Black Widow

 



En 2019, parecía que Scarlett Johansson se despedía definitivamente de su personaje como Black Widow. Tras los sucesos de la épica Avengers: Endgame, se confirmaba el retiro de Scarlett del famoso universo cinematográfico de Marvel, a la par que el de otros actores que decidieron ponerle un punto y final a su ciclo en la empresa. El relevo generacional está sucediendo, pero no tan evidente gracias al ritmo aletargado de Disney, que no le ha dado la misma continuidad a sus proyectos debido al alto riesgo que significa estrenar una película en la era del covid-19. Tras por lo menos tres retrasos, Black Widow se estrenó finalmente para que los fans puedan ver un poco más de la vengadora.

Black Widow es como ver la biopic de un superhéroe que, contrario a las historias tradicionales del género, la película de inicio y contexto del héroe llega después de que sabemos su destino final. Definitivamente una jugada interesante por parte de Disney que, desde ya, acumula puntos positivos en mis apuntes. Esto se debe a que con el contexto final del personaje, esta película se puede ver desde una perspectiva más seria y un tanto nostálgica. El personaje de Natasha Romanoff aparece desde su etapa infantil, viviendo a lado de una hermana menor, Yelena (Florence Pugh) y sus padres Alexei (David Harbour) y Melina (Rachel Weiz) en los tranquilos suburbios de Ohio. Lo que parece una típica familia estadounidense de los años noventa, es en realidad una fachada, ya que Alexei y Melina son dos espías soviéticos que están en una misión secreta. Tras terminar el encargo y después de un escape irreal en avioneta, la "familia" es separada y tanto Natasha como Yelena son recluidas por la organización de Dreykov (Ray Winstone), jefe de Alexei, para ser adiestradas en la Habitación Roja, lugar en donde se les entrenará para ser asesinas. Tras quince largos años y ahora siendo una desertora, Natasha se encuentra como fugitiva tras los sucesos de Civil War (2016) y pronto es contactada por Yelena a través de un envío misterioso que le encaminará a una nueva misión en donde además de enfrentar a un villano, también deberá enfrentar a sus fantasmas del pasado.

Se sabe que Natasha era la vengadora con menos super poderes. Su razón de estar en el dichoso grupo de superhéroes era que compensaba su falta de poderes divinos con una increíble inteligencia y adiestramiento militar, mismo que la posiciona como una maestra en el combate cuerpo a cuerpo, así como el impecable manejo de diferentes armas. Probablemente sea la ausencia de súper poderes lo que posiciona a Black Widow como la película más interesante de todo el MCU. Sin los recursos de la ciencia ficción y las ridículas facilidades que el guion suele otorgar cuando cuenta con dichos elementos, la producción le dio una nueva dirección a esta nueva pieza del universo Marvel bajo un tono más cercano al cine de espías y el thriller político. Los enormes montajes de acción siguen presentes y también son inverosímiles con todo el sello de la casa, pero el desenvolvimiento de los mismos se sienten un poco más cuidados y complejos. Natasha y Yelena eventualmente terminan reclutando a ciertos personajes para hacer equipo y derrotar al tipo que ha estado moviendo los hilos a lo largo de toda la historia. Y esta vez el character development es tomado muy en serio, algo que siempre me ha parecido raro de ver en el MCU.

Detrás de Black Widow se esconde una historia de trauma y de duelo. En un tono parecido a la primera hora y media de Avengers: Endgame, la película se toma su tiempo para explorar a fondo las circunstancias de Natasha, su infancia y ascenso en el mundo del espionaje. Se puede concluir que su personaje es, probablemente, el más complejo del MCU hasta ahora y si bien ya se veían ciertos trazos en películas anteriores como Avengers: Age of Ultron (2015), es hasta esta instancia que se puede apreciar la imagen completa. Como complemento, el personaje de Yelena es realizado de manera espectacular por una Florence Pugh que logra entregar un trabajo perfecto. El carisma y talento que la actriz británica tiene la apunta para ser, precisamente, el relevo generacional que este MCU necesita. Ella entiende su personaje y su conexión con su "hermana" y si el guion falla en retratar la complejidad de dicho vínculo, ella lo logra a través de su performance. También es grandioso ver cómo, en cierto punto de la historia, se puede contemplar el retrato más honesto de la familia falsa de Natasha y Yelena y cómo los actos del pasado lograron definir la vida de los involucrados, por mucho o poco significativo que haya sido para ellos, aparentemente. Es en este punto donde la influencia detrás de Cate Shortland, directora de esta película, se siente más fuerte. Shortland realizó algunos años atrás una gran película llamada Lore (2012) que cuenta la historia de una jovencita que intenta sobrevivir y al mismo tiempo hacerse cargo de sus sobrinos en la Alemania de 1945 que acaba de perder la guerra. Una obra que al igual que Black Widow no es ajena al trauma y busca explorar, con sus respectivas diferencias, la consecuencia del mismo.

Black Widow tampoco está exenta de los mismos excesos y recursos efectistas del MCU. Cuando parece no encontrar una forma de resolver algo, recurre al guionazo fácil y busca encubrirlo con comedia. Ciertamente, el cine de fantasía dirigido al público familiar no tiene por qué ser realista. Y tampoco es que se necesite seriedad absoluta para validar la calidad de una película en este blog. Si ese fuera el caso, aquí se alabaría a Zack Snyder todos los días. Sin embargo, incluso dentro de las propias reglas de la película, lo mínimo que se espera es un desarrollo coherente y también se espera lo mismo de la resolución final. Black Widow logra ser coherente el 70% del tiempo (un número muy alto para los estándares de este universo), pero al igual que en casi todas las películas del MCU, es imposible no notar en ciertos momentos una abrumadora falta de compromiso en términos de narrativa por parte de los realizadores, guionistas y productores. Al final, solo queda agradecer por aquellos proyectos en donde hubo una cierta intención de sobrepasar las limitaciones impuestas por el propio estudio. Evidentemente, Black Widow era la opción ideal y menos comprometedora en términos financieros, para llevar a cabo la creatividad de otras formas. Y es que justo las mejores escenas y secuencias de Black Widow son aquellas en donde no parece que es una película del MCU.


Calificación personal: 8



 

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