"Ok, está bien" es una frase muy concurrida en esta película y aparece en distintas circunstancias a lo largo de la trama para concluir diferentes conflictos. A su vez, es un recurso interesante que permite analizar un poco más aquello que hay detrás de los personajes de esta ópera prima.
Esta es una obra de la joven realizadora Gabriela Ivette Sandoval, quien trabajó muy de cerca con el guionista y creador de la historia, Roberto Andrade Cerón, quien a su vez interpreta al personaje principal de la película, un joven de poco más de treinta años llamado Mariano que estudió cine y aún no puede trabajar en su primer gran proyecto, pues tiene varios conflictos internos que no le permiten realizarse como él quisiera. Mariano vive con su madre en un pequeño departamento ubicado en Tlatelolco, CDMX. Ambos viven una relación tóxica de estira y afloja en la que la mamá de Mariano presiona a su hijo constantemente para que se ponga a trabajar en la industria cinematográfica y por más que intenta animarlo, no consigue nada. Esto se debe, principalmente, a que la madre de Mariano también es una persona muy complaciente y permite que, entre muchas cosas, su hijo tenga acceso a su tarjeta de crédito para hacer compras en línea. Mariano es un cinéfilo empedernido que mira varias películas al día y tiene una colección gigante de DVDs de distintos cineastas, entre los que destacan Buster Keaton, John Waters, los hermanos Cohen y, por supuesto, Woody Allen..
El conflicto de la película inicia cuando la mamá de Mariano anuncia la llegada de un primo llamado Ramiro. Él es un adolescente de 15 años que viene de Querétaro a pasar unos cuantos meses en casa de la familia de Mariano, pues tiene una situación delicada en su ciudad natal de la que debe mantenerse distanciado por un tiempo, ya que se trata de un incidente vergonzoso. Mariano no puede evitar sentir envidia por la juventud y condición física de su joven primo, quien practica futbol y parece estar despreocupado por la vida. Además, al ser un estudiante de bachillerato, aún tiene demasiado tiempo por delante, a diferencia de nuestro protagonista, quien al estar en el tercer piso, siente tener el tiempo en contra. Mariano decide tratar a su primo de manera despectiva y causándole molestias en la vida cotidiana como obligarlo a pararse a las 5 de la mañana para hacer ejercicio y al final no hacer nada, entre otras cosas. El conflicto entre ambos se vuelve más intenso cuando un día Ramiro llega al departamento con su nueva novia, una chica de 14 años llamada Mariely.
Ok, está bien es una película que no tiene la mínima discreción en rendirle homenaje a sus más significativas influencias. Se trata de una comedia que satiriza varios temas presentes en el individuo mexicano y en la familia. La cinta, rodada en blanco y negro, comienza y termina con establishing shots de Tlatelolco mientras suena de fondo la famosa composición de George Gershwin, Rhapsody in Blue, que se volvió icónica en Manhattan (1979) de Woody Allen. Este no es el único guiño a la película del controversial director estadounidense, ya que también se evidencia un estilo visual bastante similar en Ok, está bien con una portentosa fotografía en blanco y negro. Asimismo, las similitudes estructurales entre el guión de Allen con el de Andrade existen y, por supuesto, el conflicto entre el personaje de Mariano con otro personaje en la película es parecido al que tiene el protagonista de Manhattan con respecto a su relación amorosa.
La película tiene varios buenos momentos logrados. El personaje de Mariano es, evidentemente, un auténtico imbécil que reproduce varios estereotipos presentes en el perfil del cinéfilo "intelectual" y creído que se siente un dios entre sus conocidos y presume de mucha sabiduría. También hay una crítica tangible hacia la industria cinematográfica mexicana, especialmente hacia aquella que se produce a través de subsidios y concursos. Mariano sabe que tiene recursos para levantar su primer proyecto, pero uno de los muchos pretextos que tiene para no hacerlo es que no quiere escribir una película que exista para agradarle a los demás; él quiere hacer su película bajo sus condiciones. Es difícil empatizar con Mariano, ya que casi todas sus acciones son bastante cuestionables y me parece que ese es justo el propósito de Ok, está bien. Es curioso que la película se llame así, pues así como es interesante ver cómo la frase ocurre en diferentes momentos, también es interesante analizar por qué ocurre. Detrás de este título podría esconderse una crítica hacia el conformismo y también a aquello que ya está establecido como lo normal o lo aceptado dentro de la sociedad mexicana. Y es que en varias ocasiones, cada vez que alguien dice "ok, está bien" en esta película, realmente no está bien lo que ocurre.
Dentro de las críticas que existen en esta cinta está un tema bastante delicado que incluye al acercamiento sexual entre un adulto y una menor de edad. Es una secuencia que se resuelve de manera muy elegante, pero que da pie a una lectura bastante complicada en las últimas escenas de la película. Mucha gente ya ha comentado sobre si esto se trata de una apología al abuso de menores o es una crítica ejecutada de una forma disruptiva con el fin de escandalizar al espectador y que así se pueda tener un extensa plática sobre la película. En mi opinión, la línea entre la apología y el condenamiento se siente muy difusa y ciertamente al final no se obtiene un resarcimiento moral sobre lo que se ve en pantalla. Esto, obviamente a propósito para terminar de incomodar. Lo que sí es que el guión no se siente convicente en esta parte final de la cinta. Hay algunos diálogos sobre el final de la película (uno en particular que involucra una referencia a Manhattan) que parecen servir de justificación para poder digerir esta última parte de la cinta, pero el resultado es mucho más frío y flojo.
Otro punto a criticar podría ser el trabajo de los actores, quienes parecen ser estudiantes o semi-profesionales. Fuera de Andrade y su caracterización como Mariano, los demás actores se sienten bastante rígidos y fuera del ritmo que propone el protagonista. Esto se resuelve parcialmente gracias al excelente trabajo de la directora Gabriela Sandoval, cuyo esfuerzo detrás de la puesta en escena es de lo mejor que tiene esta película. Asimismo, el resto de los personajes, desde el guion, se sienten muy poco desarrollados e irrelevantes. Por ahí aparece el papá de Mariano para darle un sermón, pero su intervención (tanto el personaje como el actor) se siente tan plana, que podría omitirse por completo y no sucedería nada. Lo mismo ocurre con la madre de Mariano y se podría decir que con Ramiro, salvo en un par de escenas en donde conocemos un poco más de su contexto y, obviamente, en donde aparece con su novia. Finalmente, la comedia propuesta por Roberto Andrade es un volado. En algunas escenas pega y hay un par de chistes bastante ingeniosos, pero en lo demás, tenemos los mismos chistes que ya se han visto en otro lado. Un buen ejemplo ocurriría al inicio, cuando Mariano habla apasionadamente sobre la importancia de un guión cinematográfico y el punchline es que en realidad está hablando ante un grupo de ancianos que ni siquiera le entienden y le preguntan por algo que no tiene nada que ver con su discurso. Es como el gag de Bob Esponja de "la mayonesa no es un instrumento" y similares.
Ok, está bien es una película bastante curiosa que peca de una tremenda falta de originalidad, pero que dentro de sí contiene buenas ideas y un desarrollo prometedor. La pluma de Roberto Andrade aún se siente dispersa, lo cual tiene sentido si tomamos en cuenta que es uno de sus primeros guiones. Sin embargo, hay un gran potencial por parte del autor, quien sin duda podría entregar una obra más pulida y mucho más controversial en el futuro. Y si aún tiene a su lado a Gabriela Sandoval y su enorme talento, podríamos esperar la entrega de mejores proyectos.
Calificación personal: 6

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