Apenas van cuatro meses del año 2022 y el cine ya murió como cinco veces. Entre tantos Morbius, Sonic, cine mexicano que continúa plagiando lamentables comedias francesas y alemanas, el regreso de Michael Bay y no sé cuantos más jinetes del apocalipsis cinematográfico, ya tocaba ver algo de buena calidad en las pantallas de cine. Y sí, sé que The Batman cumplió con las expectativas e incluso tuvo a los fans más intensos jurando que el Batman de Robert Pattinson se ha convertido en la mejor versión del personaje de la historia, pero en esta ocasión vamos a hablar del regreso de uno de los cineastas más prodigiosos del presente siglo. Me atrevo a presentarlo como el nuevo maestro del cine de terror y por supuesto que hablo de Rober Eggers.
Eggers debutó en 2015 con su magistral ópera prima, The Witch (o más bien, THE VVITCH, para los filmbros más trve). Pasaron cuatro años para que volviera a dar de qué hablar con The Lighthouse (2019) en donde de la mano del ya mencionado Pattinson y otro monstruo de la pantalla, Willem Dafoe, realizó un filme independiente de corte artesanal que dio de qué hablar en todos los espacios dedicados al séptimo arte. La figura de Eggers se ha llenado de prestigio a tal grado de que recientemente se le encargó hacer el remake de Nosferatu, película que precisamente en este año cumple un siglo de haberse estrenado en la pantalla grande. Pero antes de llegar a tal ambicioso proyecto, Eggers ha incursionado en su cinta más ambiciosa hasta el momento: The Northman.
The Northman es la historia de venganza de Amleth, el hijo de un rey que vio a su padre ser asesinado a mano de su propio tío, al más puro estilo El rey león, pero con vikingos, ya que esta historia transcurre en el 895AD. Los personajes están basados en la mitología nórdica varios de los nombres (Aurvandill, Fjölnir, Gudrun) forman parte de la literatura nórdica y germánica antigua. Tras el asesinato del rey, el joven príncipe Amleth vivirá el resto de su vida buscando a su tío y nuevo rey para matarlo y de esa forma cobrar su tan ansiada venganza. No obstante, en el camino se encontrará con otros personajes y circunstancias que lo llevarán a lugares y situaciones inesperados.
No es a través de su trama, que prácticamente es Hamlet, The Lion King y otras versiones similares, que The Northman encuentra su valor, sino que es justo gracias a los elementos fantásticos y la mitología que la película se sostiene y se consagra. Es un nuevo acierto de Eggers, pero a su vez es su trabajo más conservador y comercial en muchos aspectos. Si en anteriores trabajos logró un terror satisfactorio a través de recursos experimentales, aquí el terror se crea a través del shock value tradicional, uno que se origina a través de la naturaleza violenta de la película misma, que tal vez no sorprende o incomoda de la misma manera, pero que cumple con su cometido de llevar del punto A al punto B una historia de venganza en donde solo encontramos eso y nada más.
El presupuesto con el que Eggers contó esta vez fue impresionante y sí que lo supo aprovechar, pues le alcanzó para irse a filmar a Islandia y Escandinavia, contar con un diseño de producción, vestuario y maquillaje impecable, filmar con cámaras de alta gama y darle todos los recursos a su director de fotografía para aventarse unos planos sumamente portentosos. Asimismo la película trae actuaciones de primer nivel en donde encontramos colaboradores habituales como Anya Taylor-Joy y el mismísimo Willem Dafoe quien, al igual que en Spider-Man: No Way Home (2021) aprovechó los pocos minutos que le dieron en pantalla para aventarse una actuación brutal.
Al final, la sensación que deja The Northman es el de una película gigantesca que realmente no propone nada nuevo, pero que cumple con su cometido de ser una tragedia vikinga como pocas y, me imagino, logra el propósito de Eggers, quien es un gran fanático del folclor de las culturas del mundo, de darle al público un acercamiento más profundo a la mitología nórdica.
Calificación personal: 8
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