Ha pasado un buen rato desde la última vez que Marvel ha puesto una nueva película de su universo en las salas de cine. Ciertamente, hace un par de meses llegó Black Widow, pero esa cinta ya existía desde hace un año y no dejaban que viera la luz por el temor a fracasar rotundamente en la taquilla y en las plataformas digitales. Ahora, con Shang-Chi and the Legend of the Ten Rings, la famosa sub marca de Disney ha vuelto para continuar con su nueva fase de la que se sabe poco y se espera mucho.
Shang-Chi es el nombre del protagonista de esta obra, un joven chino interpretado por Simu Liu que busca vivir el sueño americano a lado de una chica estadounidense de ascendencia china llamada Katy (Awkwafina). Ambos se dedican al valet parking y son aficionados a las carreras de autos. Katy es una chica muy problemática que conoce a Shaun (nombre gringo de Shang) desde el bachillerato cuando lo salvó de ser golpeado por un bully, y desde entonces han forjado una amistad inseparable en donde Shaun es la voz de la razón en la caótica vida de Katy. Todo cambia cuando durante un viaje en transporte público, Shaun es atacado por unos mercenarios que buscan arrebatarle el dije que le pertenecía a la madre de Shaun y que decidió dárselo a su hijo como un regalo. Es entonces cuando Shaun se defiende de sus atacantes mostrando unas impresionantes habilidades de artes marciales, lo cual revela que él en realidad ha llevado una doble vida todo este tiempo y que no es quien dice ser.
La película de Shang-Chi representa una nueva adición al catálogo de superhéroes del MCU. En este caso, Marvel ha apostado por la diversidad al darle el protagónico a un actor de ascendencia asiática y que tiene una historia de inicio muy interesante. La organización de los diez anillos es liderada por el padre de Shang, el temible Xu Wenwu (Tony Leung Chi-wai, sí, el protagonista de In The Mood For Love), quien viste los diez anillos en ambos brazos, los cuales le otorgan súper poderes de combate. El conflicto principal parte de la búsqueda de Xu Wenwu por la madre de Shang y de su hermana Xialing (Meng'er Zhan). Wenwu no ha superado la trágica muerte de su esposa Li (Fala Chen) y está convencido de que ella aún le habla telepáticamente, demostrando que aún sigue viva y que está aprisionada. Tal ha sido el dolor y el resentimiento de Wenwu ante la pérdida que se la pasó entrenando a su hijo para ser un asesino que vengue a los responsables del ataque hacia su madre y posteriormente le ayude a rescatarla. Esto, evidentemente, dará pie al conflicto principal de la historia, pues Shang está convencido de que su madre ya no vive y que más bien alguien o algo está manipulando a Wenwu para usar su poder para el mal bajo la excusa de rescatar a su esposa.
La película, como pasa con cualquier obra de Marvel, es un espectáculo de entretenimiento que llega a ser satisfactorio en algunas secuencias. Sin duda, de lo mejor que podemos ver en Shang-Chi son todos esos elementos referentes a la cultura china y la mística que gira alrededor de ella. También es grato ver a Marvel romper el esquema de la lengua, al menos por un buen rato, ya que siempre se ha visto que en las grandes producciones del occidente, los personajes siempre hablan inglés, sin importar si son de otra nacionalidad y/ó raza y también sin importar que estén hablando entre ellos. En esta película hay una generosa cantidad de diálogos en chino, lo cual es digno de comentar y aunque esta decisión pudo obedecer a propósitos comerciales que Disney busca generar en el mercado chino, de todos modos es algo que ya se sale de la convencionalidad del blockbuster gringo. Las actuaciones también son buenas. Por ahí hay un cameo muy agradable y, como se mencionó anteriormente, el contar con la participación del gran Tony Leung Chi-wai le da un bonus a esta película.
Por otro lado, tenemos al mismo Marvel que busca el punchline fácil y predecible. Por ahí un personaje dice "tenemos que trabajar juntos" y otro personaje responde "claro que no, nosotros no necesitamos ayuda de nadie". De pronto, algo malo pasa y ese mismo personaje que rechazó la ayuda se rectifica y dice "oh, vaya, sí tenemos que trabajar juntos". Risas grabadas, supongo. De la misma forma, no hay nada nuevo ni diferente en términos de estructura. El guion es completamente de manual y aunque en la dirección se pueden apreciar ciertas secuencias de acción muy buenas, realmente no hay nada más allá de eso. Shang-Chi es una disfrutable película de inducción que tiene potencial y que podría llevar al personaje de Shang/Shaun a un terreno interesante durante el desarrollo de la nueva saga del MCU a lado de Spider-Man, Doctor Strange y los que le quieran caer después.
Calificación personal: 6.3

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