
Desde que el cine se convirtió en una de las formas de arte más rentables, cada generación ha podido hacerse de varias películas que cuentan con ideas afines a su identidad. Estas películas se vuelven "generacionales" porque son efectivas en transmitir los deseos, las frustraciones, los miedos y hasta la posición política de un gran grupo de gente. Un ejemplo podría ser Apocalypse Now (1979) de Coppola, quien puede catalogarse como un baby boomer y él, al igual que los de su edad, vivió en un momento importante de la historia de Estados Unidos, cuando se vivía un clima anti guerra gracias al conflicto bélico que ocurrió en Vietnam y el constante miedo de una guerra nuclear contra la Unión Soviética. Los generación x podrían encontrar su lugar en otras cintas como Fight Club (1999), que bien ha sido celebrada por ser una de las pocas obras que ha podido transmitir la frustración y la crisis existencial del hombre americano de mediana edad que aún alcanzó a entender el cambio tecnológico del siglo XXI que estaba por venir, pero que se sentía un peón más para un mundo globalizado que tenía presencia de ser ese sistema capitalista perfecto y autoritario que se apegaba a lo que se conoce como una "sociedad orwelliana". Una vez entrados en el siglo XXI y con tantos jóvenes millennials descubriendo el mundo, es muy interesante recurrir al mismo ejercicio. ¿Cuál puede ser esa obra cinematográfica que defina una gran mayoría de los pensamientos e intenciones de la generación que hoy tiene más presencia en el mundo?
Si bien esta entrada no tiene el único propósito para responder esa pregunta de manera categórica, sí es viable proponer a una de muchas candidatas que puedan tomar ese lugar. En este caso, estamos hablando de una pequeña producción hecha por Dreamworks, que en ese momento era una casa productora semi independiente que no contaba con el presupuesto que otros estudios como Disney (Atlantis: The Lost Empire se estrenó el mismo año y tenía el doble de presupuesto). Esto, por supuesto, no fue ningún impedimento para que la productora financiara con mucha ambición uno de los proyectos menos esperados en el cine de animación: Shrek
El ogro más famoso del mundo tiene sus orígenes en un cuento infantil publicado por el autor William Steig en 1990. El cuento seguía una premisa similar a la que conocemos en la animación de Dreamworks. El ogro, tras ser echado de casa de sus padres, se encuentra con una bruja que le lee la fortuna: él está destinado a casarse con una princesa, pero antes debe vencer una serie de problemas en compañía de un burro, quien se convertirá en su mejor amigo. En la película conocemos a Shrek a través de un cuento similar que él está leyendo en el baño. Él mismo lee su suerte, aunque reacciona de manera opuesta al cuento ("¡como si esas cosas pasaran!"). También son diferentes los rasgos de su personaje: no es un adolescente que acaba de ser echado de su casa, sino un ogro de mediana edad que tiene una vida solitaria, pero estable en su pantano. No pasa mucho cuando nos enteramos de otros elementos inherentes a su persona. Se sabe que él es una criatura odiada por los humanos, quienes de vez en vez buscan asesinarlo y Shrek parece ser un experto en anticipar emboscadas, pues inmediatamente descubre a los humanos que intentan matarlo. A juzgar por su reacción, parece que él mismo ha aceptado este tipo de eventos como parte de su rutina diaria. Para Shrek, la paz que le trae su soledad es lo más importante de su vida y es precisamente este elemento el que entra en un conflicto que va a definir la historia de la película. Cuando menos se lo espera, el pantano de Shrek es infestado por seres de otros "cuentos de hadas" (algunos muy famosos como los tres cochinitos o Blancanieves), quienes fueron exiliados de sus tierras por el malvado rey del pueblo de Duloc, Lord Farquaad. Entonces, Shrek tiene que vérselas, no sin antes aceptar de manera forzada la compañía de Burro, otro personaje a quien le salvó la vida en unas circunstancias bastante peculiares. Una vez en Duloc, Shrek hace un trato con Farquaad. El ogro volverá a disfrutar de la paz y la soledad en su pantano, pero a cambio debe rescatar a una princesa llamada Fiona, quien se encuentra en un castillo que es resguardado por un temible dragón.
