Godzilla vs. Kong

 


Pareciera que fue ayer cuando se estrenó la nueva versión de Godzilla (2014) y las nuevas generaciones pudieron conocer a uno de los monstruos más gloriosos que han invadido la pantalla grande. Si bien esa película mantiene una narrativa bastante convencional y limitada (y a eso sumémosle el villano tan poco vistoso y convincente), la obra fue bien recibida por el público. Tres años después llegó Kong: Skull Island (2017) y con ello nos enteramos que se estaba construyendo un Monsterverse alrededor de los dos titantes al más puro estilo Marvel, con sus respectivas diferencias. La película de Kong: Skull Island también fue celebrada por gran parte del público, aunque tampoco pasaron desapercibidos sus errores que fueron ostentosamente maquillados por una estilización muy marcada (con banda sonora incluida) que hacía alusión a la nostalgia del cine gringo post-Vietnam de los años setenta. 

Ahora tenemos el Monsterverse prácticamente terminado y ha llegado la hora de que los dos titanes alfa se enfrenten en un duelo épico de vida o muerte. La película nos plantea la idea de que Godzilla ha decidido convertirse en villano, pues tras el traslado de Kong a una gigante base militar creada por Apex, una organización tecnológica dirigida por Walter Simmons (Demián Bichir), el gigante kaiju ha salido a la superficie a destruir ciudades. ¿La razón? Godzilla busca a Kong para enfrentarlo, pues no pueden existir dos titanes alfa en el mismo ecosistema. Apex toma esto como una ventaja para poner en marcha su propio plan de terminar con los dos titanes y es aquí cuando el conflicto principal entra en acción.

En esta película tenemos varios protagonistas. Por un lado, la gente cercana a Kong son los investigadores de Apex que estudian el comportamiento del gran primate. La doctora Ilene Andrews (Rebecca Hall) es quien, a través de una niña huérfana de la isla calavera (Jia, interpretada por Kaylee Hottie), conoce un poco más el contexto de Kong y le reporta a Apex sus investigaciones. Este desarrollo, al presentarse durante el primer acto de la cinta, invita al espectador a empatizar mucho con King Kong, lo cual para muchos podría ser una jugada un tanto tramposa, ya que el vìnculo que tiene Jia con Kong se establece como el argumento principal de la primera hora de la película.

Conforme la película avanza conocemos una sub trama: Madison Russell (Millie Bobby Brown), la hija del director de Monarch, y quien tuvo mucha participación en Godzilla: King of the Monsters (2019), se involucra directamente en el conflicto de esta película haciendo equipo con su amigo Josh (Julian Dennison) y con Bernie (Brian Hayes) un ex trabajador de Apex que tiene un podcast que pretende revelar las conspiraciones que están detrás de la empresa y cuya teoría más fuerte es que el comportamiento violento de Godzilla recae en una razón más fuerte que la mera rivalidad contra Kong.

Godzilla vs. Kong marca un precedente en el cine de monstruos. Es una película que no se toma mucho tiempo en poner a pelear a sus dos titantes estrella y la batalla ocurre en diferentes enfrentamientos. Ya sea en medio del océano o en medio de Hong Kong, ambos protagonistas ofrecen una coreografía de batalla bastante entretenida con buenos efectos especiales y, por supuesto, con el pasar de la trama, se revela un factor sorpresa que le añadirá un extra a la pelea. La película también tiene sus momentos interesantes en cuanto al desarrollo de los personajes humanos y la nueva misión en la que se encaminan, una que, por cierto, consiste en realizar un viaje a un lugar recóndito del planeta. Ahí podemos darnos cuenta de la adición de otros personajes secundarios que, si bien no aportan mucho a la historia, complementan bien las escenas en donde participan.

Ahora, Godzilla vs. Kong es una película espectacular en cuanto a la acción, pero esa espectacularidad es directamente proporcional a lo estúpido que este filme también puede llegar a ser. Y es que desde el planteamiento del conflicto, pasando por el desarrollo de prácticamente todos los personajes y sus motivaciones, el guión de esta obra se encuentra lleno de incoherencias, inverosimilitudes y resoluciones completamente sacadas por arte de magia (de la magia del cine). Esto, por supuesto, es fácil de notar desde los primeros 15 minutos y, me atrevo a afirmar, que la estupidez que invade esta película alcanza su pico más alto con la sub trama de Bernie, Madison y su amigo Josh. Es increíble cómo el guión les da todos los recursos de una manera tan fácil. Los demás personajes y aquellos que son los principales tampoco se encuentran exentos, pero al menos con ellos es más sencillo maquillar sus disparates con el factor King Kong.

Sobre el final, la película también toma un camino bastante predecible y, dadas las expectativas que mucha gente se ha creado en torno a la gran pelea de ambos titanes, me siento con la obligación de comentar que esto se vuelve decepcionante en un nivel bastante Batman v Superman (2016) en donde ya no importa cualquier lógica o premisa impuesta durante el desarrollo de la película, pues todo se convierte en un caótico sinsentido. Yo sé que a este tipo de franquicias no se les puede exigir mucha lógica, pero incluso para los bajos estándares, no hay un gran desenlace digno de recordar. Solo está ese final y ya queda en uno aceptarlo o no.

En conclusión, esta película es cumplidora a medias y ofrece algunas de las secuencias de monstruos más espectaculares que se hayan visto. Es también una película bastante entretenida, tiene un humor simplón que puede no agradar a todo público y, en general, Godzilla vs. Kong se compromete a no tomarse en serio a sí misma. Quizás si se llegue a comprobar que esta obra ha sido creada como un meta comentario sobre el género de los monstruos y en realidad lo que percibo como una total absurdez es, en realidad, una sátira astuta (o más bien una burla cínica, como mingitorio dadaísta expuesto en una exhibición de arte) entonces puede que mi opinión cambie de parecer. Mientras tanto, consideraré que Godzilla vs. Kong es un espectáculo lleno de paja.


Calificación personal: 5


 

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