Hay un diálogo, sobre el tercer acto de esta película, en donde uno de los protagonistas de la gran familia de Toretto responde de manera reflexiva un cuestionamiento previo: "¿Sabes? No creo que nosotros seamos especiales o tengamos poderes. Tal vez pasa que simplemente tuvimos suerte todo este tiempo" No son las palabras textuales realmente (la verdad, ya no lo recuerdo tan bien), pero fue una línea que me hizo ver esta película con otros ojos, y tal vez el resto de la franquicia por igual. Y es que, por primera vez en la historia, el universo de Rápido y furioso estaba realizando un ejercicio de conciencia a través de una de sus voces. Una en donde tajantemente acepta que el destino de sus protagonistas es una fuerza mayor en el universo, y que es capaz de atravesar cualquier barrera física y matemática. Es decir, de alguna manera, los personajes de esta franquicia estaban conscientes de que aquello que los impulsa es, indiscutiblemente, la fe.
I
"Hay una escena en la que Vin Diesel está en su carro, en un puente, en un puente que tiene un hueco y viene un tanque del otro lado [...} y luego ella sale volando y Vin Diesel sale volando y chocan en el aire, weón ¡EN EL AIRE, WEÓN! (sic)"
—El chico de los subtítulos, 2 de junio, 2013
Scott Meyers, guionista y productor de cine, escribió en su blog personal en Octubre de 2019: the very idea of writing a story is an act of faith. En su artículo, The Theology of Cinema, aborda de manera precisa el concepto de la fe y también escribe sobre cómo la fe funciona en las historias como un recurso principal para relatar el clásico viaje del héroe que tantas veces se ha filmado y que aún persevera como una de las más tradicionales formas de narrar una historia. La fe es un verbo, no un sustantivo.
El concepto de la fe ha sido retratado en el cine de distintas formas gracias a las inumerables interpretaciones que cada cultura tiene sobre la fe y sobre Dios. Es una idea que está presente en la mayoría de las realizaciones cinematográficas y muchas veces existe como un recurso invisible que afecta las motivaciones y las decisiones de los personajes. En la escena rusa de mitad de siglo veinte, la fe se puede ver casi como un personaje por sí mismo que decide el destino de los protagonistas. Un ejemplo claro puede ser el de Stalker (1979), quizás la película más conocida de Andrei Tarkovsky. En Stalker, los protagonistas buscan acceder a "La zona", un lugar oculto entre los escombros de lo que alguna vez fue una civilización de la era industrial que contiene dentro de sí una habitación misteriosa que alberga todos los deseos terrenales de quien logre entrar en ella. La fe actúa como la fuerza principal que mueve a los personajes para cumplir con su cometido. Treinta y dos años después, en 2021, un Dominic Toretto recuerda cómo de adolescente le tocó ver a su padre morir en un accidente mientras éste competía en un circuito automovilístico. Este hecho traumático define por completo la vida de Dom, quien pasa un tiempo considerable investigando qué es lo que estuvo detrás del accidente y una vez que llega a la respuesta, inicia una nueva vida y se pone a buscar a su verdadera familia. Un acto de fe que lo lleva a recorrer todos los rincones del mundo y a vivir cosas inimaginables.
F9 es el título de la nueva entrega de la saga de Rápidos y furiosos. El título tan corto y hasta críptico es una clara señal de que Vin Diesel (protagonista y productor) y Justin Lin (director y escritor) ya se acabaron todos los títulos posibles en las ocho sagas anteriores. Para este punto, simplemente podrían copiarle al departamento creativo de EA Sports que nombra al nuevo FIFA cada que sale al mercado. Ahora, en esta nueva entrega, Toretto y su familia (el equipo de espías entrenados militarmente que también corren autos) se encuentran en un nuevo conflicto. El señor Mr. Nobody (Kurt Russell) ha capturado a la peligrosa ciber-terrorista Cipher (Charlize Theron), pero momentos después de despegar en su avión, la señal de Mr. Nobody se pierde y el avión es localizado en las afueras de un poblado en Centroamérica, lugar donde colisionó. Durante la misión de rescate, Toretto es encontrado por su hermano Jakob (John Cena), un viejo fantasma de su pasado, quien resulta ser un espía internacional y un mercenario que trabaja para las élites más peligrosas del mundo. El resto de la película se puede resumir en una batalla estratégica entre Dom y Jakob. El hermano malvado de Toretto busca todos los componentes de un dispositivo muy delicado llamado Proyecto Aries, que consiste en la llave para hackear y acceder a armas de cualquier tipo. Evidentemente Dom intentará evitar que el dispositivo llegue a las manos de Jakob.
