Spider-Man: No Way Home

 



Finalmente ha llegado a los cines una de las películas más publicitadas de los últimos tiempos. Antes de escribir cualquier opinión sobre la última entrega del hombre araña del MCU, quiero reconocer el poder de convocatoria que tienen Disney y Marvel, ya que durante poco más de tres años estuvieron jugando a la especulación y al secretismo. El nivel de respuesta de la audiencia ante los rumores de lo que podría suceder en esta película ha sido uno de los mayores y más impresionantes que jamás haya visto en mi aún joven vida. Con esto debería quedar más que claro que el amo y señor de la industria cinematográfica está haciendo llorar y reír a su audiencia por igual con películas de señores disfrazados con trajes chistosos que actúan con una pantalla verde de fondo.

Regresando a la película, en Spider-Man: No Way Home se ve comprometida la identidad de Peter Parker (Tom Holland). A continuación voy a decir cosas que literalmente están presentes en el tráiler de la cinta. Una vez que Peter se da cuenta que no puede seguir su vida una vez que todo el mundo sabe que él es Spider-Man, acude con el Doctor Strange (Benedict Cumberbatch) para que él realice un hechizo que regrese el tiempo. Strange le dice que eso es casi imposible, pero lo que sí puede hacer es hacer que todo el mundo olvide quién es Peter Parker. Esto incluye al mismo Strange y a la familia y amigos de Peter. El conjuro sale mal, ya que Peter interfiere varias veces para intentar cambiar las reglas del hechizo, lo que provoca que ahora todos los seres que saben la identidad de Spider-Man vengan a buscarlo. Incluso aquellos que no son de este universo.

No Way Home es una película que a grandes rasgos cumple con lo que promete y que juega con el mismo estatus especulativo que los fans y la misma compañía le han dado a la cinta. Esta es una película que cambia por completo el paradigma del género cinematográfico de los superhéroes y la gran virtud detrás de la obra está en que invita a realizar nuevas propuestas narrativas sin imponerse límites. Considero que es asombroso observar hasta qué punto Marvel puede ser capaz de narrar, transformar y reciclar sus historias. Quisiera creer que detrás de todo este conjunto de decisiones hay una intención de parte del estudio por redimirse por los errores del pasado mientras los va modificando en el presente para que todo tenga sentido. Aquí lo preocupante es hacerse la siguiente pregunta ¿Entonces cuál es la identidad de esta película?

Hay una enseñanza moral única en todas las películas de Spider-Man. Desde "un gran poder conlleva una gran responsabilidad" en la trilogía de Sam Raimi al "es un salto de fé" de la fantástica obra de animación Spider-Man: Into the Spider-verse (2018). Mientras No Way Home pretende establecer su propia enseñanza con material reciclado de otras películas del MCU y referencias a las mismas películas pasadas del hombre araña, al final no acaba encontrando una en específico, al menos no de manera convincente. Los parámetros están ahí: finalmente Marvel se dio cuenta que el hombre araña es un personaje que está ligado al sufrimiento, a la pérdida y al duelo interno por no querer aceptar quién es y abandonar su vida común para ser el héroe que su ciudad necesita. Pero, ¿por qué se siente todo tan forzado una vez que el MCU obliga a su Peter Parker a salir de la zona de confort? Esta versión de Spider-Man es un clásico viaje del héroe, pero distorsionado por su propia premisa, en donde no se sabe si el protagonista que necesita crecer realmente lo hizo, en donde no hay mentores y en donde las motivaciones y las metas no están bien cimentadas. En cierto punto de la película, son los personajes secundarios quienes literalmente cargan con el peso de la cinta y quienes sacan adelante esta narrativa tan rebuscada.

Sobre este último punto, lo que más se puede destacar de la película es el impresionante trabajo que presentan en pantalla Willem Dafoe y Alfred Molina como Norman Osborn/Duende verde y Doctor Otto/Doc Ock. Es como si por primera vez el MCU tuviera la oportunidad de contar con villanos genuinamente temibles y reales. Es difícil concluir si esta magia presente en ambas actuaciones opaca por completo al resto del elenco por el hecho de revivir a la franquicia del Spider-Man de Sam Raimi y traerla de vuelta, en uno de los actos de nostalgia más descarados, pero mejor ejecutados, de los últimos tiempos. Es justo este factor el que le da al resto de la cinta una sensación de seguridad ante el público. La seguridad de poder desenvolverse sin necesidad de explicarse por completo y con la expectativa jugando a su lado. Los demás villanos presentes, también de otra franquicia del hombre araña, pero esta vez la del Spidey de Andrew Garfield, complementan la creación de un conflicto inédito para la naturaleza del cine de superhéroes. Uno que si bien se mira revolucionario, no es precisamente nuevo en el mundo de los cómics e incluso ya había llegado antes, precisamente en Spider-Man: Into the Spider-verse. Una película que no solo le gana a No Way Home en la carrera por el multiverso sino que lo hace mil veces mejor.

La producción de No Way Home es estándar, tal y como cualquier otra del MCU, aunque en esta obra la dirección es particularmente horrenda. Jon Watts es el encargado de dirigir este ambicioso proyecto, y de hecho ya había trabajado en las dos películas anteriores del hombre araña (Homecoming y Far From Home). Lo cual es sorprendente, ya que esta película se siente hecha por alguien que jamás ha tomado una cámara en su vida. No hay creatividad a la hora de realizar los planos, las transiciones son de manual y hasta parece que el editor solo está usando las herramientas básicas del Premiere. Las secuencias de acción son lo más rescatable, pues el resto de la película está filmada como si se tratara de una telenovela. Abundan los planos medios, no hay énfasis en las expresiones de los personajes (no sé si esto es incompetencia descarada del director o si están conscientes de que su reparto no sabe actuar). Hay al menos 3 escenas muy importantes en esta película que tienen una carga emocional bastante fuerte por lo que significan y Watts no se las ingenia para cambiar la toma, para realizar las pausas adecuadas, para decirle a su editor que cambie el ritmo de la secuencia. Todo parece estar hecho por una inteligencia artificial. 

A pesar de todo esto, No Way Home es la mejor película del Spider-Man del MCU. Definitivamente la mejor de la trilogía. Contiene los elementos necesarios para ser una película generacional a la que muchos fanáticos le rendirán culto, pues se trata de un espectáculo sin precedentes como lo fueron en su momento obras como Star Wars, Back To The Future, Indiana Jones o Jurassic Park. Marvel se ha reinventado a sí misma y también se ha consolidado como una maquinaria auto sustentable que puede correr cualquier tipo de riesgo, equivocarse y después corregirse con otra película en el futuro. Lo que parecería un acto de redención se confirma como uno propagandístico que invita al reciclaje, al revisionismo constante y (como casi en todo lo que hay en Hollywood en la actualidad) a la nostalgia. Pasó con los live actions de las películas clásicas de Disney, pasó con la nueva trilogía de Star Wars y está pasando con los mismos superhéroes. La enseñanza es clara: no nos encariñemos con el MCU y con todo lo que Disney produce hoy. En el futuro volverán a hacer las mismas películas recicladas que van a desmentir y a des-canonizar lo que estamos viendo ahora.

Calificación personal: 7




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