Shrek es, a simple vista, un cuento de hadas en cuanto a la estructura se refiere. El héroe, en este caso siendo el ogro Shrek, debe recorrer un camino a partir de que su status quo se ve puesto en un conflicto. También, a través de un mentor (Burro), aprende valiosas lecciones que lo van a ir transformando y al final se enfrenta al antagonista (Lord Farquaad) para regresar a su lugar de origen, pero con un nuevo aprendizaje y también con alguien nuevo que revoluciona ese status quo inicial (Fiona). Sin embargo, los detalles presentes en esta película (que son muchos y variados) son muy importantes porque demuestran que esta película, a pesar de tener una estructura tradicional del cuento, es en realidad una antítesis del mismo y a su vez una revolución que pone en cuestionamiento los paradigmas establecidos en el cuento y también en la narrativa que el cine de animación había seguido hasta ese momento.
Empecemos por lo evidente: Shrek, el personaje, no cumple con los estereotipos establecidos del héroe, mucho menos el de un "príncipe azul". Es un tipo horrendo, asqueroso y egoísta que solamente ve por sus intereses. De hecho, en ningún momento se le ve interesado por formar una familia y cuando se lo mencionan, inmediatamente evade el tema. En contraposición tenemos a Farquaad, quien representa los estereotipos y los ideales que muchos cuentos de hadas han querido inculcar. Él también es un ser malvado y egoísta a su manera, pero puede esconder estas características a través de su figura de príncipe y la imagen que él da de sí mismo con su reino: un lugar ordenado que tiene reglas rígidas y cuyos habitantes parecen estar programados para seguir indicaciones y servir al régimen. Detrás de todo esto existe una crítica muy sutil hacia este tipo de ideales presentes, no solo en este tipo de cuentos, sino en la sociedad en general que dictan normas sobre cómo es que el ciudadano ideal debe pensar y cómo debe comportarse. Recordemos que los cuentos de hadas han existido desde hace cientos de años porque eran una forma de coerción para los seres humanos desde etapas tempranas en su vida. Gracias a estas normas es que existen fenómenos tan complejos como los roles de género y el cuidado de la imagen pública (la vestimenta, la complexión corporal, el código de conducta, etc.). Todo esto, en pos de construir un mundo idealista que busque la perfección. Esta perfección es tangible en el mundo de Duloc, en su arquitetcura minimalista y simétrica, en los comportamientos tan sistematizados y mecánicos de sus habitantes (los letreros de "aplauso", por ejemplo). Desde este punto de vista, Shrek es un agente del caos que viene a desafiar la norma.
Una vez en su aventura con Burro, Shrek debe rescatar a Fiona del castillo resguardado por el dragón. Tras la difícil (y divertida) misión, la película apunta su crítica a otro aspecto interesante: el amor romántico. Shrek y Fiona son presentados al inicio como dos seres opuestos, pero al final se descubre que ambos contaban con características muy similares entre ellos. Esto también sirve como ejemplo de la crítica que se señaló en el párrafo anterior, pero evoluciona. Fiona, en un inicio, acepta la ideología de los cuentos de hadas; es una bella mujer que espera ser rescatada por un hermoso y perfecto príncipe azul que se casará con ella y le dará hijos para que ella pueda cumplir con su rol como mujer. Es por eso que se muestra tan sorprendida y conmocionada cuando descubre quién es el ser que la rescató (momento que se puede apreciar justo cuando Shrek se quita el casco, afuera del castillo). No obstante, poco a poco se descubre que Fiona es, en realidad, un personaje que rechaza por completo el estereotipo de una princesa delicada y débil. Es capaz de pelear, literalmente, con varios hombres a la vez y dejarlos inconscientes. También disfruta de actividades que, dada la rudeza y lo asqueroso, son señaladas como masculinas. Estamos hablando de detalles que van desde eructar hasta comer ratas (o inflar sapos y serpientes). Esto es un detalle muy interesante porque muestra que, a pesar de aceptar las normas inicialmente, Fiona es mucho más que una princesa que espera ser rescatada y que su verdadera personalidad es mucho más valiosa que ese conjunto de actitudes y modales de princesa que no forman parte de ella, sino que fueron impuestos por una sociedad perfeccionista.
