A Quiet Place, Part II

 


Tras los eventos ocurridos en la primera parte de esta franquicia, el director y creador de esta obra, John Krasinski, ha echado a andar otra vez esta historia que, si bien parecía tener un final un poco concreto a pesar de su ambigüedad, aún tiene mucho más que contar. A Quiet Place (2018) es recordada como una de las películas de horror y ciencia ficción más interesantes de su año. Es la historia de una familia estadounidense como cualquier otra que vive en un pueblo pacífico y escondido del resto del mundo. Todo cambia cuando llegan unas criaturas extrañas y depredadoras del espacio exterior que a pesar de ser ciegas, tienen un sentido del oído increíblemente desarrollado, lo cual les permite localizar a su presa de manera inmediata. Esto significó un cambio brusco para la vida humana, que ahora ya no es más la especie dominante del planeta. La familia Abbot, protagonista de esta historia, vive bajo una constante lucha por la supervivencia.

Esta segunda parte abre con un breve prólogo en donde se puede observar el momento exacto en el cual cambia la historia para siempre. La familia: Lee (John Krasinski), su esposa Evelyn (Emily Blunt) y sus hijos Regan (Milicent Simmons), Marcus (Noah Jupe) y Beau (Cade Woodward) están observando un partido de besibol infantil en donde Marcus juega. Durante casi todo el evento no ocurre nada fuera de lo normal, hasta que un asteroide comienza a surcar el horizonte, rumbo a su eventual impacto con la tierra. Tras los sucesos del prólogo, el espectador cuenta con el suficiente contexto para adentrarse de lleno a la historia (incluso si no se ha visto la primera parte, se puede tener una noción general de lo que ocurre gracias a esa gran introducción). Ocurre entonces un salto en el tiempo del día 1 al día 474 después del apocalipsis y ahora la familia Abbot recorre los enormes bosques americanos, caminando sin zapatos sobre extensos caminos de arena, que han sido regados cuidadosamente para que las pisadas no produzcan ruido alguno que pueda ser detectado por los depredadores alienígenas. Es a partir de este punto que, tras una situación inesperada que pone en peligro a la familia, los protagonistas descubren algo que les da un poco de esperanza.

Algunas de las secuelas más recordadas en el cine han fallado en superar a la primera parte, incluso, la crítica las ha señalado de ser incapaces de estar siquiera al mismo nivel que sus predecesoras. Ejemplos los hay en todos lados y en distintos géneros, pero afortunadamente, A Quiet Place, Part II es una secuela que está al mismo nivel que la primera parte. Una de las virtudes que se han señalado en la primera parte es el uso del silencio como el recurso más importante y efectivo dentro de la realización de la narrativa. Si bien aquí Krasinski se da el lujo de incorporar más ruido y también más circunstancias que pueden oprimir el uso del silencio con más facilidad, el trabajo sonoro de la película vuelve a destacar como un aspecto valioso dentro de esta historia. También se ha hablado de que con el silencio, la película se toma el tiempo de ser más contemplativa y atmosférica hasta cierto punto. Esto facilita a que se produzcan escenas c on acercamientos y desplazamientos largos que llevan consigo un nivel de tensión que va creciendo con el paso de los segundos. El trabajo visual detrás de las criaturas también es muy bueno, pues logran ser bastante atemorizantes sin tener que ser particularmente horrendas. Más que nada, la increíble rapidez con la que se desplazan y sus movimientos tan impredecibles como impactantes son suficientes para causar un pánico repentino.

Detrás de esta historia se esconden varias ideas interesantes que no son originales o innovadoras, pero que se imponen de una forma bastante inteligente. Ante la invasión alienígena y el instinto de supervivencia humano, se plantea el conflicto sobre el egoísmo de nuestra especie y cómo en situaciones de vida o muerte, podríamos dejar a un lado nuestra humanidad, en caso de tener la oportunidad de salvar a los demás. A raíz de esto, y tomando en cuenta el tercer acto de la historia, así como el lugar en el que se desarrolla esto último, se pueden proponer comentarios interesantes sobre la diferencia de clases, los privilegios y los recursos que ciertos grupos de gente tienen, aún en tiempos de emergencia. Asimismo, y dado que aún seguimos viviendo en un mundo que sigue combatiendo una pandemia que no termina de ceder, hay ciertos paralelismos entre las criaturas y el virus que sigue presente en nuestras vidas. De esto último, la obra John Krasinski incluso se siente irónicamente precisa.

A Quiet Place, Part II es una gran película que tenía una fecha inicial de estreno en 2020. Llegó un año tarde, pero por lo mismo se siente como una experiencia gratificante. Es una sólida secuela que llega como una de las mejores opciones del cine de horror y ciencia ficción y, probablemente, será una de las mejores películas que se podrán ver en este año, mientras los estrenos y festivales se sigan moviendo lentamente a causa de la pandemia.

Calificación personal: 8




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