The Invisible Man

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Los universos cinematográficos se han puesto de moda en años recientes gracias al cine de superhéroes. Se trata de uno de los proyectos más ambiciosos donde las historias que se cuentan en diferentes producciones están ligadas entre sí y los personajes que existen en tales ficciones se encuentran en la pantalla. Emprender en una iniciativa de estas características es una apuesta sumamente ambiciosa que también representa el enorme riesgo de sufrir pérdidas multimillonarias en el caso de que no puedan cumplir con las expectativas. El caso de Marvel puede servir como un ejemplo de éxito, pero también hay muchos fracasos, entre ellos el de Universal. 

En 2014, el famoso estudio Universal Pictures, responsable de varias de las películas más importantes de la historia del cine estadounidense se hizo el propósito de crear su propia versión de universo cinematográfico a través del género del horror y el cine de monstruos. Se trató del Dark Universe y la apuesta del estudio empezó con Dracula: Untold (2014) y continuó con el reboot de The Mummy (2017). Ambas películas fueron un fracaso en taquilla y recibieron malas críticas; por lo tanto, Universal replanteó su estrategia. En 2020, después de un tiempo de incertidumbre, llega The Invisible Man (2020) a las salas comerciales a manos de Leigh Whannell, un realizador que hizo mucho ruido en el cine independiente de horror gracias a su poderosa propuesta Upgrade (2018), un horror cyberpunk que dio mucho de qué hablar debido a sus impresionantes escenas de gore.

The Invisible Man es una historia que tiene sus orígenes en los últimos años del siglo XIX, en la novela del mismo nombre publicada por el autor H.G. Wells en 1897. Universal llevaría la historia al cine durante la década de los 1930 y desde entonces se han levantado varias producciones a lo largo del tiempo que están directamente inspiradas en la historia de Wells, incluyendo la famosa Hollow Man (2000) de Paul Verhoeven. Si bien todas las producciones exploraron, en menor o mayor cantidad, los efectos psicológicos del individuo bajo esta condición, las historias se han llevado a cabo con cierta ligereza que no le ofrecen a la narrativa un enfoque diferente. En este caso, la película de Whannell se apunta un triunfo importante.

Esta nueva versión cuenta la historia de Cecilia (Elizabeth Moss), una mujer que vive una vida lujosa a lado de su pareja, Adrian (Oliver Jackson-Cohen), quien es un exitoso empresario e inventor en la industria de la óptica. No todo es color de rosa, pues Adrian es un hombre violento que controla la vida de Cecilia. Una noche, ella decide irse de la lujosa mansión minimalista donde viven y realiza un plan de escape sumamente minucioso, lo que da a entender que Adrian es, además, un tipo obsesionado con los detalles. Cecilia se refugia con su hermana Emily (Harriet Dyer) y su amigo Aldis (James Lanier). Aterrorizada por el hecho de que Adrian podría buscarla y encontrarla con cierta facilidad, Cecilia se recluye en la casa de Aldis. Todo cambia cuando la protagonista es citada por Tom (Michael Dormann), el hermano y abogado de Adrian, quien le informa a Cecilia que su pareja ha muerto por suicidio. Evidentemente, la sorprendente noticia le da a Cecilia la oportunidad para encontrar la paz y rehacer su vida, pero empiezan a ocurrir cosas extrañas en la casa de Aldis que le hacen creer a Cecilia que su ex pareja podría no estar realmente muerto.


Esta nueva reinvención de The Invisible Man propone una nueva visión que sus antecesoras no tocaron en su momento. Esta visión se mira un poco más realista y no gira en torno al personaje del hombre, sino a la mujer que es atormentada por éste masculino, incluso "desde la tumba". Leigh Whannel, quien es un director detallista, se encarga de establecer una puesta inquietante que transmite paranoia desde los sonidos, gracias a la ominosa banda sonora que va produciendo melodías inquietantes en un pulso sonoro que aparece en momentos inesperados. El trabajo de cámara y de luces es un factor importante en esta película para lograr un ambiente, hasta cierto punto aprisionado. Bajo esta nueva perspectiva, The Invisible Man toma una narrativa interesante y oportuna donde explora los efectos psicológicos del maltrato y pone al espectador a empatizar con una protagonista que se convence a sí misma de ser víctima de un hombre que, al no poder poseerla físicamente, ha decidido volverse invisible para seguirla atormentando. Lo interesante aquí radica en que Whannel acierta en crear esta ambigüedad durante un buen lapso de la obra, en donde no se puede estar completamente seguro de que Adrian se hizo invisible y por lo tanto, también existe la posibilidad de que todo esté ocurriendo en la cabeza de Cecilia. Eventualmente la película da una respuesta.


Ahora, como algunos críticos han apuntado, esta película no se salva de algunos errores que son producto de decisiones apresuradas. El establecimiento del conflicto es fantástico, pero hay algunas interacciones entre Cecilia y los personajes secundarios que no convencen si se decide analizar esta obra con una mirada más apegada a la lógica. Asimismo, sobre el final, el conflicto y su eventual resolución de lleva a cabo a través de decisiones que se sienten demasiado oportunas y el comentario que la película de Whannel estaba estableciendo durante el desarrollo se empieza a diluir gracias al shock value que el guión quiere proveer durante el último acto. No es razón para dar por desperdiciada a esta película, pero no es muy fácil estar consciente de sus insuficiencias

Sin duda, lo mejor que nos puede proponer The Invisible Man en el año 2020 es un comentario (un poquito rebajado, eso sí) sobre el horror que está detrás de la violencia doméstica (la agresión física, sexual y psicológica) que las mujeres sufren a mano de sus parejas y los terribles efectos psicológicos y emocionales de dichas agresiones en las víctimas. Un comentario que es oportuno y necesario en los tiempos actuales. Producciones como estas nos recuerdan que el cine, incluso en su nivel más superficial y taquillero, puede aportar una crítica valiosa que ayude a visualizar los problemas de violencia de género que se viven en el presente.

Calificación personal: 7.3




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