectan a la sociedad estadounidense. Sin ser el presidente de la nación, Corleone tiene más influencias y sus decisiones parecen tener más impacto. 

Como ocurre siempre en el mundo de la mafie, Vito Corleone es cazado y recibe varios impactos de bala cuando andaba por la calle para comprar algunas naranjas. Vito sobrevive, pero es hospitalizado de emergencia y eventualmente uno de sus hijos, Sonny, toma el mando en la familia. A partir de este punto se desata una guerra entre familias de la mafia. Los Corleone, fieles a su naturaleza sanguinaria, ordenan varias de las ejecuciones más sangrientas y meticulosas. El mismo Michael, quien en un inicio estaba apartado de la familia por esas razones, decide participar en las matanzas con el fin de defender el honor de su apellido. En una de las escenas más recordadas, Michael organiza una serie de asesinatos en masa que son perpetuados mientras él se encuentra en un bautizo. Michael es cuestionado por el cura de la iglesia "Do you renounce Satan and all his works? And all his promises?" a lo cual Michael responde "I renounce him" mientras en una maestría de montaje se muestran las ejecuciones ordenadas por el mismo Michael, en yuxtaposición con sus palabras. Estos son algunos de los momentos más icónicos de la película. Hay muchos más, pero basta con mencionar los presentes con el fin de obtener una perspectiva más clara sobre lo que The Godfather nos quiere contar.

La película de Coppola se siente actual, incluso para nuestros tiempos. Si bien la mafia ya no anda vistiendo conjuntos de gabardinas negras con sombreros negros y transportándose en Rolls Royce, aún se puede sentir su esencia en otras áreas de la sociedad estadounidense. La mafia ha estado presente desde mucho tiempo atrás y tomó una gran fuerza a partir de la época de la prohibición en la década de los 1920. Aún después del regreso de las bebidas alcohólicas al mercado, el mundo de la mafia logró subsistir gracias a otras drogas ilegales y su incursión en la política nacional, donde muchos de sus integrantes lograron importantes puestos sindicales y movieron una enorme cantidad de dinero sucio. Si bien es un mundo tentador donde parece que uno puede obtener muchos beneficios a cambio de una gran cantidad de trabajo que puede pasar como legal, hay un sacrificio que se debe de realizar y el involucrarse en dicho bajo mundo es una forma de venderle el alma al diablo. Suena como una analogía del sueño americano, o al menos ese sueño americano trasnochado y deteriorado que representa lo peor del capitalismo tardío, que reduce a sus individuos como unos seres sumamente egoístas que son capaces de asesinar con el fin de proteger sus intereses. Esta idea puede ser trasladada a otros ejemplos del cine como The Wolf of Wall Street (2013) de Martin Scorsese, donde su protagonista Jordan Belfort (Di Caprio) es un aprendiz de godfather que establece una "familia" para hacer negocios, intenta vivir a costa del sistema y se da una vida de lujos y exclusividades.

Regresando al filme mismo, esta realidad y este mensaje se pueden apreciar en pantalla gracias al grandioso trabajo de producción que tuvo la película. Coppola contó con los servicios del cinefotógrafo Gordon Willis, quien apostó por darle a la obra un trabajo visual que se apegara al estilo clásico Hollywoodense. Asimismo, en la película se puede apreciar un trabajo de fotografía lleno de sombras y contrastes que hacen un juego perfecto con el simbolismo que existe entre el bien y el mal, concepto que es llevado a cabo a través de una comparación entre los ideales que la familia Corleone tiene sobre la unión, la familia y el amor, y las acciones tan crudas y sanguinarias que realizan para proteger sus intereses y prevalecer su negocio. También es digno mencionar el estupendo trabajo de montaje que hay (como se mencionó en la escena del bautizo) y que la película contó con un reparto actoral de primer nivel en donde prácticamente todos los actores dieron lo mejor de ellos mismos, como si se hubieran propuesto conseguir una nominación al Oscar. Ciertamente la Academia lo reconoció, pues Brando, Caan, Duvall y Pacino recibieron nominaciones, aunque solo el primero se llevó la estatuilla.

The Godfather es sin duda un proyecto que vale la pena analizar y considerar, ya que forma parte de uno de los capítulos, más oscuros, sí, pero también más importantes de los Estados Unidos. Se trata de una gran lección que abarca temas que van desde un análisis sociológico y cultural del país, hasta el estudio de personaje que existe en sus protagonistas, sobre todo en la dualidad que existe entre Vito y su hijo Michael, acerca del poder y cómo éste puede corromper y deshumanizar. Tema que, me parece está más presente en la segunda parte de la trilogía.

Dado su excelente reparto, la fantástica producción y trabajo técnico, la visión tan compleja del mismo Coppola y el impacto que tuvo en la cultura, The Godfather definitivamente elevó los estándares que se tenían para determinar la excelencia cinematográfica. Kubrick incluso la calificó como "la mejor película jamás hecha" cuando la vio. Mucha gente estuvo de acuerdo con él, incluso al día de hoy. En lo personal, considero que el cine ha avanzado lo suficiente como para sobrepasar los estándares impuestos por Coppola (Goodfellas me parece ya una película de gángsters superior). Pero de eso se trata; siempre hay que ambicionar con mejores propuestas. Eso sí, The Godfather y Coppola tienen su lugar asegurado en el gran legado del cine.


  


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