The Suicide Squad

 


DC y Warner han dejado algo muy en claro durante la última década: los fracasos les pegan durísimo y tanta es la magnitud, que están dispuestos a corregir todo lo necesario y rehacer sus producciones hasta que obtengan la respuesta más positiva del público. Si bien el contenido "cancelado" por la propia compañía ha generado mucha controversia entre los fanáticos del cine de superhéroes y hasta de los mismos actores, cuya trabajo es completamente desechado por el canon oficial del universo, los estudios han hecho un buen trabajo en entregar mejores resultados. Primero fue Snyder y sus famosas "ediciones extendidas" en donde se incluye aquello que "no le dejaron mostrar en pantalla por ser muy extenso y/ó controversial", que realmente solo parecían maquillar los errores más lamentables de la versión de cine con más desarrollo y trabajo (véase: Batman v Superman y Batman v Superman: Ultimate Edition). Ahora, hemos pasado a un nuevo nivel de borrón y cuenta nueva, que hasta hace algunos años, se veía improbable: el remake inmediato.

Apenas ha pasado un lustro desde que salió Suicide Squad (2016) la película de David Ayer, quien supuestamente tuvo que trabajar con muchos problemas en su producción y al final ni siquiera pudo entregar el corte que tanto quería, reclamo hecho a través de una narrativa similar al Snydercut, pero sin tanto respaldo por parte de los fans. El resultado fue una película tan desastrosa, que su calidad podría ser perfectamente la misma que ese proyecto universitario en donde el equipo se dividió todas las partes, cada quien hizo lo suyo y al final lo pegaron todo sin darle una redacción apropiada. Es decir, personas involucradas, además de Ayer, hicieron un Frankestein de película y el resultado fue algo completamente impresentable. En Letterboxd pueden ver el comentario que hice, cuando vi la película varios meses después de su estreno, en 2017.

Suicide Squad fue un proyecto tan prometedor y el producto final fue tan pobre, que de inmediato se buscaron soluciones. Al inicio se hablaba de una secuela que buscara arreglar todo lo posible, pero cuando el proyecto le cayó a James Gunn, quien en ese momento había sido despedido por Marvel debido a unos tweets controversiales, el cineasta estadounidense no dudó en sacar sus frustraciones en la nueva propuesta. Lo que empezó como una posible secuela, se convirtió en un remake. Si había que arreglar al escuadrón suicida, había que empezar desde cero.

Esta entrega regresa con algunas caras conocidas y otras nuevas. El escuadrón renovado cuenta con Harley Quinn (Margot Robbie), Bloodsport (Idris Elba), Peacemaker (John Cena), Rick Flag (Joel Kinnaman), Ratcatcher 2 (Daniela Melchior), entre otros, comandados por la despiadada Amanda Waller (Viola Davis) en una misión ultra secreta en un país ficticio de Sudamérica llamado Colto Maltese. Ahí, la dictadura que gobierna al país tropical mantiene una política anti-estadounidense y se cuenta que financian un proyecto secreto que podría poner en peligro a toda la humanidad. Poco después se dará a conocer que dicho proyecto se llama Project Starfish y ahí estará involucrado el villano principal de la historia. Esta premisa ya da bastante de qué hablar, tan solo si empezamos por el carácter político y el evidente reflejo que Colto Maltese da hacia Venezuela. Si bien el director Gunn no profundiza tanto en este aspecto, es bastante interesante el escenario que plantea y los detalles que existen en la nación sudamericana. 

The Suicide Squad, es como una película que contiene varias películas dentro de sí. Principalmente, parece una especie de sátira hacia el mismo género de superhéroes, estilizada tanto en imagen como en caracterizaciones, al de una película de serie B de esas que tanto le gustan a Tarantino. La violencia que encontramos en The Suicide Squad es completamente gratuita en numerosas escenas, pero es llevada a cabo de una forma precisa y oportuna. Gunn no tiene reparo en matar a sus personajes como si no valieran nada, pero detrás de ese vil acto de atrocidad hay una gracia inherente que puede justificar por completo las decisiones del director de esta cinta. A diferencia de la primera Suicide Squad, en esta película los personajes principales importan, e importan mucho. Atrás se quedaron los personajes plásticos de la primera versión que solo demostraban ser el estereotipo de sus propios personajes y en The Suicide Squad, el desarrollo es algo que se da de forma espléndida. Considero que cada antihéroe tiene el tiempo que merece en pantalla. Desde la fantástica Harley hasta el grandioso King Shark (a quien todo mundo se refiere como Nanaue, en un clarísimo disrespect que es muy cómico y llega a dar ternura), todos los personajes del escuadrón recibieron un tratamiento más que digno. 

Esta película también es una película de rompimiento. Harley Quinn y la subtrama que tiene con un personaje de Colto Moltese y su trágico desenlace. Detrás de toda esa secuencia hay un comentario bastante fuerte sobre la toxicidad, el amor fugaz y otras cosas que están presentes en la imagen a través de los símbolos. No es el tema principal de la película, pero Gunn se da el tiempo de desarrollarlo con efectividad. Asimismo, hay una película que habla sobre las expectativas, la decepción y el conflicto de un padre con su hija, pero específicamente el de un padre que nunca quiso ser padre y el de una hija que apenas se dio cuenta que su existencia en el mundo es un accidente. También, el personaje de Ratcatcher 2, la niña millennial que está cansada de existir y su historia, se complementa con el conflicto mencionado anteriormente y sirve como un elemento de suma importancia dentro de la trama.

El trabajo que James Gunn y su producción hicieron para esta película está lleno de cosas muy valiosas y con un amor muy grande. En la superficie, está ese The Suicide Squad hiper violento que podría competirle a la saga de Machete en ver quién se saca la muerte en pantalla más visceral. Pero en el fondo, es grato ver que esta película lleva consigo muchísimo más que el típico blockbuster en donde sus protagonistas van del punto A al punto B y hay una generosa cantidad de chistes en medio de todo eso. Gunn trata a todos sus personajes de manera inteligente y la gran mayoría de ellos entregan un buen trabajo, incluyendo el gran Joaquín Cosío, el general de las fuerzas armadas de Colto Maltese, quien comparte una gran escena con Margot Robbie. Vaya, incluso Sylvester Stallone le da una identidad y una profundidad bastante buena a Nanaue/King Shark, personaje que le queda estupendo a esta historia.

De lo poco malo que podría decir de esta película es que algunas escenas se sienten apresuradas, otras decisiones narrativas no terminan de pegar al 100 y específicamente hablando del tercer acto de la película, el conflicto final se siente tan, pero tan caricaturesco, que podría decirse que es en este punto en donde la película se queda al borde del desastre, pero se toman un par de buenas decisiones finales que, irónicamente, le dan una resolución más verosímil de lo que uno esperaría, a pesar de todo lo planteado anteriormente. The Suicide Squad es ese reinicio que ninguno de nosotros sabía que necesitábamos y probablemente ni siquiera merecemos. La decisión de DC de corregir uno de sus más grandes desastres cinematográficos dio sus frutos después de tantos años de fracasos. Y también habrá que poner en la mesa de debate sobre si esta es la mejor película de James Gunn, un director que en años recientes perfeccionó la forma de romper la taquilla gracias a sus dos películas de Guardians of the Galaxy. Afortunadamente, The Suicide Squad no se parece en nada a esos dos horripilantes fenómenos del cine comercial y en lo personal, brindo por eso.


Calificación personal: 9




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