Hablando de ese perfeccionismo, la película también cuestiona las bases del amor romántico donde la apariencia de sus protagonistas dice mucho más de lo que se mira a simple vista. Shrek y Fiona son seres imperfectos y, hasta cierto punto, "feos". Para el modelo del amor romántico tradicional esto es una anomalía, un ejemplo que no puede funcionar de acuerdo a las normas. Fiona tiene la oportunidad de rechazar esto al casarse con Farquaad y vivir en la realidad perfeccionista de Duloc. Ella lo acepta porque es lo que conoce y lo que le enseñaron como "correcto", pero Shrek, gracias a la enseñanza de su amigo y mentor Burro, interrumpe la boda para hacerle ver a Fiona que el amor, en realidad, no es un fenómeno perfecto y hermoso que conserva un estado de pureza absoluto. Más bien, la propuesta de Shrek es aceptar todas las imperfecciones que existen en la vida, sobre todo en el amor. Más que un ideal de belleza, placer y perfección que funciona por inercia, el amor es un vínculo que une a las personas de acuerdo con sus pasiones e intereses. Este vínculo, al ser una construcción tan compleja, debe ser reforzado por ambas partes a través de los errores y el aprendizaje. No es un ente mágico al que se llega con la búsqueda del "verdadero amor"; más bien es un fenómeno creado por los mismos seres. Y por el simple hecho de existir, no quiere decir que será eterno.
Shrek, gracias a los cuestionamientos y propuestas que plantea, puede ser considerada como una de las primeras obras de principios de siglo que han coincidido con los planteamientos generales que la generación millennial se ha hecho con respecto a las relaciones interpersonales, la identidad, los ideales y la reflexión sobre el tipo de sociedad en la que vivimos. Después de 19 años, esta película aún se siente vigente por este tipo de motivos y es bien recibida por aquellos que eran muy pequeños (o no habían nacido) cuando esta obra se estrenó. La película ha pasado el test del tiempo gracias a su discurso tan arriesgado como sutil. Si bien la tecnología de la animación ha sobrepasado casi por completo a esta obra, realmente pocas películas del género han sido lo suficiente ambiciosas para crear algo lo suficientemente desafiante. Y es que, si partimos de la ironía de que un cuento de hadas convenza a su interlocutor de no seguir modelos idealistas y fantasiosos que fueron creados para alienarlo en un sistema social perfeccionista, entonces estamos hablando de uno de los triunfos más peculiares y transgresores que han ocurrido en los últimos tiempos. It's all ogre now.
