Justice League (Redux)

 


Han pasado poco más de tres años desde el lanzamiento oficial de Justice League (2017), una película de superhéroes dirigida, aparentemente, por el director Zack Snyder. Digo aparentemente porque si bien es cierto que se pueden apreciar muchos elementos característicos de estilo y narrativa del polémico director estadounidense, también es obvio que el producto final recibió un tratamiento muy diferente en la sala de edición, convirtiendo a la obra en algo que se podría catalogar como "anti-Snyder". Esto fue reconocido por los fans de manera inmediata, quienes al estar enterados de que el director tuvo que abandonar el proyecto por motivos personales durante la post-producción, empezaron a dudar de la veracidad de esta película como una cinta de Zack Snyder. 

A partir de ese momento y durante muchos meses, los fanáticos del director empezaron a reclamarle a DC por el nuevo rumbo que estaban tomando las películas del DCEU. Y es que a partir de Wonder Woman (2017) ya se puede ver una propuesta diferente en cuanto a estilo. Parece que DC empezó a dudar de Snyder como pionero del universo de DC, después de las terribles críticas que recibieron los proyectos anteriores del director, Man of Steel (2013) y Batman v Superman (2016). La versión final de Justice League (2017) es todo lo contrario a lo que muchos esperarían de una película de Zack Snyder. Es breve (dura dos horas exactas), práctica, dinámica, chistosa y hasta tiene un tratamiento de imagen diferente en donde la paleta de colores se siente más viva. Si bien la esencia Snyder se conserva durante los set pieces de acción, hay una diferencia notoria en el ritmo y en el montaje de dichas escenas de acción que contrastan mucho con los montajes que podemos encontrar en Man of Steel y BvS. La película está bastante lejos de ser un triunfo porque presenta más incoherencias que la obra promedio de Snyder, pero en ella residía un potencial que pudo ser trabajado de forma más efectiva en las subsecuentes obras de DC. Al final, estamos hablando de una visión diferente, que no por ello tiene que ser peor.

Ahora, Justice League vuelve a la vida en 2021 como el resultado de un gigantesco capricho que ha ido creciendo en proporciones colosales gracias a los fans y al mismo director. El eterno berrinche de no haber recibido la película de superhéroes en conjunto que tenía que superar en creces a todo lo propuesto por el MCU y sus dos propuestas de Avengers en ese momento, fue suficiente para motivar a Snyder de regresar al proyecto, presuntamente sin paga, para poder cumplir con la misión religiosa de crear el evento ficticio basado en cómics más grande de todos los tiempos. La película recibe el título oficial de Zack Snyder's Justice League, como parte de este ad libitum que consiste en anular la veracidad de la primera versión. Dado que Snyder sí recibió el crédito de la versión de 2017, voy a tratar a esta nueva propuesta como un redux, más que como una versión completamente diferente.


Parte 1 & 2

Hay diferencias notorias desde el inicio de la cinta. En la versión del 2017 se podía apreciar un ritmo bastante compacto en donde los protagonistas de la cinta iban siendo visibilizados a partir de escenas breves que les daban su lugar en la película y preparaban al espectador para esperar más de ellos conforme la cinta avanzaba. Era una presentación que en su momento me hizo recordar un poco a The Avengers (2012), película que también contó con la participación de Joss Whedon en la dirección. El Snydercut, por otro lado, se empeña en establecer una nueva identidad desde el primer segundo. El inicio no podía ser más caótico, trágico y apocalíptico. El Superman que se sacrificó al final de BvS emite un aullido de dolor sumamente desgarrador antes de dejar escapar su último aliento. A partir de ahí, se sigue la premisa que la edición definitiva de BvS estableció sobre el final: un nuevo peligro se acerca y ante la ausencia de Kal-El, quien para Snyder es la interpretación de la imagen de Jesucristo aplicada en el contexto de los superhéroes, el resto de los héroes deben prepararse en conjunto para poder vencer al mal que asecha la Tierra.

El primer acto de esta nueva versión es bastante similar al primer acto de la versión anterior. Bruce Wayne (Ben Affleck) contacta a Aquaman (Jason Momoa), Diana (Gal Gadot) impide un atentado terrorista, Steppenwolf (Ciarán Hinds) roba la primera Caja Madre en Temiscira. Mucho desarrollo, esta vez más extendido, en donde podemos escuchar más diálogos y en donde Snyder se da tiempo de desarrollar muchas escenas presentes en la primera versión con más calma. También hay algunas tomas que se sienten de cine de arte. Algo que seguramente gustará en los fanáticos acérrimos del director y que seguramente tomarán como un argumento para convencerse a sí mismos (y a los demás) de que Snyder es un director que puede estar a la misma altura que Scorsese (ja).

Aquí, la única gran diferencia con la primera versión, además de que Flash (Ezra Miller) no aparece en este acto, es que Snyder borra cualquier rastro "Whedon-esco" (nada de bromas, nada de espontaneidad, corrección de color completamente diferente) y alarga desproporcionadamente las escenas del primer acto. Lo que en Justice League (2017) vemos en los primeros 20 minutos, acá terminamos de apreciar, más o menos lo mismo, en una hora de metraje.