II
"Family isn't a word... it's a sentence!"
—The Royal Tenenbaums (2001)
Si hay algo que está tan presente como la fe en esta película, debe ser indiscutiblemente el tema de la familia. Para muchas culturas, sobre todo en Latinoamérica, la familia es un motor muy importante para las personas, pues es algo que es capaz de motivarles en su vida diaria y es prácticamente un concepto sagrado y romantizado que perdura por muchas generaciones. Es fascinante ver cómo este concepto ha ido creciendo en la franquicia de Rápido y furioso hasta instalarse como el tema central de F9. Lo que parecía un simple drama de acción en donde un policía se infiltra a una banda de criminales que realizan arrancones ilegales en los barrios de Los Ángeles ha evolucionado en una representación extravagante y fantasiosa de un concepto de familia numerosa y unida que retrata todos los deseos y perversiones más profundos del estereotipo del individuo occidental promedio que sueña con aspirar a vivir una vida plena en el primer mundo. Montones de dinero, carros lujosos, armas de grueso calibre, acceso al equipo de espionaje más sofisticado del mundo y aún así permanecer debajo del radar de cualquier gobierno en el mundo. La familia de Toretto viaja por toda la Unión Europea y Asia. Tokio es como el patio de juegos para ellos y en ningún momento se preocupan por ser detenidos en la aduana. En ningún momento se preocupan de ser arrestados tras derribar un puente o saltar del Burj Khalifa en un auto de colección. Son dueños del mundo y también son inmortales.
Quizás por esto último es que los flashbacks de Toretto hacia el pasado son de lo más valioso que se puede observar en esta entrega. Observamos a un joven completamente vulnerable que ante la pérdida no sabe cómo reaccionar y se siente completamente estancado. Toretto pisa la cárcel y ahí se entera de la verdadera razón por la que murió su padre en el accidente y quién fue el responsable, lo cual termina desatando en el presente un conflicto muy fuerte que está estrechamente relacionado al concepto de la familia. Es un conflicto que a mi parecer está completamente desperdiciado, pues abría la posibilidad a poder profundizar un poco más en ello y, de alguna manera, humanizar aunque sea un poco al protagonista de la película. La familia a veces puede ser el infierno mismo, la raíz de todos los males de una persona, y sin embargo, es un vínculo prácticamente imposible de cortar. Toretto, en su estado más vulnerable, tiene esos flashbacks al pasado que después se combinan con el presente y tan solo por un momento pareciera que la película se tomará un par de segundos en explorar esa problemática, en tomarse en serio. Pero esa es claramente otra película, una que definitivamente no está dirigida a los entusiastas de esa saga. Y sin duda, esa pudo ser la mejor película de Rápido y furioso de la vida.
Lo que encontramos aquí es el mismo y gigantesco espectáculo de acción que va siguiendo la misma estructura una y otra vez. Los personajes le siguen la pista a los villanos todo el tiempo, sin perder rastro de ellos, prácticamente en ningún momento, a pesar de que éstos personajes malvados son espías y criminales de alto rango que cuentan con los recursos más sofisticados para pasar desapercibidos de la mirada de cualquier inteligencia gubernamental. Asimismo, nuestros protagonistas comandados por el siempre implacable Dominic Toretto realizan trabajos de inteligencia con una coordinación y planificación completamente impolutos y eficientes, a pesar de contar con una cantidad mínima de tiempo. Una vez que ambas facciones se encuentran en un escenario, se realizan unos montajes impresionantes e inverosímiles de acción en donde prácticamente reina el caos en todos los rincones de la urbe. La respuesta policíaca es nula y mediocre, lo malos llevan a cabo su cometido a medias o se salen con la suya, los buenos se meten en problemas, pero siempre existe un recurso de último momento que los vuelve a encaminar hacia su objetivo.