Calificación personal: 9.3
El ogro más famoso del mundo tiene sus orígenes en un cuento infantil publicado por el autor William Steig en 1990. El cuento seguía una premisa similar a la que conocemos en la animación de Dreamworks. El ogro, tras ser echado de casa de sus padres, se encuentra con una bruja que le lee la fortuna: él está destinado a casarse con una princesa, pero antes debe vencer una serie de problemas en compañía de un burro, quien se convertirá en su mejor amigo. En la película conocemos a Shrek a través de un cuento similar que él está leyendo en el baño. Él mismo lee su suerte, aunque reacciona de manera opuesta al cuento ("¡como si esas cosas pasaran!"). También son diferentes los rasgos de su personaje: no es un adolescente que acaba de ser echado de su casa, sino un ogro de mediana edad que tiene una vida solitaria, pero estable en su pantano. No pasa mucho cuando nos enteramos de otros elementos inherentes a su persona. Se sabe que él es una criatura odiada por los humanos, quienes de vez en vez buscan asesinarlo y Shrek parece ser un experto en anticipar emboscadas, pues inmediatamente descubre a los humanos que intentan matarlo. A juzgar por su reacción, parece que él mismo ha aceptado este tipo de eventos como parte de su rutina diaria. Para Shrek, la paz que le trae su soledad es lo más importante de su vida y es precisamente este elemento el que entra en un conflicto que va a definir la historia de la película. Cuando menos se lo espera, el pantano de Shrek es infestado por seres de otros "cuentos de hadas" (algunos muy famosos como los tres cochinitos o Blancanieves), quienes fueron exiliados de sus tierras por el malvado rey del pueblo de Duloc, Lord Farquaad. Entonces, Shrek tiene que vérselas, no sin antes aceptar de manera forzada la compañía de Burro, otro personaje a quien le salvó la vida en unas circunstancias bastante peculiares. Una vez en Duloc, Shrek hace un trato con Farquaad. El ogro volverá a disfrutar de la paz y la soledad en su pantano, pero a cambio debe rescatar a una princesa llamada Fiona, quien se encuentra en un castillo que es resguardado por un temible dragón.
Shrek es, a simple vista, un cuento de hadas en cuanto a la estructura se refiere. El héroe, en este caso siendo el ogro Shrek, debe recorrer un camino a partir de que su status quo se ve puesto en un conflicto. También, a través de un mentor (Burro), aprende valiosas lecciones que lo van a ir transformando y al final se enfrenta al antagonista (Lord Farquaad) para regresar a su lugar de origen, pero con un nuevo aprendizaje y también con alguien nuevo que revoluciona ese status quo inicial (Fiona). Sin embargo, los detalles presentes en esta película (que son muchos y variados) son muy importantes porque demuestran que esta película, a pesar de tener una estructura tradicional del cuento, es en realidad una antítesis del mismo y a su vez una revolución que pone en cuestionamiento los paradigmas establecidos en el cuento y también en la narrativa que el cine de animación había seguido hasta ese momento.
Empecemos por lo evidente: Shrek, el personaje, no cumple con los estereotipos establecidos del héroe, mucho menos el de un "príncipe azul". Es un tipo horrendo, asqueroso y egoísta que solamente ve por sus intereses. De hecho, en ningún momento se le ve interesado por formar una familia y cuando se lo mencionan, inmediatamente evade el tema. En contraposición tenemos a Farquaad, quien representa los estereotipos y los ideales que muchos cuentos de hadas han querido inculcar. Él también es un ser malvado y egoísta a su manera, pero puede esconder estas características a través de su figura de príncipe y la imagen que él da de sí mismo con su reino: un lugar ordenado que tiene reglas rígidas y cuyos habitantes parecen estar programados para seguir indicaciones y servir al régimen. Detrás de todo esto existe una crítica muy sutil hacia este tipo de ideales presentes, no solo en este tipo de cuentos, sino en la sociedad en general que dictan normas sobre cómo es que el ciudadano ideal debe pensar y cómo debe comportarse. Recordemos que los cuentos de hadas han existido desde hace cientos de años porque eran una forma de coerción para los seres humanos desde etapas tempranas en su vida. Gracias a estas normas es que existen fenómenos tan complejos como los roles de género y el cuidado de la imagen pública (la vestimenta, la complexión corporal, el código de conducta, etc.). Todo esto, en pos de construir un mundo idealista que busque la perfección. Esta perfección es tangible en el mundo de Duloc, en su arquitetcura minimalista y simétrica, en los comportamientos tan sistematizados y mecánicos de sus habitantes (los letreros de "aplauso", por ejemplo). Desde este punto de vista, Shrek es un agente del caos que viene a desafiar la norma.