Parte 3 & 4

Al igual que en las dos primeras partes, aquí vemos más y más desarrollo. Snyder le deja a Flash y a Cyborg (Ray Fisher) protagonizar un poco en esta sección de la película. La introducción de Flash es muy diferente y completamente confeccionada al estilo Snyder a través del montaje de un accidente en donde el joven héroe salva a una muchacha. La escena, con música singer/songwriter de fondo y aderezada con un slow motion tan lento que recuerda los créditos iniciales de Watchmen (2009), se lleva a cabo bajo varias concesiones dentro del guión (el clásico gag del conductor inconsciente), pero es efectiva hasta cierto punto. Por otro lado, tenemos el desarrollo del personaje de Víctor Stone y toda la historia detrás de su transformación a Cyborg (y cómo su padre tuvo que ver en ello). Esta escena en particular es efectiva y lleva consigo un sentimiento de zozobra muy fuerte. Me pongo a pensar en esa idea que Josh Trank quiso desarrollar en su versión de Fantastic Four (2015) al darle un giro distinto al tema de la iniciación del superhéroe; esa en donde la transición implica un sufrimiento casi imposible de superar.

Acá también se pueden observar varias escenas que involucran a Aquaman, sobre todo en el momento en que se enfrenta a Steppenwolf por primera vez. Una vez cerrado ese pequeño arco, las acciones continúan de manera bastante similar con respecto a la primera versión. El primer gran enfrentamiento se da y las acciones son prácticamente las mismas. 


Parte 5 & 6

Para este punto han pasado ya tres horas de película y se han podido ver algunas cosas nuevas. Sin duda, el tratamiento de Steppenwolf como villano mejora un poco más, pues en la primer película se veía como un villano sin chiste que tenía aires de conquistador y motivaciones poco convincentes. Snyder decidió agregar un elemento más a la narrativa para darle un contexto más profundo: Darkseid. El supuesto verdadero villano de la obra, y quien mueve los hilos desde las tinieblas, es una afortunada adición a la trama, pues ayuda a darle un poco más de significado a la parte antagónica de la película y, hasta cierto punto, hace ver al conflicto principal de la historia como algo más interesante.

Una vez establecida la última hora de la película, gracias a esa escena donde vuelve ese personaje (que, una vez más, la ejecución de la escena no presenta muchas diferencias con la primera versión de la película), Snyder se encamina a montar la secuencia de acción más caótica de la película. Aquí, Snyder finalmente toma un camino diferente que contrasta mucho con el tercer acto de la primera versión. Es probable que aquí se polaricen las opiniones, pues mientras muchos entusiastas pueden argumentar a favor del ambicioso y oscuro desenlace de la trama, otros podrían tomarlo como un final que se toma ciertas facilidades para concretar su premisa y al mismo tiempo establecer ciertos cabos sueltos que, en teoría, deberían resolverse en próximas entregas. Si damos por hecho que Snyder ya no va a participar en futuras películas de DC, esto último provoca una sensación de que, incluso para sus cuatro horas de duración, esta Justice League se sigue sintiendo incompleta.


Conclusión

Sería equivocado y hasta cierto punto irresponsable señalar que con estas mejoras, la película que Zack Snyder quiso filmar desde un principio es una obra maestra incontestable y valiosa. La obra está muy lejos de serlo y así como arregla efectivamente muchos de los desperfectos que existen en la primera versión, también evidencia la gran cantidad de caprichos que Snyder tiene como director. Hay detalles que simplemente no agregan nada nuevo y no cambian la trama (por ahí hay un traje que cambia de color y ya está). Varias escenas que, o fueron eliminadas por Whedon, o fueron regrabadas por Snyder, complementan secuencias existentes desde la obra original con el propósito de darle más contexto y desarrollo a los personajes y sus conflictos. Esto es un punto muy positivo que no voy a cuestionar, pero lo que sí parece cuestionable es que algunas escenas añadidas también se sienten como un relleno. Pareciera que el director se propuso extender la obra más allá de las cuatro horas y por ello incluyó hasta el último material existente para que nada se quedara fuera. Es esa ambición desproporcionada la que le juega mucho en contra a Snyder, pues quiere ser ese director que llevó al cine de superhéroes al terreno del epic film. Snyder se ve a sí mismo como William Wyler y Justice League es su Ben-Hur. Para la era del streaming, esto puede traer ciertas consecuencias negativas en las estadísticas, pero alguien tiene que tomar el riesgo.

La Justice League del 2021 es un producto que desafía los parámetros actuales del género de superhéroes. Si la space opera de tintes épicos que fue Avengers: Endgame (2019) logró convencer a los jóvenes espectadores de la era Tik Tok para que se sentaran a prestarle atención a una película durante 3 horas seguidas, la tragedia épica y cuasi religiosa que es Justice League (2021) puede romper con el mismo esquema a través de la plataforma digital y en la época del covid-19. Irónicamente, hay una idea presente en las contrastantes propuestas de los dos estudios: el cine de superhéroes podría llegar a una etapa adulta. Una donde la fórmula del éxito cambie drásticamente y en donde las nuevas propuestas decidan cambiar los chistes de pepito por un formalismo más serio y en donde el regreso del género del epic film surja otra vez, gracias a las nuevas entregas cada vez más ambiciosas que han llegado recientemente. Esto último podría ser lo suficientemente interesante para justificar que películas como la Justice League de Zack Snyder existan e, incluso, sean necesarias. Solo el tiempo lo dirá.


Calificación personal: 6




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