Lo siguiente que voy a decir es un spoiler, pero es tan irrelevante para la trama, que no me importa mencionarlo: hay una escena en donde Toretto es arrestado por la Interpol y parece que por fin se topará con pared. Lo que parece el inicio de un enorme conflicto (y una segura misión de rescate por parte de la familia) se resuelve con un recurso completamente burdo y sacado de la manga: los agentes de la Interpol en realidad son un escuadrón de mujeres que trabajan con Toretto y están de su lado. Se infiltraron y acudieron a la llamada del malvado Otto (Thue Rasmussen), el hijo ricachón y malcriado de un primer ministro de quien no se sabe nada, para simular el arresto de Toretto y no solamente dejarlo libre después, sino que lo proveen con un dispositivo que contiene los datos biométricos del villano. Espera, ¿qué?
Aquí se terminan los spoilers. Continuando con la crítica: el mayor problema de esta franquicia es la increíble bola de inverosimilitudes que se inventan para resolver cada conflicto de la manera más floja y tonta posible. Y por supuesto que esto no es sorpresa y no se está diciendo nada que se haya criticado antes. Parece que la gente detrás de esta película son niños jugando a ser cineastas. Es como ver a un pequeño y adorable mocoso jugar con su muñeco de luchador y luego ver cómo lo alza, sin más, por el aire y hace un ruido con la boca simulando ser el motor de una nave espacial, como si ese muñeco en realidad fuera un trasbordador gigante con la forma de un campeón de lucha libre. Me imagino a uno de esos documentalistas de YouTube infiltrándose en las instalaciones de los estudios Original Film (productora de esta franquicia) y descubriendo que detrás de esos disfraces de actores, productores, guionistas y demás se esconden niños, literalmente niños. Como Vincent Adultman en Bojack Horseman. Quizás sería el evento fílmico más impactante y honesto del que se tenga registro hasta la fecha.
"I like business, transactions... um, adult stuff"
III
"Y entonces Vin Diesel dice: 'yo no sabía que íbamos a caer acá; tuve fe' ¿QUÉ?"
—El chico de los subtítulos, 2 de junio, 2013
Alguna vez alguien mencionó que el último espacio religioso que queda en el mundo moderno es una sala de cine cuando corren los créditos finales de una película. Esto es porque ya no queda un lugar en donde podamos ir a gusto con gente de nuestra comunidad a compartir una experiencia y después ser forzados, en medio de la oscuridad, a reflexionar por un momento sobre la experiencia que acabamos de vivir. Muchas de estas reflexiones pueden no ser complejas o terminar en conclusiones tan simples como "creo que estuvo bueno lo que acabo de ver". Pero algunas veces ocurre lo contrario. Ver a Miles Morales dar un salto de fe en el momento más significativo de Spider-Man: Into the Spider-Verse (2018) es capturar una imagen muy fuerte en nuestra mente que se quedará el tiempo que lo permitamos. Para bien o para mal, hay escenas en las películas que trascienden en el tiempo y en el espacio, que permanecen en el imaginario colectivo y que, incluso, se renuevan a través de otros medios como memes, referencias habladas, videojuegos, etcétera.
The Fast and The Furious es un ejemplo claro de lo que se acaba de mencionar. Si bien es cierto que esta entrega no llega con la misma fuerza que las anteriores porque no está la misma cantidad de público que antes, es cuestión de tiempo para que se vuelva a hablar, una y otra vez, de las atracciones tan peculiares que ofrece esta franquicia. The Fast and The Furious es el equivalente a ver cómo los dorilocos se vuelven a poner de moda cada primavera, cuando se antoja una botana picante y nociva para ser deglutida con un refresco bien frío. Es una aberración culinaria que no debería existir, pero que ha llegado para quedarse como uno de los muchos elementos culturales que definen la identidad de una o varias comunidades. Vienen dos secuelas más, la 10 y la 11, y ya han amenazado con llegar en grande: están siendo producidas al mismo tiempo, justo como Infinity War (2018) y Endgame (2019) ¿Es el arco de redención que todos estamos esperando? ¿El fin de una era? No lo sé y realmente no quiero ser parte de eso.
Vin Diesel, eres un NyE.
Calificación personal: 3

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