Una vez en su aventura con Burro, Shrek debe rescatar a Fiona del castillo resguardado por el dragón. Tras la difícil (y divertida) misión, la película apunta su crítica a otro aspecto interesante: el amor romántico. Shrek y Fiona son presentados al inicio como dos seres opuestos, pero al final se descubre que ambos contaban con características muy similares entre ellos. Esto también sirve como ejemplo de la crítica que se señaló en el párrafo anterior, pero evoluciona. Fiona, en un inicio, acepta la ideología de los cuentos de hadas; es una bella mujer que espera ser rescatada por un hermoso y perfecto príncipe azul que se casará con ella y le dará hijos para que ella pueda cumplir con su rol como mujer. Es por eso que se muestra tan sorprendida y conmocionada cuando descubre quién es el ser que la rescató (momento que se puede apreciar justo cuando Shrek se quita el casco, afuera del castillo). No obstante, poco a poco se descubre que Fiona es, en realidad, un personaje que rechaza por completo el estereotipo de una princesa delicada y débil. Es capaz de pelear, literalmente, con varios hombres a la vez y dejarlos inconscientes. También disfruta de actividades que, dada la rudeza y lo asqueroso, son señaladas como masculinas. Estamos hablando de detalles que van desde eructar hasta comer ratas (o inflar sapos y serpientes). Esto es un detalle muy interesante porque muestra que, a pesar de aceptar las normas inicialmente, Fiona es mucho más que una princesa que espera ser rescatada y que su verdadera personalidad es mucho más valiosa que ese conjunto de actitudes y modales de princesa que no forman parte de ella, sino que fueron impuestos por una sociedad perfeccionista.
Hablando de ese perfeccionismo, la película también cuestiona las bases del amor romántico donde la apariencia de sus protagonistas dice mucho más de lo que se mira a simple vista. Shrek y Fiona son seres imperfectos y, hasta cierto punto, "feos". Para el modelo del amor romántico tradicional esto es una anomalía, un ejemplo que no puede funcionar de acuerdo a las normas. Fiona tiene la oportunidad de rechazar esto al casarse con Farquaad y vivir en la realidad perfeccionista de Duloc. Ella lo acepta porque es lo que conoce y lo que le enseñaron como "correcto", pero Shrek, gracias a la enseñanza de su amigo y mentor Burro, interrumpe la boda para hacerle ver a Fiona que el amor, en realidad, no es un fenómeno perfecto y hermoso que conserva un estado de pureza absoluto. Más bien, la propuesta de Shrek es aceptar todas las imperfecciones que existen en la vida, sobre todo en el amor. Más que un ideal de belleza, placer y perfección que funciona por inercia, el amor es un vínculo que une a las personas de acuerdo con sus pasiones e intereses. Este vínculo, al ser una construcción tan compleja, debe ser reforzado por ambas partes a través de los errores y el aprendizaje. No es un ente mágico al que se llega con la búsqueda del "verdadero amor"; más bien es un fenómeno creado por los mismos seres. Y por el simple hecho de existir, no quiere decir que será eterno.
Shrek, gracias a los cuestionamientos y propuestas que plantea, puede ser considerada como una de las primeras obras de principios de siglo que han coincidido con los planteamientos generales que la generación millennial se ha hecho con respecto a las relaciones interpersonales, la identidad, los ideales y la reflexión sobre el tipo de sociedad en la que vivimos. Después de 19 años, esta película aún se siente vigente por este tipo de motivos y es bien recibida por aquellos que eran muy pequeños (o no habían nacido) cuando esta obra se estrenó. La película ha pasado el test del tiempo gracias a su discurso tan arriesgado como sutil. Si bien la tecnología de la animación ha sobrepasado casi por completo a esta obra, realmente pocas películas del género han sido lo suficiente ambiciosas para crear algo lo suficientemente desafiante. Y es que, si partimos de la ironía de que un cuento de hadas convenza a su interlocutor de no seguir modelos idealistas y fantasiosos que fueron creados para alienarlo en un sistema social perfeccionista, entonces estamos hablando de uno de los triunfos más peculiares y transgresores que han ocurrido en los últimos tiempos. It's all ogre now.
Calificación personal: 9.3
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