Cruella

 



Tras muchos meses de ausencia, los cines en México han regresado con más fuerza gracias a que se han levantado varias restricciones que fueron impuestas en estos tiempos de pandemia. Y qué mejor manera de celebrar este regreso con el estreno del live action de Cruella de Vil, uno de los villanos más emblemáticos de Disney, quien se hizo popular gracias a los 101 Dalmatians (1961). En la historia, Cruella, una diseñadora de modas muy importante, se obsesiona con cazar a los dálmatas de Anita y su esposo Roger para realizar su siguiente obra maestra. La trama se narra desde la perspectiva de los dálmatas, que son las víctimas del malvado plan de Cruella y deben sobrevivir a sus numerosos intentos de cazarlos.

Al igual que con otras películas de origen, esta nueva propuesta de live action existe para responder a la pregunta: ¿por qué Cruella se convirtió en la villana que es ahora? Y es así como esta película empieza, mostrándonos a la anti héroe desde que es una niña hasta que se convierte en esa joven diseñadora de modas que se hace un rumbo por la vida. Su nombre real es Estella, pero éste nombre solo responde a la mitad de su personalidad, el de una mujer amigable, comprensiva y valiente. La otra mitad es Cruella, una mujer arrogante, agresiva y brillante. Estella (Emma Stone) vive con el pesar de haber perdido a su madre desde la infancia y sobrevive con sus amigos (y roomates) Jasper (Joel Fry) y Horace (Paul Walter-Hauser) en el negocio del robo. Se suben a las rutas de transporte público que pasan por los suburbios más ricos de Londres para quitarle sus pertenencias a la gente sin que se den cuenta. También se hacen pasar por empleados y clientes millonarios para colarse en varias joyerías y hoteles de cinco estrellas para estafar, robar y escapar sigilosamente. Todo cambia cuando Jasper le consigue un trabajo a Estella en una tienda de alta costura y es ahí cuando la joven protagonista se roba la atención de la Baronesa Von Hellman (Emma Thompson), la diseñadora de modas más importante de todo el Reino Unido.

El viaje de Estella en esta película toma muchas direcciones. Por un momento tiene la pinta de ser un proceso de auto descubrimiento en donde debe dominar a su doble personalidad. Pero más que una lucha interna, es más bien una transformación en la cual una de las dos personalidades simplemente se va perdiendo poco a poco. También, esta película luce como una historia de venganza, en donde Cruella descubre ciertos secretos que estaban detrás de la muerte de su madre y decide emprender un plan malvado. Asimismo, Cruella es una historia de mucha moda y música. El contexto de la Inglaterra de los años sesenta, llena de punk rock y el pop art le quedan muy bien a una Cruella revolucionaria y aguerrida que busca cambiar el mundo de la moda y, al mismo tiempo, posicionarse como la nueva baronesa. Las diferentes narrativas que envuelven esta producción arrojan una película que no parece ir por un rumbo fijo, pero que incluso dentro de su extraño caos, logra hilar una serie de secuencias que parecen tener lógica y cuentan una historia bastante llamativa.

Por supuesto, también hay varias cosas aquí que no terminan de cuajar o que a simple vista ya se ven poco satisfactorias. Este es el mejor live action que Disney ha sacado a la fecha y eso ya es muy respetable; sin embargo, no es perfecto ni de lejos. Precisamente al hablar de los diferentes enfoques que la historia tiene (moda, venganza, personalidades Estella/Cruella en disputa, misterio, etc.), se siente una enorme falta de consistencia a lo largo de la película. El guión propone muchas cosas y las resuelve de manera muy apresurada o simplona. Los personajes se toman muchas libertades o salidas demasiado fáciles. Si bien los grandes set pieces a lo Misión Imposible que protagonizan Jasper y Horace tienen conflictos y enredijos bastante convincentes, el resto de las situaciones que ocurren en la película no parecen muy inteligentes. Eso sí, hay que mencionar la grandiosa participación de Emma Thompson como La Baronesa, personaje que parece sacado del universo de The Devil Wears Prada (2005) y cuya interpretación de villana es monumental. Se podría decir que, por lapsos, Thompson se echa esta película a la espalda y se la carga ella sola. Emma Stone también entrega un buen trabajo como Cruella, aunque me atrevería a decir que su papel más convincente es el de Estella. Más natural, menos plástico y no tan opacado por el histrión que se apunta Thompson.

Del resto de la producción solo puedo comentar que me parece completamente predecible en una película de Disney. Los live actions del estudio se ven tan, pero tan baratos, que es de cuestionar. Los sets, los efectos visuales, el trabajo de dirección y montaje. Todo parece hecho en piloto automático. Serán, si acaso, el vestuario y el maquillaje los elementos más destacados de esta cinta en un nivel visual porque, vaya, precisamente la película toma estos elementos como su contexto principal.

A pesar de todo lo anterior, Cruella es en mi opinión, de lo más destacable que Disney ha hecho desde que empezó con sus proyectos de live action. No por eso estamos ante una gran película, pero sí hay buenas cosas (por fin) que pueden comentarse sobre esta franquicia.

Calificación personal: 6





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